Crónicas AMYTS de la desescalada, 16 de junio de 2020

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Estamos ya en fase de oscilaciones mínimas en la evolución de la infección, lo que parece apuntar a que podemos haber alcanzado un nivel valle en la evolución del número de infectados, aunque con una mínima tónica descendente. La vigilancia y la prudencia siguen siendo fundamentales, y ejemplos como el del Hospital Marqués de Valdecilla son estimulantes a la hora de pensar que, si se quiere, se puede estar a la altura de cualquier tipo de circunstancias que puedan darse en la evolución de la infección.

Esta semana está siendo una semana clave a la hora de canalizar el malestar de los profesionales ante la falta de cuidado con que se han encontrado de parte de las Administraciones sanitarias. Un sistema sanitario ya sobrecargado de forma habitual como forma de gestionar la escasa inversión ha tenido que hacer frente a un gigante infeccioso como ha resultado ser el COVID, con escasa previsión (a excepción de casos aislados como el ya comentado de Valdecilla) y sin suficiente protección ni apoyo para los profesionales. Lo que esto muestra es un descuido hace una profesión, como es la de los médicos, clave no sólo en el sistema sanitario sino también en la atención a los pacientes afectados por el nuevo coronavirus. Y esa profesión está viendo cada vez con más claridad que hace falta una gestión con mayor altura de miras, que la respete y promueva en el desarrollo de su ejercicio profesional, y que permita su máximo nivel de expresión. Basta ya de gestiones cicateras, burocráticas, de cumplimiento (a las que hay que reclamar hasta la saciedad por incumplimientos o discriminaciones), y vamos a una gestión y a una política de excelencia, como tanto proclaman muchos iluminados refiriéndose a la Medicina. Lo que falta en nuestro sistema sanitario es excelencia política y de gestión, no excelencia profesional (que ya hay, y de sobra).

Por eso, AMYTS ha convocado a toda la profesión madrileña a la concentración que se celebrará este próximo sábado 20, a las 12 horas, en la Puerta del Sol. El acto, de media hora prevista de duración, tendrá un recuerdo especial para las víctimas de COVID-19, especialmente para los compañeros fallecidos en la lucha contra la infección, pero desde ahí apuntará a las condiciones necesarias para que esa profesión alcance el desarrollo y reconocimiento que merece dentro de nuestro sistema sanitario, muy lejanas de las vividas en diferentes momentos y lugares durante la crisis. Será un momento clave y emotivo, desde el que lanzar la exigencia de esa política sanitaria de excelencia que precisa la Sanidad de futuro, si queremos que dé la respuesta adecuada a los retos que se nos plantean.

Sobre este clima planea, además, la amenaza de huelga de los MIR madrileños si la Administración no da respuesta negociadora a la propuesta de convenio colectivo realizada por el Comité de Empresa. Desgraciadamente, ya han comenzado las malas artes en contra de esa huelga, como la amenaza de anulación de vacaciones en algún hospital, a la que los propios residentes han respondido, y de la que la Consejería de Sanidad se ha desmarcado. Hasta sentarse a negociar cuesta en una Administración sanitaria cansina y sin pasión por resolver los problemas reales del sistema sanitario.

Seguimos pendientes de las novedades documentales oficiales en torno a coronavirus en la página del Ministerio de Sanidad, pero en esta ocasión no se ha producido desde nuestra última crónica.

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