COVID-19. Lo que necesitamos (y pedimos) los médicos

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El grupo de profesionales que convocó la “manifestación virtual” de hace dos semanas impulsó ayer un manifiesto audiovisual en el que se plantean las necesidades de los médicos en esta crisis, y lo hacen en forma de petición, entendemos que a los responsables de la gestión del sistema sanitario y de las instituciones que lo conforman. Las peticiones giran en torno a diferentes ejes, ampliamente compartidas por los profesionales: ser escuchados y tenidos en cuenta, disponer de suficientes equipos de protección individual para poder enfrentar la asistencia a pacientes infectados, conocer su estado inmunológico, garantizar la inmunidad frente a reclamaciones que no tengan en cuenta la situación de crisis vivida, conciliar vida laboral y personal, ser cuidados, incrementar la inversión sanitaria con vistas al futuro… Son reclamaciones compartidas también por AMYTS en su totalidad, sobre las que venimos trabajando a lo largo de toda la crisis COVID.

Los promotores de la iniciativa refieren haberse inspirado para ello en lo que piden nuestros colegas norteamericanos, refiriéndose a un artículo publicado en la revista oficial de la Asociación Médica Americana, JAMA, en el mes de abril.  El artículo es muy interesante, y parte de la necesidad no sólo de un mayor número de profesionales para afrontar la crisis, sino también de incrementar su capacidad para tratar pacientes (como hemos ya visto en nuestro país) debido al elevado número de pacientes afectados. Por ello, plantea atender debidamente las necesidades de los profesionales y dar respuesta a los motivos que generan ansiedad entre los médicos, a partir de entrevistas a un pequeño grupo de ellos, en las que se identificaron como problemas la falta de equipos de protección, el miedo a contagiar la familia o a no ser diagnosticados de forma precoz o a no ser apoyados en caso de infección, la dificultad para atender a sus hijos, la tensión de tener que trabajar en áreas ajenas a la habitual o la falta de conocimientos dada la profusión de información y protocolos.

Y las resumen en cinco peticiones básicas:

  • “Escúchame”: es decir, que se tome en consideración la situación y la experiencia de los profesionales a pie de calle, atendiéndolas y aprovechándolas, dejando que formen parte de la toma de decisiones.
  • “Protégeme”: con suficientes equipos de protección, detección temprana de la infección en caso de síntomas y medidas de protección para profesionales en situación de riesgo.
  • “Prepárame”: facilitar la información y formación adecuadas, sobre todo para los profesionales que tienen que cambiar de área de trabajo, y la toma de decisiones apoyada por compañeros u otros profesionales
  • “Apóyame”: dame apoyo ante las largas jornadas de trabajo en situaciones de gran tensión emocional y las dificultades que ello conlleva para la conciliación con la vida personal y familiar
  • “Cuídame”: dame también apoyo en caso de ser afectado o tener que aislarse en cuarentena, atendiendo las necesidades familiares y de alojamiento que sean necesarias, y asegurando la retribución en esos casos

Las cinco peticiones han quedado recogidas en el video-manifiesto presentado ayer, y también han sido objeto del trabajo de AMYTS durante este tiempo, dado que, aunque algunas de esas necesidades sí han tenido alguna respuesta (servicio de apoyo psicológico, alojamientos espeícificos),  muchas de ellas no han quedado adecuadamente cubiertas (no se ha tenido en cuenta a los profesionales de a pie en la toma de decisiones, no se les ha dotado de suficientes equipos de protección -llegando a negarse esta realidad-, no ha sido ágil el diagnóstico de los profesionales afectados en muchas ocasiones, no se está siendo tampoco en la realización de los estudios de serología, no se ha facilitado el acceso a la información de los nuevos protocolos, no se ha acompañado a los profesionales adecuadamente en la toma de decisiones…).

La sintonía, como vemos, es total, y nos alegramos por ello de que se multipliquen las iniciativas que sacan a la luz las necesidades de los profesionales que atienden realmente a los pacientes. Ellos son los protagonistas de la lucha frente a COVID y quienes deberían ser los destinatarios de los mayores esfuerzos de nuestros políticos y gestores para que puedan de verdad desplegar toda la capacidad asistencial de que son capaces, sin por ello poner en riesgo su vida ni su salud, física y mental.

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