COVID-19. Embarazadas, personal de riesgo y voluntarios jubilados y estudiantes

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[A la hora de publicar esta entrada de blog, hemos tenido conocimiento de la aparición de los criterios de la Comunidad de Madrid para definir a los trabajadores con especial sensibilidad]

Van pasando los días con una sensación de actividad frenética. Se acumulan las pérdidas, se postponen los duelos, nos consume la impotencia por el material de protección que no llega. Todos estamos deseando que por fin se llegue al pico y comience a descender al curva de contagios del coronavirus. Y muchos no podemos evitar de vez en cuando una cierta irrealidad que todo esto nos esté ocurriendo.

Hay que seguir actuando, con la ayuda de todos se va a salir de todo esto. Pero con inteligencia y con estrategia, para tratar de minimizar los daños al mínimo posible.

El personal sanitario, y otros muchos trabajadores, se están exponiendo para luchar contra la infección, dando todo lo que pueden. Los sanitarios, además, especialmente expuestos a ella. Pero no debemos olvidar que entre ellos, al igual que entre los pacientes, hay también personal de especial riesgo. Es por ello que la Administración, en su lucha contra el coronavirus, debe también tener en cuenta la situación de los facultativos y resto de personal sanitario especialmente vulnerable, como es la situación de las embarazadas, y facultativos en situaciones especialmente sensibles (según recoge el Artículo 25 de la Ley 31/95, Ley de Prevención de Riesgos Laborales en su Artículo 25, a los que debe brindarse especial protección ante determinados riesgos o tareas).

También, y debido a lo que conocemos del Covid-19, es necesario tener en cuenta el tipo de exposición a la que se va a someter a los voluntarios que han sido llamados, tanto entre los facultativos y personal sanitario jubilado (portadores seguramente de pluripatología que podría provocar/agravar un desenlace no deseado y que podrían ser considerados también “especialmente sensibles”), como entre los estudiantes de medicina y enfermería que, Y ES MUY IMPORTANTE RECORDAR ESTO, no aun poseen la titulación sanitaria oficial.

Estimula, a la vez que preocupa, que *la propia esencia de la profesión y la vocación indudable de servicio* lleve a facultativos y resto de profesionales sanitarios, jubilados y estudiantes a asumir riesgos que no deberían, o, por desgracia a causa de la falta de provisión, en demasiadas ocasiones sin las medidas de protección óptimas. ¿Significa esto que no se quiere colaborar en la atención a la población? NO, significa que hay que planificar muy cuidadosamente los efectivos con los que se cuenta y ponerles a ayudar teniendo en cuenta los riesgos a los que se somete cada grupo y franja de edad en dicha colaboración.

Es responsabilidad de las Autoridades Sanitarias tener todo esto en cuenta incluso en la situación actual, y así se lo hemos recordado (carta 1, carta 2). Es necesaria la solidaridad y el compromiso de la profesión médica y del resto de profesiones y trabajos sanitarios para minimizar los daños causados por esta epidemia, que está teniendo un alto porcentaje de incidencia entre los profesionales de la sanidad.

En la línea de las recomendaciones iniciales que desde AMYTS hicimos al inicio de la crisis, recogemos a continuación la información referida a cada uno de los grupos mencionados:

Y os animamos a continuar trasladándonos aquellas situaciones de riesgo o escasez que consideréis oportunas.

 

[Detallamos a continuación, por grupo y referencia cronológica, las actuaciones realizadas por AMYTS:

EMBARAZADAS:
JUBILADOS:
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