CONTRAPORTADA. “Los retos de los estudiantes de Medicina en los tiempos que corren”, por Enrique Lázaro, presidente del CEEM

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Enrique Lázaro Fontanet.

Estudiar Medicina siempre ha sido una tarea difícil, una prueba de fondo preparada para los estudiantes más perseverantes y hábiles, y que nos exige una gran compromiso como futuros profesionales del sistema sanitario, un compromiso que debemos empezar a asumir en las facultades.
No obstante, por encima de estos esfuerzos propios de nuestra titulación, los estudiantes de medicina de hoy en día nos encontramos con una serie de contratiempos añadidos, retos que tenemos superar y mejoras que debemos modificar.

El número de estudiantes de medicina que acceden hoy a las facultades es mucho mayor que hace unos años. Si bien es cierto que la instauración de un numerus clausus hizo que la bolsa de licenciados en medicina de la década de los 80 no se repitiera, el aumento indiscriminado de facultades en estos últimos años y con el consiguiente aumento de alumnos nos hace recordar a esa época. Y es que, desde el año 2007, hemos pasado de 28 a 40 facultades de Medicina (más las 7 que se pretenden abrir actualmente), y los alumnos de medicina admitidos por curso han sido de 4.500 a 7.000. Todo ello, sin un estudio demográfico que avalara tales acciones y sin una necesidad clara de profesionales, necesidad que ahora vemos que no era tal, puesto que se están reduciendo paulatinamente el número de plazas de formación especializada y el Ministerio de Sanidad ha asegurado que esta será la tónica en los próximos años.

Es por ello que los estudiantes que estamos a las puertas del MIR, a punto de graduarnos, nos vemos en una tesitura un tanto expectante: ¿qué pasará cuando se convoquen menos de 6000 plazas de formación especializada en Medicina y salgamos más de 7000 recién graduados de las facultades?; ¿qué solución se nos dará a los más de 1000 estudiantes que cada año no podremos continuar nuestra formación y por tanto no estaremos habilitados para ejercer como médicos?; ¿alguien de la Administración se va a responsabilizar de esta ineficiencia del sistema de planificación y previsión de Recursos Humanos en Sanidad? De momento, nadie quiere responsabilizarse de ello, ni se buscan soluciones efectivas para un sistema que está a punto de colapsarse.

Pasado nuestro primer “obstáculo”, viene la residencia. Un periodo fundamental para que los que queremos ejercer en el Sistema Nacional de Salud, que somos una gran mayoría, estemos habilitados para ello. Desde hace años, se trabaja en una propuesta de mejora de la calidad de la Formación Especializada, la Troncalidad, una reforma con la que, desde sus inicios, los estudiantes hemos sido muy críticos . La hemos estudiado meticulosamente, intentando aportar nuestro granito de arena, así como pidiendo modificaciones donde creíamos que era conveniente. No obstante, pese al largo trabajo que se ha hecho, aún quedan muchos puntos por definir, muchos cabos sueltos de un documento que para la Administración está a punto de “salir del horno”.

Tampoco hay que olvidar que la actual generación somos los primeros egresados del nuevo plan de formación educativa universitaria, el “plan Bolonia”. Hemos sufrido un cambio educativo muy fuerte, lleno de muchos contratiempos: poco consensuado por algunos de nuestros docentes; sin presupuesto para ello, sino justo lo contrario, con recortes; planificado en la estructura, pero no en el detalle, etc. Las consecuencias de ello, las vemos a día a día en nuestras facultades.

En consecuencia de esto, por esas inseguridades y falta de definición del actual Real Decreto, por esos grandes puntos abiertos, por la falta de análisis en la mejora del sistema de formación actual, por la situación que cruza el Estado, así como muchas otras, los estudiantes hemos decidido rechazar el actual Real Decreto de Troncalidad vista su inminente implantación, buscando antes la mejora del sistema de formación actual.

Este es nuestro futuro, en el mejor de los casos ser un buen profesional de la medicina, en el supuesto que consigamos una plaza en el MIR (si podemos) y que nos formemos correctamente con un nuevo sistema de formación especializada que a día de hoy no sabemos qué mejoras aporta frente al anterior. Sin embargo, también debemos ver qué nos hemos dejado por el camino.

Desafortunadamente, en las últimos años el Sistema Universitario público ha dejado de tener una accesibilidad tan amplia como tenía anteriormente. El aumento de las tasas universitarias ha sido uno de los mayores recortes en educación debidos a la crisis, al mismo tiempo que ha aumentado las diferencias entre Comunidades Autónomas. También el endurecimiento de los criterios para acceder a las becas de estudios y una dotación económica cada vez más escasa, así como la supresión paulatina y disminución de las becas de intercambio nacional o internacional. En este camino, algunos estudiantes de Medicina han tenido que abandonar la titulación por no poder acceder a los requisitos mínimos de las becas (muy endurecidos y en algunos casos incongruentes con la realidad), haciendo que mentes brillantes y de alto rendimiento como son las de los estudiantes de medicina tengan que abandonar la titulación a la mitad o incluso casi a las puertas de alcanzarla.

Sin olvidar, claro está, los recortes indiscriminados que se están realizando en nuestro Sistema Nacional de Salud, los cambios que están produciendo tanto un empeoramiento de la calidad asistencial como el aumento de las listas de espera y la privatización de los servicios, la falta de contratación de profesionales, el ofrecimiento de contratos precarios a los médicos jóvenes, etc. Un escenario del que, en un futuro no muy lejano, seremos partícipes y agentes implicados.

A simple vista, la situación presente y futura de los estudiantes de Medicina no resulta muy halagüeña, más bien todo lo contrario. Esto motiva a muchos estudiantes o residentes a que, tras finalizar su proceso formativo, decidan continuar su formación o buscar empleo en países con una situación más propicia para el desarrollo profesional que queremos.

Pero tampoco debemos abandonar el barco, debemos luchar con nuestros ideales y con los de nuestra profesión para mejorar el presente y el futuro del Sistema Nacional de Salud, que en parte somos los estudiantes que estamos en las facultades y que algún día estaremos con nuestra bata y nuestro fonendo al pie de una cama o tras la mesa de una consulta.

Desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina siempre hemos luchado y lucharemos por este presente y este futuro, que somos nosotros. Como solemos decir: ¡Por el futuro de la Medicina!

Enrique Lázaro Fontanet *, 

presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)


(*) Enrique Lázaro Fontanet, 22 años, estudiante de 5º curso de Medicina en la Universitat de Barcelona, campus de Bellvitge. Actualmente de intercambio en la Universidad Autónoma de Madrid. Presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina desde octubre de 2012.

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