CONTRAPORTADA. “Es posible todavía la esperanza”, por Patricio Martínez, presidente de honor de CESM, colegiado de honor nacional de la OMC con emblema de oro

0

Dr. Patricio Martínez Jimánez.

La Asamblea General de la Organización Méedica Colegial (OMC) del 15 de febrero del 2014, decidió por unanimidad reconocer al ex secretario de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Patricio Martínez JIménez, la condición de colegiado de honor nacional con emblema de oro “en reconocimiento a su servicio a la profesión durante más de 25 años y por su defensa del profesionalismo médico”. Patricio Martínez es en la actualidad presidente de honor de CESM. AMYTS le ha ofrecido la contraportada de la REVISTA MADRILEÑA DE MEDICIA de febrero de 2014, a contibuación ofrecemos las reflexiones que nos ha facilitado:

“Hace casi cincuenta años que comencé a ejercer la medicina en Chinchón. Ésta era entonces fundamentalmente el ejercicio de una profesión, “hacer de médico”, con la responsabilidad de curar la enfermedad y cuidar de la salud de mis conciudadanos. El tiempo fue pasando y el médico de cabecera se fue transformando en el médico de familia, y poco a poco en la relación médico-paciente se interponían la Administración, el gestor, el ordenador y el sentimiento funcionarial.

Cuando comencé el ejercicio profesional, mi relación con la Administración era de contrato “laboral especial”. El Decreto 3160/1966 reguló esta relación con el “Estatuto Jurídico del personal médico de la Seguridad Social”; este Estatuto, vigente durante treinta y siete años, nos ofrecía una relación con la Administración única y especial para el médico. Esta relación se perdió en el año 2003 con la promulgación de la Ley del Estatuto Marco, que terminó con nuestro estatuto único y propio del médico. Perdimos en nuestros conflictos, para defender nuestros derechos, las Magistraturas de Trabajo, para adentrarnos en el proceloso y caro procedimiento contencioso-administrativo.

Poco a poco fuimos dejando de ser profesionales liberales socialmente respetados para convertirnos en asalariados con retribuciones escasas en comparación con otras profesiones con menos responsabilidad y exigencias. Fuimos perdiendo el rol profesional y social del médico, se fue deteriorando la relación médico-paciente (por la masificación y la deshumanización de la asistencia) y perdimos la autoridad clínica (siendo sustituidos por los dirigentes de la gestión), y en estos últimos años la gestión ha empeorado debido a los recortes presupuestarios, al paro médico, a la corrupción de políticos y gestores. Este malestar e insatisfacción del médico podemos decir que viene desde hace tiempo.

Con este panorama, fue posible la esperanza al poner nuestra mirada en lo que somos y en lo que hacemos, “ recuperando el Placer de Ser y Sentirnos Médicos “, este médico que posee el conocimiento de la Medicina y es a la vez depositario de la confianza del ciudadano; fueron los pilares en los que se fundamentaron la creación del Consell de la Profesión Médica (Cataluña 2006) y del Foro de la Profesión Médica (año 2008), concibiendo este Foro como lo que a mí me gusta llamar “la Mesa del Conocimiento médico”.

El Foro de la Profesión Médica nació con la vocación de unir, cohesionar y coordinar las instituciones de los médicos, buscando siempre la dignificación de la profesión y la calidad existencial. Es necesario que sigamos trabajando en este sentimiento de unidad que nos lleve hacia la “Casa Común del médico” en donde se pueda pensar que lo importante no es de dónde venimos, sino hacia dónde vamos todos juntos; esta casa común cada vez debería de asemejarse mas a la Asociación Medica Americana (AMA).

Es preciso recuperar el placer de ser y sentirse médico, para recuperar el prestigio social y profesional y la relación médico-paciente. Es necesario reforzar y exigir al Gobierno el cumplimiento del pacto firmado en La Moncloa, el cual debe de facilitar las condiciones necesarias para realizar un ejercicio profesional de calidad y, por tanto, recuperar unos contratos dignos, el reconocimiento de la competencia profesional, el ejercicio clínico de calidad, eficiente, y humanizado, y unas retribuciones acordes con nuestra responsabilidad (de compromiso, esfuerzo y calidad).

Si la recuperación del placer de ser y sentirnos médicos pasa por las “Unidades de Gestión Clínica “, bienvenidas sean estas unidades, pero defendamos con fuerza y convencimiento la gestión del conocimiento médico y la autonomía clínica.

Pero no olvidemos que cada vez resulta mas difícil aunar en un médico el conocimiento y las habilidades del buen clínico, la capacidad para investigar, el reconocimiento a una capacidad gestora o la maestría para asesorar. Urge, por tanto, un debate a fondo sobre las funciones de la medicina y el profesionalismo del siglo XXI, y no servirá para nada mirar para otro lado, como si no pasara nada; no hagamos lo que los monos de Nikko (no ven, no oyen, no hablan), esto no arregla los problemas y no olvidemos que la autorregulación y la recertificación de la competencia son un privilegio que se consolida mediante la obtención y el mantenimiento efectivo de la confianza. Es mejor que nosotros nos autorregulemos a que nos lo hagan los demás.

Si somos conscientes de la necesidad de motivar e ilusionar al médico, como gestor del conocimiento y depositario de la confianza del ciudadano, es indispensable restablecer y liberar a la sanidad publica de su mal uso político, con una reforma cuyo eje debe ser la introducción del médico y la sociedad civil en el S.N.S. Son tantos años hablando del Pacto por la Sanidad que ya aburre hasta su sola mención; los políticos lo han politizado tanto que una cosa necesaria la han convertido en imposible.

Es llegado el momento de que el Foro de la Profesión Médica abandere la rebelión de los médicos y que sea consciente de que, ante el fracaso del Pacto por la Sanidad, estamos con la fuerza y el derecho de proponer a los ciudadanos y llevar a cabo el “ CONTRATO SOCIAL “ (como defendía Albert Jovell) entre los profesionales y la sociedad civil. Esto no debe de tomarse como una amenaza al Gobierno, pero sí debe ser una llamada de atención a la inoperancia política para sacar adelante el Pacto por la Sanidad.”

Patricio Martínez Jiménez *

(*) La figura del doctor Patricio Martínez es clave, además, en la unión de toda la profesión, como quedó patente en julio de 2008 con la creación del Foro de la Profesión Médica, del que es cofundador y del que fue su portavoz hasta julio de 2012.  Desde su vertiente profesional se destaca su impulso a la autorregulación de la profesión, por su reclamo por activa y pasiva de una mesa de negociación propia de los médicos. 
De su trayectoria como clínico destaca su labor como médico especialista en Psiquiatría y Neurología del Sistema Nacional de la Salud (SNS), desde 1972; jefe de Servicio y director médico de Psiquiatría del Instituto Municipal de Psiquiatría de Barcelona, desde 1983 a 2005; y jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Esperanza (Barcelona), desde 2005 a 2010. 
En el ámbito sindical también ha ocupado diversos cargos entre los que figuran: secretario general del Sindicat de Metges de Catalunya (SMC), (1986 a 2002); presidente de la Confederación Estatal de Sindicato Médicos (CESM), (1987 a 2004); secretario general (CESM), junio de 2008 a junio de 2012, y actual presidente de honor de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, elegido por aclamación en el XI Congreso de CESM de junio de 2012.

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x