PROFESIÓN. Declaración de Consenso de las organizaciones médicas europeas sobre Desarrollo Profesional

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En línea con lo que venimos exponiendo en estas páginas sobre desarrollo profesional, el pasado 18 de diciembre tuvo lugar en Luxemburgo una reunión de las Organizaciones Médicas Europeas (Asociación Europea de Médicos de Hospital AEMH, Consejo Europeo de Órdenes Médicas CEOM, Comité Permanente de Médicos Europeos CPME, Grupo de Trabajo Europeo de Médicos y Especialistas en Ejercicio Libre EANA, Grupo de Trabajo Permanente de Médicos Europeos Jóvenes EJD, Asociación europea de Estudiantes de Medicina EMSA, Federación Europea de Médicos Asalariados FEMS -en la que AMYTS se encuentra integrada a través de CESM-, Unión Europea de Médicos Generales UEMO y Unión Europea de Médicos Especialistas UEMS) en torno al desarrollo profesional continuo. Como consecuencia de dicha reunión, las organizaciones firmaron la Declaración de Consenso de las Organizaciones Médicas Europeas sobre Desarrollo Profesional Continuo que, por su interés, traducimos íntegramente desde el original en inglés.

Antecedentes

En diciembre de 2006, la Comisión de la Unión Europea, junto con las siguiente organizaciones médicas: AEMH, AIM, EANA, EHMA, ESIP, HOPE, EJD/PWG, UEMO, UEMS y CPME como principal organizador, celebró un encuentro de consenso titulado “DPC – Mejorando la asistencia sanitaria”. Debido a la Directiva revisada de Reconocimiento de Cualificaciones Profesionales, el Comité de Presidentes de las Organizaciones Médicas Europeas optó por la realización de una nueva conferencia y una actualización del documento de consenso.

La Comisión de la Unión Europea ha actualizado recientemente la Directiva de Reconocimiento de Cualificaciones Profesionales 2013/55/EU. En base fundamentalmente a la importancia de la seguridad del paciente y la movilidad de los profesionales sanitarios, el artículo 22, referente al desarrollo profesional continuo de los médicos y otros profesionales sanitarios, ha sido modificado:

“(b) Los Estados miembros velarán, de conformidad con los procedimientos propios de cada Estado miembro y mediante el fomento del desarrollo profesional continuo, por que los profesionales cuya cualificación profesional esté sujeta al capítulo III del presente título puedan actualizar sus conocimientos, capacidades y competencias con el fin de preservar el ejercicio seguro y eficaz de su profesión y mantenerse al día de la evolución de la profesión”.

Y se ha añadido el siguiente párrafo:

“Los Estados miembros notificarán a la Comisión las medidas adoptadas en virtud del párrafo primero, letra b), a más tardar el 18 de enero de 2016”

Declaración de consenso en torno al Desarrollo Profesional Continuo (DPC) de los médicos

  1. Es una obligación ética de cada médico en ejercicio asegurar que la atención médica que presta es segura y que se basa en evidencia científica válida. Para lograr esto, cada médico debe implicarse activamente en el DPC que sea apropiado para sus necesidades identificadas de aprendizaje.
  2. El Desarrollo Profesional Continuo para médicos designa todas las actividades de desarrollo profesional que tienen lugar una vez obtenida la titulación como especialista. Incluye muchas formas de educación y aprendizaje que permiten a los médicos individuales el mantenimiento y la mejora de los estándares de práctica médica a través del desarrollo de conocimiento, habilidad, actitud y comportamiento.
  3. La organización de la asistencia sanitaria es una competencia nacional en línea con los principios de subsidiareidad, y los Estados miembros han llevado a cabo una variedad de aproximaciones al DPC. No hay pruebas para sugerir que existe un único camino idóneo para regular el DPC. Sin embargo, independientemente del sistema, es altamente deseable para la profesión hacerse responsable del DPC. Para fortalecer los sistemas nacionales y mejorar la cooperación transfronteriza, las organizaciones implicadas en el DPC deberían intercambiar información, establecer y diseminar las mejores prácticas tanto a nivel nacional como europeo.
  4. Las necesidades de aprendizaje surgen de la práctica cotidiana. Algún grado de formalización y de documentación adecuada, a modo de registros, del DPC es necesario para los propios médicos, para sus empleadores y para la sociedad.
  5. La inversión en el DPC beneficia al sistema sanitario y a la salud de los pacientes. De ahí que, independientemente de la naturaleza del sistema sanitario -basado en cotizaciones empresariales, pago directo o remuneración por aseguramiento-, se deben destinar tiempo y recursos para asegurar que los médicos son capaces de participar en el DPC. El apoyo al DPC debería incluir actividades educativas, acceso a tecnologías de la información, tiempo de los profesionales para implicarse en actividades de formación, asesoría por pares para una cultura de aprendizaje, recursos financieros y estructuras educativas. La responsabilidad financiera de los empleadores debe mostrarse claramente a través de fondos presupuestarios específicamente asignados al desarrollo profesional continuo.
  6. No existen pruebas de que los métodos de recertificación o revalidación sean útiles para detectar médicos con ejercicio deficiente o para hacer más segura la asistencia sanitaria. Mientras la regulación puede establecer condiciones básicas para el DPC e incentivar su adopción, la sobrerregulación a nivel europeo o nacional no potenciará la movilidad profesional y  no asegurará la calidad asistencial a través de las fronteras.
  7. La industria farmacéutica y los proveedores de productos sanitarios y terapéuticos deben ser sensibles a las necesidades de información objetiva y educación de pacientes y profesionales no vinculados a la promoción de sus productos. Las actividades de DPC deben estar claramente separadas de las que tengan finalidad comercial, y deben diseñarse y llevarse a efecto de modo que la integridad de la profesión médica no pueda ser cuestionada. Deben respetarse en todo momento los códigos nacionales e internacionales de ética.
  8. Para asegurar un DPC exento de sesgos, la profesión médica debe asumir la responsabilidad para la aprobación y /o acreditación de las actividades de DPC, lo que debería incluir la acreditación de actividades específicas y la validación de proveedores de DPC. Es posible la integración voluntaria de los organismos nacionales de acreditación en sistemas de acreditación a nivel europeo liderados por las organizaciones profesionales europeas representativas de los médicos, para facilitar el reconocimiento de las actividades de DPC realizadas fuera del propio país y el intercambio de actividades de DPC a nivel europeo y mundial a través de cuerdos internacionales con países no miembros de la Unión Europea.

Luxemburgo, 18 de diciembre de 2015.

Hasta aquí el texto de la declaración. Queda patente que el tema precisa de mucho trabajo y reflexión en nuestro país. El papel de las organizaciones profesionales es evidente, y la necesidad de diseñar y difundir procesos integrales de desarrollo profesional también, sobre todo antes de pensar en procedimientos de evaluación. Poco más se puede decir al respecto.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia. Responsable de Formación y Desarrollo Profesional en AMYTS, y Director de la Revista Madrileña de Medicina
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