PROFESIÓN. Condiciones laborales de los médicos en España

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El pasado 30 de marzo se presentó en la sede de la Organización Médica Colegial la tercera oleada del Estudio sobre Situación Laboral de los Médicos en España, de cuya anterior oleada nos hemos hecho ya eco en estas páginas. El estudio, desarrollado por la OMC en colaboración con CESM y en seno del Foro de la Profesión Médica, contó con la participación de 10.050 profesionales, que contestaron a un cuestionario semiestructurado de unos 20 minutos de duración al que podían acceder vía web. La participación más numerosa, con diferencia, correspondió a la Comunidad de Madrid, que proporcionó más del 25% de los facultativos que respondieron a la encuesta. Un 52,9% de los participantes eran mujeres, y tan sólo un 4,8% son de nacionalidad distinta a la española (2,1% de origen comunitario, y 2,7% extracomunitario); la distribución por edad es bastante homogénea, a excepción del grupo de entre 50 y 60 años, que supera en representación al resto de tramos etarios. 47 médicos residen en el extranjero, de los cuales el grupo más numeroso (11) lo hace en el Reino Unido. Casi un 66% de los médicos que respondieron la encuesta residen en la misma provincia en que recibieron su formación especializada, sobre todo cuanto menor haya sido el intervalo de tiempo transcurrido desde su finalización, lo que da idea de la fidelización de profesionales que supone dicha formación especializada.

En cuanto a la actividad laboral, un 85% de los médicos refiere encontrarse trabajando en el momento de la encuesta, y otro 8,4% realizando el período de formación MIR; de estos, junto a los que dicen estar preparando el examen, un 14,4% ya habían obtenido una especialidad previa, llamando la atención que un tercio de los mismos superan los 40 años de edad. La especialidad con más frecuencia “abandonada” antes de realizar una nueva es Medicina de Familia, pero en una proporción similar a su frecuencia entre los médicos que trabajan; sin embargo, Medicina Interna, Análisis Clínicos y Neurología superan ampliamente, como especialidades “abandonadas”, a su porcentaje en el conjunto de los médicos que respondieron, lo que da idea de una tasa de abandono más elevada.

En lo referente a la situación laboral de los profesionales, el estudio, promovido por las vocalías de empleo precario y de médicos en formación de la OMC, gira en torno al concepto de “plaza en propiedad” (figura que parece corresponderse con la de funcionario o estatutario fijo en alguno de los servicios de salud autonómicos o en las estructuras sanitarias centrales) como ideal de estabilidad. Se trata de un concepto en revisión que introduce algunas limitaciones al análisis de los resultados, pero que de momento hay que tener en cuenta como clave de interpretación.

En un panorama dominado por los médicos “sin plaza en propiedad” (algo más de la mitad de los que contestaron a la encuesta), un 33,2% tienen esa tan deseada plaza, y un 2,6% (un 2,9% si excluimos del análisis a los MIR y al personal en situación de inactividad) se encontrarían en situación de desempleo. Con plaza en propiedad hay más varones que mujeres, y sin plaza en propiedad o en desempleo ocurre lo contrario, siendo atribuible esta desigualdad, al menos parcialmente, a la distinta distribución por género de los grupos de edad. El predominio femenino es aún mayor en el grupo de médicos en situación de excedencia o baja temporal.

En el caso del desempleo, la proporción de mujeres se eleva hasta el 64%, 11 puntos porcentuales por encima de lo que les correspondería por su presencia en la muestra estudiada, lo que es difícilmente atribuible a su mayor presencia enre los médicos más jóvenes. Además, analizando la distribución de edad entre los desempleados, llama la atención que prácticamente se reparten a partes iguales entre el tramo correspondiente a menores de 40 años y el que se encuentra entre los 40 y 60 años, lo que hace pensar que las situaciones de desempleo puedan tener tendencia a cronificarse; el desempleo masculino se concentra, precisamente, en esta última franja de edad. El 23,7% de desempleados tienen nacionalidad extranjera, y su tasa de desempleo ronda el 13%.

Un 31,8% realiza su actividad en el ámbito de la Atención Primaria, mientras que un 43,6% lo hace en especialidades hospitalarias. Trabajan en la Sanidad pública un 77,8% de los profesionales, y un 33,6% realizan actividad privada, repartidos a partes más o menos iguales entre hacerlo por cuenta propia o ajena, siendo este último modelo el que tiene una distribución por edades más joven. Un 11,7% de los profesionales, como se desprende de lo anterior, compatibiliza la actividad pública con la privada.

En el sistema público, un 18,5% de los profesionales sufren contratos de menos de seis meses de duración, siendo en torno a un tercio de los mismos de jornada parcial cuando los contratos son para días sueltos o guardias. En la sanidada privada, un 27,2% de los profesionales tienen contratos que no llegan a los seis meses de duración, y, a excepción del caso de los indefinidos (en los que la jornada completa se disfruta en tres cuartos de los casos), en la mayoría de modalidades de contratación predomina la jornada parcial.

En cuanto a la relación entre especialidad realizada y estabilidad en el empleo, pediatras y microbiólogos encabezan la clasificación, con más del 50% disfrutando de una plaza “en propiedad”; a la cola se encuentran las especialidades de escuela (excepto Estomatología, formación ya desaparecida), Inmunología, Geriatría y Cirugía Oral y Maxilofacial, cuyos profesionales no alcanzarían el nivel del 20% en cuanto a “posesión” de plazas “en propiedad”. Es difícil valorar la situación inversa, es decir, las especialidades con más efectivos en paro, dado el escaso número de estos en la encuesta, aunque destaca la presencia de Inmunología y Cirugía Cardiovascular, con más de un 20% de los facultativos que respondieron en desempleo. La influencia de la antigüedad de la especialidad ejerce un peso importante que no permite sacar, de esta clasificación, conclusiones definitivas.

La Rioja, Aragón y, probablemente (por el escaso número de profesionales presentes en la muestra) son las CCAA con mayor porcentaje de profesionales “propietarios”; Madrid cerraría la clasificación, seguida de cerca por Cataluña, condicionada en este resultado por una estructura sanitaria con una presencia más reducida de estructuras sanitarias de propiedad pública y con régimen funcionarial/estatutario.

Entre quienes no disfrutan de la condición de propietarios, dos tercios ostentan la condición de contratados laborales (19,6%) o interinos indefinidos (39,8%); el resto de contratos del sistema público a este personal (casi un 41%) tienen una duración inferior a los 6 meses. Pero casi un 40% llevan en situación de temporalidad más de 10 años, lo que supone una clara irregularidad en el funcionamiento del sistema y en la contratación de personal temporal.

El promedio anual de contratos firmados por un profesional no propietario que trabaja en el sistema público es de 5,7, mientras que los que están en situación de desempleo han firmado más de 7,5 contratos en el último año. Un 13,2% de los desempleados estarían a la busca de su primer contrato, y casi un 30% llevaría más de un año en esta situación. Todas estas cifras, que son algo superiores entre las mujeres que entre los hombres, dan idea del nivel de precariedad alcanzado en la actualidad por los profesionales de la Medicina.

En cuanto a los problemas que los facultativos juzgan más importantes, aparecen la inestabilidad en el empleo, que, junto a las retribuciones y la carga de trabajo, habrían empeorado en los últimos años.

2016 03 08 Vocalia medicos jovenesSon muchos más los datos que se pueden extraer del estudio, que recomendamos conocer directamente. Pero los presentados aquí son suficientes para confirmar la percepción que tenemos en AMYTS (y, especialmente, en su Vocalía de Médicos Jóvenes) de una excesiva precaridad en el empleo de los profesionales médicos y de una también excesiva irregularidad en la contratación de los mismos, lo que justifica sobradamente la exigencia de una regularización clara y firme de los procesos de selección y provisión de plazas, de forma que el futuro laboral de los profesionales se presente con un horizonte de estabilidad que contribuya a estimular y reforzar su compromiso con la atención sanitaria a la población. Y la necesidad de considerar la especial situación en que se encuentran los médicos que cubren suplencias y otro tipo de ausencias temporales hasta poder alcanzar una mayor estabilidad en el empleo.

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