CON FIRMA. “You’ll never walk alone (Nunca caminarás solo)”, por Mónica Alloza

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Han pasado 15 días desde que escribí desde el epicentro del brote raro de COVID-19 en Torrejón. Han pasado 15 días y parece que han pasado 15 meses.

Terminaba mi reflexión con aquel refrán de poner las barbas en remojo. Y ojalá las hubiéramos puesto. Pero qué fácil es todo a toro pasado, y no voy a caer en la crítica a nuestras autoridades sanitarias y políticas, porque no es el momento.

Ahora toca remangarse y luchar. Luchar con armas y dientes. Pero luchar con escudos. Que tanta falta nos hacen…

Quiero ser positiva en medio de esta guerra, porque la pandemia, en las palabras de anoche de Angela Merkel, es lo más duro que nos ha pasado en Europa desde la II Guerra Mundial. Los hospitales de Madrid, igual que los de muchas partes de España y de Italia, recuerdan a esas películas donde llegan cientos de soldados heridos del frente de batalla; pero nuestros pacientes no son soldados, son contagiados por un virus desconocido, del que sabemos muy poco, del que vamos aprendiendo cada día con la experiencia acumulada. Ensayo y error, ensayo y error. Y así vamos tirando…

Quiero ser positiva y aislarme del ruido y de la infoxicación. Quiero aislarme de las críticas políticas y partidistas. Ya habrá tiempo para el análisis, ahora necesitamos coordinación, EPIs, y tests de coronavirus. Y lo necesitamos YA.

Represento a los médicos del sector privado nacional dentro de CESM, y quiero dejar muy claro que los hospitales privados, por lo menos en Madrid, y antes de que se decretase el estado de alarma, ya atendían pacientes de COVID-19. Pacientes propios que no derivaron a la pública. Pacientes en planta y en UCI. En muchos centros privados se ha descitado y desprogramado la actividad demorable, y se están dedicando gran parte de los recursos al cuidado de los enfermos de la pandemia. Exactamente igual que en la pública. Puedo dar nombres concretos de hospitales, pero creo que no merece la pena perdernos en el detalle.

Quiero mencionar también la importancia de que los contagios entre el personal sanitario en el sector privado sean considerados enfermedad profesional y no contingencias comunes, incluidas las cuarentenas por sospecha de contagio. En el convenio laboral que nos rige, el de clínicas privadas, las empresas sólo compensan las prestaciones por baja laboral en el caso de ingreso hospitalario, intervención quirúrgica o accidente laboral o enfermedad profesional. Por tanto, si no se nos reconoce por parte de las mutuas o del INSS como enfermedad profesional, estamos perdiendo dinero. Estamos enfermos, sin poder ayudar a nuestros compañeros, y encima ni agradecido ni pagado. Y esto me parece intolerable.

Para finalizar, quiero transmitir un mensaje en nombre de mis compañeros de la medicina privada, concertada y de la gestión privada: somos médicos, con la misma capacitación, entrega y disponibilidad que los de la pública. No permitamos que la política emponzoñe nuestra tarea. Necesitamos un mando único, Y un reparto adecuado de recursos entre los distintos niveles asistenciales y sectores sanitarios de todo el país.

Todos los médicos, trabajemos donde trabajemos, hoy somos hermanos de armas en esta lucha titánica contra la pandemia.

Cuidaos mucho, protegeos lo mejor posible, desahogaos, descansad lo que podáis, y recordad que tenéis a toda la ciudadanía de vuestro lado. AMYTS y todos los sindicatos autonómicos de CESM están con vosotros para ayudaros en lo que podamos, compaginando nuestras tareas asistenciales con las sindicales. No os dejaremos solos, ahora menos que nunca.

Mónica Alloza Planet
Doctora en Medicina. Especialista en Radiodiagnóstico. Delegada AMYTS en Hospital de Torrejón. Secretaría CESM de Medicina Privada 

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