CON FIRMA. “Volver a la normalidad… o no”, por Julián Ezquerra

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“A veces, olvidar es la única forma de volver a la normalidad.”
M. L. Stedman

La pandemia de la Covid-19 ha cambiado muchas cosas, ha hecho que olvidemos, temporalmente, otras muchas, y ha centrado toda nuestra vida durante estos meses, e incluso dejará su huella durante mucho tiempo no solo en lo personal, en nuestras vivencias y recuerdos, sino también en la estructura del Sistema de Salud.

Ahora hay que afrontar la etapa post-COVID, la vuelta a la normalidad, a lo que se ha dado en llamar “nueva normalidad”, que en muchas cosas así será, pero en otras será volver a lo mismo, a lo de siempre. Como hemos dicho en varias ocasiones, pasaremos de ser héroes a ser villanos, de héroes y reconocidos a ser lo de siempre, los machacados por el Sistema, los ninguneados, los maltratados, esos a los que solo quieren trabajando y callados, sumisos, a la orden de capataces y dueños de cortijos sanitarios.

De momento tenemos una voz que dice basta, una juventud que nos está marcando el camino, que nos debe hacer pensar y salir del letargo. Me refiero a los residentes, nuestros compañeros de fatigas, los que a nuestro lado aprenden, de los que tenemos también mucho que aprender. Son jóvenes, preparados, han perdido el miedo y han superado la sumisión, no aceptan la habitual “indefensión aprendida”, son valientes y confían en su fuerza. Un ejemplo del que debemos aprender.

Son capaces de sacrificar sus vacaciones, su merecido descanso, por un bien superior, la negociación de un convenio, una norma que regule su periodo formativo, más allá de un escueto y poco desarrollado Real Decreto. Y lo hacen con ilusión, decididos. Han preparado durante tres años, con mucho esfuerzo, un borrador de convenio se ha presentado a la Administración, y ahora hay que sentarse a negociar, algo normal en las relaciones laborales y que la Administración rechaza, no ve oportuno, incluso ha tenido que ser forzada a sentarse tras el anuncio de una huelga indefinida si no lo hacen. Nuestros residentes son jóvenes, pero tienen las ideas muy claras y saben lo que quieren. Callar y ceder ahora sería asumir un papel de sometimiento, de adaptación a un medio que hay que cambiar, ser conformistas, entrar en la rutina de la obediencia debida, el largo recorrido de la precariedad, la explotación laboral, el sometimiento a un modelo que te anula, hasta que dentro de muchos años puedan adquirir la ansiada situación de “estatutario fijo” y buscarse ese nicho de tranquilidad que le aísla de este Sistema que te pasa por encima. Bravo por los residentes. Ánimo y a por ello.

Y estamos los demás, los de siempre, los que trabajamos en este Sistema Sanitario inamovible, que nos puede y nos maltrata. Volveremos a la normalidad, no hay “nueva normalidad” para nosotros.

La normalidad es esa en la que las plantillas son escasas, la precariedad está en torno al 40%, dónde solo se exige trabajo a destajo, no importa la calidad, no importa la docencia o la investigación. Látigo y al tajo. Burocracia y mas burocracia, Seguiremos a vueltas con una Carrera Profesional sin terminar de implantar, sin reconocerla a los no fijos; seguiremos con una jornada laboral injusta, que recorta suplentes en Atención Primaria y “roba” 10 horas de guardia en hospitales; seguiremos con unas urgencias colapsadas, con un 90% de no fijos y una OPE pendiente injusta que no resuelve el abuso de 20 años al que han sido sometidas; continuaremos sin traslados para los facultativos de hospital; el SUMMA 112 seguirá en precario, sin suficientes médicos, sin dar salida a los mayores de 55 años, sin reconocer su nocturnidad…; la Atención Primaria seguirá siendo la pariente pobre del Sistema, mal dotada, pisoteada y despreciada desde su propia estructura directiva, cada día mas presionada y diezmada, con una Pediatría en agonía y cada vez con menos Médicos de Familia que quieran ejercer en el SERMAS.

Podría seguir con la lista de agravios, describiendo una situación que todos conocemos. Pero no me quiero extender, que cada uno mire su situación y la añada a las descritas. Son tantas que no entran en un “Con firma”.

Esto no es la “nueva normalidad”, es simplemente “la vuelta a la normalidad”. ¿Hasta cuándo? No confío en la política para cambiar y revertir esta situación. Cuando estos males son sistémicos, afectan a todas la Comunidades, está claro que el “color político” no es factor de mejoría, en todos los casos hay situaciones similares.

Solo confío en los profesionales. Hemos demostrado en la crisis del Covid-19 que, aún dejados a nuestra suerte por los dirigentes, políticos y gestores, hemos sido capaces de afrontar la situación y salir adelante. Está en nuestra mano el futuro de la Sanidad, somos nosotros los que debemos dar un paso al frente y decir “basta, hasta aquí hemos llegado”. Los ciudadanos nos apoyan, nos respetan, sé que los hay que nos seguirán agrediendo, insultando y exigiendo, pero son los menos.

Termino con una frase que ya he dicho en varias ocasiones: “con nosotros todo es posible, contra nosotros es imposible”. No permitamos que los residentes nos den una lección, pongámonos a su lado, apoyándoles, y llegado el momento imitemos su forma de hacer, su ilusión y su pelea por lo que creen es justo. Está en nuestras manos solucionar nuestros problemas, salgamos del letargo y reaccionemos.

#StopMaltratoMedico

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia, secretario general de AMYTS

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