CON FIRMA. “Un cuento”, por Alexandra Smaranda

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AlexandraSmaranda (002)

Son las 15:20. Estamos en cualquier hospital universitario, elijan el suyo para ubicarse mejor. Estoy en quirófano desde las 8:10. Con residente. R1, Antonio, empezó hace una semana. Enseño a los residentes desde hace 8 años, me gusta mucho la docencia. Nuestra R3, Isabel, nos hace compañía desde las 11.30; quiso pinchar la epidural para la analgesia postoperatoria, la dejé tras recordarle que tenía que progresar más lentamente la aguja. Pero fue “punción húmeda” y ahora la joven espera para ver cómo se despierta nuestro paciente. Está angustiada, no para de preguntar si el paciente tendrá cefalea, si le pasará algo. Nuestro paciente tiene 82 años. Hemicolectomía, cistectomía, nefrectomía, lo que quieran imaginar, la intervención en sí no importa tanto, imaginen una intervención de riesgo. Me duelen los pies. Tengo hambre. Tengo sed. Pero el BIS está en 35, tardará en despertar todavía.

Estoy de guardia con Roberto. Le llamo Roberto, pero podría ser Teresa, Guillermo o María. O Ana si quieren. Roberto tendrá unos 57 años. Tiene nivel IV de carrera profesional desde hace un año. Le han dado el famoso papel amarillo, e incluso le pagan una parte de lo que le corresponde. Ahora está descansando, porque la noche puede ser larga; y Roberto tiene artritis reumatoide y siempre le duele todo. Pero es muy buen compañero. Y muy buen padre; sigue haciendo guardias para ayudar a dos de sus hijos que lo necesitan. Me ha dicho esta mañana que por fin podrá dejar de hacer guardias cuando le paguen los cuatro niveles de carrera profesional.

El BIS sube lentamente. Los residentes preguntan. Intento contestar de forma clara, para que aprendan algo nuevo. Me duele la cabeza, siempre me pasa cuando tengo hambre. BIS 82. Buena ventilación espontánea. Extubamos y le llevamos a la Rea. El paciente está bien. Estoy contenta.

15:55. Bajamos a la cafetería. No queda comida. Isabel, la R3, se ha “perdido” por los pasillos. Antonio me sigue como una sombra. Está entusiasmado, me anima, hablamos de los casos de la mañana. El no está de guardia, pero se queda, le gusta lo que ha visto y parece que quiere aprenderlo hoy todo. Nos comemos un sándwich de la máquina, le invito; cuando hablamos de tomar un helado, suena el busca.

16:15. Paciente intervenido esta mañana de colecistectomía laparoscópica. Revisión por sangrado. Tengo menos hambre, pero me siguen doliendo los pies. Antonio me ayuda a cargar las jeringas, pero se tiene que ir al curso de doctorado. Aparece en su lugar otro residente nuevo: Daniel, que se presenta como residente de guardia. No le conozco, también es R1.

17:35. Extubamos. Tomo el helado con Daniel. Me tomaría un café con leche. Suena el busca. Traumatismo facial grave, traumatismo abdominal. Subimos al quirófano. Intubación difícil. El paciente no tiene buen aspecto. Un primer intento para intubar, fallido. Nuevo intento. Me ayudan las enfermeras y el cirujano maxilofacial. Se ventila mal, pero logro mantener al paciente con una saturación adecuada. Daniel colabora como puede. Por suerte, aparece Roberto justo en el momento más difícil. Entre todos lo conseguimos y puede empezar la intervención.

23:50. Seguimos en quirófano. Ya no me duelen los pies, porque ya no los siento. Nos turnamos para cenar en el antequirófano. He tomado dos cafés, pero no quiero cenar gran cosa, porque me entra sueño y pierdo concentración. El paciente está inestable, le subimos intubado a la Rea.

02:25. Daniel, mi joven residente, está pálido. Bajamos en el ascensor a las máquinas y le invito a una Coca-Cola. Yo me tomo otra y guardo una lata para después. Roberto se ha ido a descansar. Un gran compañero cuya experiencia y habilidad me sorprende cada día. Con esas manos que tiene, que me duelen hasta a mi. Suena el busca. “Sólo” una apendicitis aguda.

03:15. El paciente con apendicitis también tiene peritonitis. Y 89 años. Parece que no hay cama de Rea libre, tendremos que salir a la sala de despertar después de la intervención. Los familiares están muy preocupados, hablamos con todos, con mucha paciencia. Le quieren mucho al abuelo, se nota. Me emociono; y tengo hambre y sed. Pero ya no me duele nada. Ni la cabeza siquiera. El paciente se despierta bastante bien. Estoy contenta.

04.45. Recuerdo que no he llamado a casa. Mañana toca bronca. Bueno… Me acuesto tras una ducha con agua fría.

05.12. Llaman del despertar. El paciente de la peritonitis está hipotenso. Tengo la sensación de caminar en sueños. Pero estoy caminando por el pasillo del hospital. Le atiendo rápidamente al paciente, recuerdo que hay alguien que le quiere mucho. Compruebo la vía central. La bomba de la NA se había quedado sin batería. Ya sube la tensión. El paciente mejora rápidamente.

05:50. Ahora me acuerdo que se publicaron los resultados de la valoración del Comité de Carrera Profesional. Hace dos semanas, había entregado la solicitud y todos los papeles sin mucha esperanza. Aunque ya tengo 11 años de experiencia como facultativo especialista. Y me consideran muy buen profesional.

Pero… soy EVENTUAL.

¿Un cuento? Para mí, sí. Pero desgraciadamente no para todos.

Alexandra Smaranda
Médico especialista en Anestesiología y Reanimación. Delegada AMYTS en el Hospital Central de Cruz Roja
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