CON FIRMA. “When the stars go blue”, por Luis Izquierdo

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Hace ya más de 30 años, para ser exactos 31, de aquel octubre de 1987 en el que, coleando “la movida madrileña”, abandoné las faldas y el cobijo familiar para venirme desde un pueblo de provincias a la capital a iniciar mis estudios universitarios de Medicina. Atrás quedaban mis felices infancia y adolescencia, e iniciaba una nueva etapa vital lejos del paraguas familiar.

Tengo que reconocer que se me hizo duro, tuve que hacer un aprendizaje express de cocina, lavadora, planchado, compra, limpieza de casa… todo ello acompañado de madrugones en un metro abarrotado de estudiantes para llegar a la Ciudad Universitaria y encontrarme en la Facultad de Medicina de la Complutense ese olor tan característico a formol y cobayas que había en aquella época en esas cátedras de los Puerta, Valenzuela, Collado, Boya, Tamarit, Teijeira, Alonso Fernández…

Mi siguiente objetivo fue el examen MIR del 94. Yo lo tenía más o menos claro, me valía aprobar y coger una plaza de Medicina Familiar y Comunitaria, a ser posible en Madrid. Llegó octubre del 94, hice el examen MIR y conseguí mi objetivo, eligiendo el Hospital Severo Ochoa de Leganés para hacer la especialidad de Medicina Familiar y comunitaria. No había residentes de todas las especialidades y, en las que lo había, eran 1-2 residentes por año, con lo cual el residente de familia era el residente del servicio por el que rotabas. Mayor responsabilidad y presión, sobre todo en las guardias al estar sólo tres residentes, en algunas ocasiones 1 residente de segundo año y dos de primer año de familia para unas poblaciones, como era el caso del Hospital Severo Ochoa, de Leganés y Fuenlabrada, que superaban los 400.000 habitantes. Las guardias de “puerta” eran duras, muy duras, pero había adjuntos muy profesionales y muy docentes y unos compañeros de enfermería que te ponían el trabajo muy fácil y llevadero.

Tras acabar la residencia me surgió la posibilidad de trabajar en Fremap (mutua de accidentes de trabajo de la Seguridad Social) y no lo dudé, porque además de garantizarte un trabajo y un sueldo, en una época en que era difícil hacer una suplencia (y no pensemos en una interinidad), te ofrecía la posibilidad de una formación de tres meses en su hospital de Majadahonda en Traumatología y Rehabilitación con el equipo del doctor Guillén. Además me permitía hacer guardias de refuerzo en centros de salud rurales los fines de semana y festivos para no perder el contacto con los centros de salud, la Atención Primaria y el Servicio Madrileño de Salud. En noviembre del año 2000 tuve la suerte de optar y conseguir una interinidad como médico de Atención Primaria en un centro de salud y en los años 2006-07 aprobar la OPE de primaria y obtener mi plaza como médico titular.

Los médicos nos formamos continuamente, no acaba nuestra formación en la universidad, ni tras el MIR, ni tras la oposición; siempre buscamos elementos de formación continuada que creemos necesarios para mejorar el cuidado y atención a nuestros pacientes. Siempre sacando horas de nuestro descanso o atención a nuestras familias. Pero… ¿quién nos cuida a nosotros? Y no me refiero desde el punto de vista nosológico… ¿Quién nos cuida para que, durante toda nuestra vida laboral-profesional, estemos en condiciones óptimas de atender a nuestros pacientes?

Si atendemos 60 pacientes diarios, ¿atendemos igual al primero que al último? Si nos agreden, ¿estamos en condiciones físicas-psíquicas de seguir atendiendo pacientes? Si tenemos un familiar enfermo, ¿podemos ausentarnos de nuestro trabajo para permanecer a su lado? Si enfermamos, ¿podemos tener cubierta la prestación económica que permita guardar reposo y recuperar a nuestro organismo? Si llevamos 20 años trabajando, ¿podemos sentir recompensado nuestro trabajo y nuestro esfuerzo y dedicación con una mejora económica? Si tenemos más de 55 años, ¿podemos dejar de realizar guardias, es decir, podemos dejar de hacer jornadas maratonianas de trabajo que suponen un menoscabo en nuestra propia salud? Si…

Los sindicatos son asociaciones de trabajadores que luchan por mejorar las condiciones laborales de los propios trabajadores. Evidentemente no estamos en la época de la revolución industrial, pero a día de hoy hay que explicar a muchos compañeros que las mejoras laborales no se consiguen solas, que se consiguen negociando, con concesiones y líneas rojas por parte de la empresa y, también,  por parte de los representantes de los trabajadores. ¿Y quién representa a los trabajadores?

A día de hoy me sigo sorprendiendo cómo, en Sanidad, muchos compañeros médicos siguen sin saber que, para que alguien defienda sus mejoras laborales, éstos deben salir por representación tras una votación, donde aparte de médicos hay otros gremios implicados como enfermeros, celadores, auxiliares de enfermería, administrativos, etc. y que esos representantes son los que negocian con la empresa en mesas sectoriales o mesas de función pública dichas mejoras laborales. Lógicamente, en función de los representantes obtenidos en dicha votación que se realiza cada 4 años, cada sindicato ejercerá presión con mayor o menor fuerza para mejorar las condiciones laborales del colectivo donde tiene su “caladero” de votos.

Parafraseando a Kennedy, no pienses qué puede hacer tu sindicato por ti, piensa qué suerte tienes de poder formar parte, de apoyar, de votar a un sindicato que te representa y que lucha por mejorar tus condiciones laborales.

Desde el año 1999 soy afiliado de AMYTS, sindicato médico y de titulados superiores de Madrid, que defiende las mejoras laborales de este colectivo. Cada uno de nosotros tenemos una situación personal y peculiar que nos gustaría mejorar, pero AMYTS defiende y lucha por mejorar las condiciones laborales de todos y, si no se puede, de la mayoría de los médicos y titulados superiores de Madrid. Se han conseguido muchas cosas estos últimos años, no sin esfuerzo de los dirigentes y delegados del sindicato: carrera profesional, movilidad, pago de trienios a no fijos, exención de guardias a mayores de 55 años, pacto de permisos, licencias y vacaciones, jornada laboral, turnos deslizantes, protocolo de agresiones, protocolo de conflictos internos, protocolo de accidentes biológicos, etc. etc.

He tenido la suerte de formar parte de esta gran familia que es AMYTS como delegado de prevención de riesgos laborales de la Dirección Asistencial Norte desde el año 2015; y conocer desde dentro el enorme trabajo, esfuerzo y dedicación que realiza este sindicato para ayudar y cuidar de nuestros compañeros, de buscar soluciones a sus problemas laborales, de mejorar sus condiciones de trabajo, de acompañarles en situaciones conflictivas con usuarios, compañeros, directivos. Y en el último año y medio he tenido la suerte y la responsabilidad de formar parte de esta familia a tiempo completo.

He sido una estrellita (a lo mejor ni tan siquiera he llegado a esta categoría, y me he quedado tan sólo en un lucero) en esta galaxia de la Sanidad madrileña, y aunque he intentado poner y dedicar mi esfuerzo en ayudar a mis compañeros, muchas veces te quedas con la sensación de no haber hecho lo suficiente o de que has dedicado mucho esfuerzo para nada. Pero al menos en conciencia he intentado hacer lo mejor para mis compañeros y mi sindicato, al cual debo mucho, muchísimo.

Como dice la canción “When the stars go blue” o “Cuando las estrellas se apagan”, este pequeño lucero cambia de galaxia y tiene que dejar a su gran familia de AMYTS; con sentimiento agridulce, dulce por volver a mi tierra, a la medicina rural que tanto me apasiona, y amargo por dejar a tantos amigos y compañeros que me han arropado en los momentos duros y me han hecho sonreir en los buenos momentos.

En la primavera del año que viene habrá elecciones sindicales, ojalá los médicos y titulados superiores despierten y acudan en masa a votar, a votar a los compañeros que son médicos y que cuidan de los médicos (y titulados superiores), y  voten a AMYTS; y AMYTS tenga así fuerza y representación suficiente para seguir luchando por defender nuestros derechos y que entre todos decidamos hacia dónde queremos ir. Que podamos trabajar en condiciones dignas con OPE que consoliden nuestros trabajos, movilidad anual que permita acercar nuestro puesto de trabajo a nuestro domicilio y optar a turnos de mañana que mejoren nuestra conciliación familiar, carrera profesional para todos con su retribución económica íntegra, recuperación de todos los derechos perdidos durante la crisis económica, que el acudir a trabajar no suponga un riesgo para nuestra salud, etc., etc.

Cuando dentro de unos días mi estrellita se apague en esta Galaxia, os observaré con mucho cariño con un telescopio desde la galaxia de al lado (SESCAM). Gracias Lola, Victoria, Erika, Raquel, Andrés, Alfonso, Paco, Julián, Ana, Alicia, Miguel Angel, Mónica, Angela, Gabi, Pelayo… no puedo nombrar a todos porque no quiero dejarme a nadie, solo un especial y cariñoso abrazo a mi compañera de visitas e informes por esos centros de salud y gerencias: Gracias, Carolina, por tu enorme trabajo, tu paciencia conmigo y tu alegría contagiosa.

Hasta siempre compañeros y amigos…

No quiero dejar de agradecer a mi mujer y a mis hijos su santa paciencia conmigo por tantas y tantas horas dedicadas a esta profesión y por mis ausencias presenciales y mentales para con ellos.

Luis Izquierdo Gómez-Arevalillo (MFyC)
Delegado de Prevención de Riesgos Laborales de Amyts en la DAN

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