CON FIRMA. “Respuesta humanitaria a la crisis de refugiados”, por Ricardo Angora

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La llamada “crisis de refugiados” está marcando la agenda política europea en el primer trimestre del año. Pero ni Europa es el único destino de las migraciones mundiales, ni los procesos migratorios son nuevos. Bien al contrario, los movimientos de población son inherentes al desarrollo de las civilizaciones a lo largo de la historia.

Dicho esto, es cierto que las llegadas a Europa han experimentado un crecimiento exponencial hasta alcanzar la cifra de un millón de personas durante el pasado año y la tendencia se mantiene en los primeros meses del actual. Dos terceras partes de quienes llegan, huyen de las atrocidades de la guerra que azota a sus países. Escapan de Siria, Irak, RCA, escenarios donde la barbarie y el nulo respeto por los derechos de las personas amenazan la supervivencia de su población.

En su huida, un largo y duro viaje les espera hasta alcanzar sus destinos. Realizan peligrosos trayectos en inseguros vehículos, son alojados en insanas condiciones, con escasa nutritiva alimentación y sufriendo los abusos y amenazas de las bandas criminales que gestionan un lucrativo negocio. En frágiles embarcaciones se arriesgan a cruzar las peligrosas aguas del Egeo que contiene cientos de vidas perdidas en la desesperada travesía.

La mayoría de refugiados ha experimentado el proceso de pérdida de sus posesiones, sus casas, su ciudad, amistades y cultura que condiciona un duelo largo de elaborar. De forma añadida se han visto expuestos a múltiples estresores a lo largo de la ruta migratoria. Pero no todos ellos son capaces de afrontar y superar las exigentes experiencias que sufren durante este éxodo. Particularmente las personas con problemas de salud, ancianas, discapacitados físicos y psíquicos, embarazadas o menores no acompañados son más vulnerables a padecer sufrimiento físico y emocional.

Experimentan una gran satisfacción tras alcanzar las costas griegas, pero no son conscientes que aún les queda por superar numerosos obstáculos en el cruce de cada puesto fronterizo y un largo camino atravesando países desconocidos, con diferente idioma y cultura donde son recibidos como intrusos.

La respuesta humanitaria debe garantizar la cobertura de las necesidades básicas insatisfechas de estas personas mediante la provisión de servicios de acogida, alojamiento y alimentación. Al tiempo que se deben garantizar sus derechos que se ven amenazados a diario y humanizar los procedimientos legales, administrativos y logísticos a lo largo de la ruta migratoria.

Más allá de lo humanitario, los ciudadanos debemos exigir a nuestros gobernantes que cumplan con sus obligaciones de garantizar el Derecho Internacional de Asilo al tiempo que se incrementan las vías legales de acceso a Europa para migrantes y refugiados.

Ricardo Angora Cañeco
Psiquiatra, Hospital Universitario Doce de Octubre. Cooperante de Médicos del Mundo

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