CON FIRMA. “¡Que contradicción, presidenta Díaz Ayuso! Nos llevas a la huelga”, por Julián Ezquerra

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Decía Ayn Rand: “Voy a darte una idea útil. Las contradicciones no existen. Cuando te creas ante una contradicción, repasa tus datos. Siempre encontrarás alguno equivocado.” Si esta frase es cierta, y no lo dudo, si refleja una realidad, no hay contradicción: posiblemente llegamos a una huelga que la propia presidenta alienta. Tengo que explicar esto.

La Atención Primaria en España fue un gran “invento”. Crear la especialidad de Medicina de Familia, creer en la Pediatría de Atención Primaria, creer en un nuevo sistema organizativo, un sistema que se sustentaba en una gran base: las Zonas Básicas de Salud, los Centros de Salud, los Equipos de Atención Primaria, la intervención comunitaria, la prevención, la accesibilidad, la equidad, etc, como pieza fundamental del Sistema Nacional de Salud. Fue una apuesta importante y, a mi juicio, muy certera.

El Sistema Nacional de Salud se organizaba, era la “puerta de entrada al sistema”, la salud global de la comunidad, la asistencia sanitaria de lo cotidiano, lo frecuente, lo más prevalente, el primer contacto incluso en caso de urgencia, en una gran base, de extensión en todo el territorio, muy cercana y de fácil acceso para el ciudadano. Esto no era otra cosa que la Atención Primaria. La que daba solución al 90% de las necesidades asistenciales y hacía el seguimiento de las patologías crónicas más prevalentes.

Un sistema en el que había, sí hablo en pasado, un pediatra que atendía al recién nacido, que le acompañaba en todo el desarrollo infantil, que trataba toda la patología del niño y le acompañaba en ese no bien entendido “programa del niño sano”. Después, a los 14 años, estos niños pasaban a ser atendidos en los “cupos” de los médicos de Familia.

Estos médicos de Familia, los “todólogos”, se convertían en el referente del joven: le acompañaba en su pubertad, su adolescencia; veía cómo te hacías mayor, a veces enfermabas, te atendía en esas patologías agudas del día a día; te veía crecer, emanciparte, a veces continuar con tu nueva familia; te seguía atendiendo todas tus necesidades, si aparecía alguna patología compleja, te derivaba a otros especialistas, esos que trabajan en el Hospital; te atendía en tu domicilio, hacía toda esa “burocracia” terrible que el “todólogo” tiene en exclusiva, que sobrecarga sus consultas y detrae tiempo para lo fundamental, ser médico, atender a sus pacientes.

Y también estaban ahí cuando enfermabas y tenías que estar en casa inmovilizado, encamado, con muchas necesidades asistenciales a pie de cama, y, cuando así era necesario, te acompañaba en el final de la vida. Te visitaba a ti y a tu familia, los cuidadores, esos que sufren la agonía paralela a la del paciente terminal. Te “ayudaba a bien morir”.

En todo esto no puedo dejar de hacer una mención a la enfermera, pareja inseparable de todo médico en el Centro de Salud, compañera fundamental en toda esta inmensa tarea que se hace en Atención Primaria. Y no puedo olvidar a los siempre olvidados odontólogos, a los que poco se les deja hacer para cuidar la salud bucodental, la olvidada del Sistema.

Pero vuelvo al tema, que me disperso. Hablo en pasado, sí, hablo de un modelo de Atención Primaria que he vivido y he disfrutado del que, por desgracia, ya queda poco. Y queda poco por la desinversión, el abandono, el intento continuo, persistente, mantenido y apenas perceptible por algunos, de acabar con él. Todos los gobiernos, da lo mismo el color, de derechas o de izquierdas, nacionalistas, da igual, todos lo han abandonado. Solo creen en la fascinación y los votos que dan las apuestas por una Medicina basada en el “hospitalocentrismo” deslumbrante (sin ninguna duda fundamental y por suerte excelentes), la construcción de estos hospitales que para muchos tienen o han tenido pingües beneficios, unos confesables, otros no.

Así llegamos hoy en día y en Madrid lo sufrimos, lo estamos viviendo. Por ello, por nuestra dignidad y por ser dignos de respeto, convocamos en AMYTS una huelga en septiembre de 2020. La presidenta Díaz Ayuso reaccionó, no quería de nuevo mala prensa, no quería que se repitieran esas maravillosas escenas de miles de residentes en huelga, de manifestación por las calles, llenando la Puerta del Sol. Y anunció un Plan Integral de Atención Primaria, un plan dotado de 82 millones, que contemplaba mejoras retributivas, contrataciones, cambios organizativos, etc.

Los médicos somos como somos: buenos por naturaleza. La creímos, ¡cómo no creer a una presidenta que anuncia un plan en la Asamblea de Madrid, que nos lo presenta en su despacho, que lo anuncia en medios de comunicación! Qué ingenuos fuimos. Firmamos un acuerdo de desconvocatoria de huelga creyendo en la honestidad y la buena voluntad de unos políticos que engañan, mienten descaradamente y son capaces de cualquier cosa para obtener sus intereses.

Creíamos que se iniciaba una nueva etapa, una época de reconocimiento e inversión en Atención Primaria, esperamos 5 meses y vemos cómo todo era mentira. Ni había reconocimiento económico (como siempre la Consejería de Hacienda de Lasquetty bloquea todo, incluso manda más que la presidenta), ni había cambios organizativos, ni se aumentan las plantillas.

De nuevo nos llevan a la huelga. La presidenta nos ha liderado, nos ha convencido de la necesidad de volver a convocar huelga en Atención Primaria. Ha sido su mentira, su absoluta falta de compromiso y respeto con la Atención Primaria, la que nos ha llevado de nuevo a la huelga.

De ahí la contradicción, quien piense que hacemos huelga contra Díaz Ayuso se equivoca, la hacemos porque ella así lo quiere.

Lo que me temo es que una vez más seamos los que ejecutemos nuestra propia muerte, algo que, pensando de forma retorcida, seguramente es lo que desean los gobernantes. Moriremos y parecerá que ha sido un accidente.

Aun así, por dignidad, le digo a los compañeros de Atención Primaria, “rebélate, lucha, alza la voz contra el deterioro de aquello en lo que crees”, súmate, apoya y, como diría un gran urgenciólogo al que estimo mucho, “nosotros somos el escudo, la espada la pones tú”.

Y no se podrá decir que no lo he avisado. Desde el 18 de febrero le dedico un twitter diario, con video mensaje incluido.

 

 

 

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia, CS Las Rozas – El Abajón
Secretario General de AMYTS

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