CON FIRMA. “Propósitos ‘privados’ para el nuevo año”, por Mónica Alloza

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Todos los años, a finales de diciembre o primeros de enero, suelo hacer balance de los hechos más relevantes que me han ocurrido en el año que acaba, repaso cuántos de mis propósitos he logrado y elaboro una nueva lista de tareas para el año que empieza.

En el ámbito de la vocalía AMYS de privadas, mi balance del 2015 no puede ser más que positivo: nacimos casi con el año, con el modesto propósito de hacernos oír dentro del sindicato. Hemos logrado estructurar unas reuniones periódicas, a las que asistimos los delegados de los centros privados con bastante asiduidad. Nos han servido para conocernos y compartir nuestra problemática laboral, casi como una terapia de grupo, donde hemos encontrado oídos y apoyo en temas comunes para todos nosotros, que son tan diferentes del ámbito público.

Hemos asistido a dos procesos electorales, uno en la Fundación Jiménez Díaz y otro en La Moraleja, donde hemos logrado consolidar nuestra representación en los respectivos comités de empresa. También hemos conseguido una notable repercusión mediática a través de nuestra revista, que ha tenido como guinda la concesión de un premio por la puesta en marcha de la vocalía.

Pero de lo que más orgullosa me siento es de lo que escuché en la asamblea del 18 de diciembre: el reconocimiento, tanto de la ejecutiva como de los compañeros del ámbito público, de nuestro papel dentro del sindicato. En poco menos de un año hemos logrado que los médicos de los hospitales de gestión indirecta y centros privados estemos en los pensamientos de los delegados de AMYTS, independientemente de su ámbito de representación. Hemos sentido que dejamos de ser una especie de amenaza para los demás, sobre todo los que ejercemos en la gestión indirecta. Sentimos que nuestros compañeros se solidarizan con nuestras complicadas condiciones laborales, y que comprenden las dificultades que nos supone ser delegados en un ambiente hostil. De la asamblea incluso salió una propuesta para organizar un círculo sanitario en el que se dé a conocer nuestro convenio, nuestras peculiaridades laborales y que sirva de denuncia pública de las situaciones de amenaza, acoso, abuso, despidos, etc, que a veces sufren nuestros colegas.

En la asamblea recogí el guante de la propuesta, y enlazando con ella, aprovecho y elaboro mi lista de propósitos y tareas para el 2016.

Lo primero de todo, necesitamos un plan estratégico para la vocalía, para el medio y largo plazo, que nos sirva de guía, de hoja de ruta, como se dice ahora. Y esto es fundamental, para que los problemas urgentes y cotidianos no nos desvíen de nuestro camino principal. Las líneas maestras de este plan son la consolidación de nuestra representación en los centros en los que ya estamos presentes y la expansión a otros centros, como sección sindical y/o como miembros de los comités de empresa, cuando se celebren elecciones. Esto incluye también el aumento de afiliados con contrato laboral e incluso la captación de los médicos que trabajan como autónomos, que están muy solos ante la dirección de los centros, porque ni siquiera los comités de empresa los amparan. Para ello, estamos explorando servicios que resulten atractivos al afiliado de la privada, como por ejemplo, una asesoría fiscal y de gestión administrativa.

Este año que comienza se va a negociar el nuevo convenio de clínicas privadas de Madrid. A esa mesa no nos podemos sentar en esta ocasión por derecho, porque nos falta representación sindical en los centros privados. Sin embargo, nos proponemos hacer llegar nuestras propuestas de mejora de convenio a través de la colaboración con otras organizaciones sindicales, con las que trabajamos codo con codo en los distintos comités de empresa. Hay aspectos, como la jornada complementaria o la carrera profesional, que son propios (aunque no exclusivos) de nuestro colectivo, y que no están recogidos en el convenio actual, porque no hemos estado cuando se negoció. Y eso hay luchar para cambiarlo.

Por último, es nuestro propósito ir calando hondo en las conciencias de nuestros colegas, para modificar y mejorar el concepto que muchos tienen sobre el sindicalismo profesional. Debemos convencer a los médicos de Madrid de la fuerza que adquirimos si somos un colectivo numeroso, en cuanto a afiliados, que pueda sentarse a negociar en todas las mesas. Ser un sindicato potente hace que la patronal privada nos tome más en serio, que nuestras propuestas se consideren y tengan en cuenta. Somos el motor de la sanidad, pública o privada, y debemos creerlo, porque así es: sin nosotros, los hospitales, las clínicas, los centros de salud no funcionan. Debemos tomar conciencia de nuestra fuerza para conseguir mejoras.

Y dejo para el 2017 el propósito de hacernos con una mesa propia de negociación para facultativos. Todo sea que cojamos carrerilla, y los propósitos del 2016 se nos acaben antes que el año. Como veis, entusiasmo y optimismo no nos falta en la vocalía de privadas.

Feliz y próspero, sobre todo en lo sindical y laboral, 2016.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital de Torrejón.Vocal de Clínicas Privadas y Hospitales de Gestión Indirecta de AMYTS
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