CON FIRMA. “Pérdida de confianza”, por Miguel Ángel García

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196 Miguel Ángel García 3x3 cm

Lo hemos visto y vivido esta semana. Una responsable de enfermería se pregunta por twitter, incorporando activamente al Consejero de Sanidad en la cuestión, cómo puede faltar una determinada vacuna en un centro de salud sin que tenga visos de resolución. Una vez que el consejero la identifica, la siguiente noticia que tenemos es que la enfermera es destituida de su puesto de responsabilidad, y el consejero se excusa en que la decisión no es suya, sino de la Directora General de Atención Primaria, y en que se trata de un cargo de confianza. Confianza interesada, desde luego, y no precisamente con el interés puesto en el beneficio de los ciudadanos a los que tanto dice defender. Pero hay mucho más que rascar en este asunto.

Twitter vacunasEn primer lugar, sorprende que las repercusiones del caso tan sólo salpiquen a la profesional “denunciante”. No hace falta mucho esfuerzo imaginar con qué impotencia se habrá sentido ante sucesivas peticiones a sus superiores en torno al mismo problema, al parecer sin respuesta. Y, sin embargo, teniendo que seguir dando la cara ante los ciudadanos. Porque eso no lo hacen ninguno de los que toman las decisiones a más altas instancias. Ellos no se enfrentan a la ciudadanía, a sus necesidades, a sus situaciones. Curiosamente, ninguno de estos ha sufrido represalias por el desabastecimiento de vacunas. Y, sin embargo, es probable que sí tengan alguna responsabilidad en ello. No sólo se irán de rositas, sino que son los responsables de la destitución.

Y ¿qué mensaje se está enviando a los profesionales con todo lo ocurrido, y con ésta “resolución” de la situación? El mensaje está claro: si eres un “currito” del sistema, y detectas un déficit en su funcionamiento que perjudica a sus usuarios, que tus superiores no quieren o no pueden resolver, o no lo colocan entre sus prioridades, más te vale quedarte calladito y no seguir dando la murga. Desde luego, no se te ocurra hacer pública esa disfunción y la indiferencia de tus superiores. Peligra tu puesto de trabajo o tu carrera como profesional.

Sin embargo, me alegro un montón de que la enfermera hiciese lo que hizo: defender la calidad que tanto dicen otros que defienden, y  mojarse por ella. Actuar como una profesional, y asumir su verdadera responsabilidad, por encima de otras consideraciones. Es esto lo que hace que día a día el sistema sanitario mantenga los niveles de calidad que consigue mantener, a pesar de los recortes y de los discursos tan triunfalistas como inutiles y vacíos de nuestros gestores y políticos. La paradoja de todo esto, aún más “paradójica” si cabe, es que sale perdiendo quien defiende los intereses de los ciudadanos, y queda de rositas la cadena de mando que no resuelve los problemas.

De verdad, ¿en quién se pierde la confianza con estas cosas? No en los profesionales que actúan así, no. Se pierde en los políticos, pieza que se considera cada vez más inútil en el funcionamiento de nuestra sociedad. Y aunque así lo revelan las encuestas, ellos a lo suyo. A pesar de que pierden la confianza de los ciudadanos y de los profesionales, ahí continúan. Está claro que el prestigio personal y la evasión de responsabilidades está por encima del beneficio real a la población.

Aún hay un aspecto mucho más profundo por sacar a la luz en este asunto. Nunca he compartido el discurso de la asunción de responsabilidades políticas por errores o pérdidas de oportunidad en la gestión (otra cosa es por imprudencias temerarias o delitos flagrantes, desde luego). Y me explico por qué: si la consecuencia de cualquier error o desacierto ha de ser la dimisión, los puestos de responsabilidad se blindarán siempre negando la mayor, en lugar de asumir responsabilidades y pedir las disculpas que sean necesarias. Lo he dicho otras veces desde diferentes tribunas: no he oído al consejero pedir disculpas por los derrumbamientos de los techos de algunas salas hospitalarias, ni acercarse a los profesionales afectados para ello, y sí, sin embargo, salir triunfante a declarar que, en pocas horas, ya estaba todo resuelto. ¿Lo ven?: no se asumen responsabilidades, y siempre se sale para mostrar lo bien que se actúa, y lo bien que va todo… Pero ¿en qué mundo creen que viven?

Nos hacen falta politicos y gestores menos adolescentes, más capaces de aceptar y asumir las críticas y las responsabilidades, más capaces de acercarse a los cuidadanos y profesionales para escucharles, y menos proclives a blindarse tras la ocultación y la negación, y mucho menos tras las destitución de quienes realmente asumen sus responsabilidades de verdad. Hacen falta políticos adultos, asertivos y responsables. Y si esto significara que la sociedad no los asume, que no tienen cabida en nuestro sistema de representación, entonces habría que plantearse si no es la misma sociedad en sí la que tiene un comportamiento adolescente e irreponsable.

Miguel Ángel García
Médico de Familia, máster en Bioética. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina
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2 comentarios

  1. Sólo una reflexión, ¿y si estos puestos públicos, pero de confianza, pasaran a ser plazas a las que se accede con criterios de igualdad, mérito y capacidad? ¿Tendríamos que estar ahora lamentando esta destitución? Si queremos servidores públicos independientes, luchemos porque se den las condiciones.

    • MIGUEL ÁNGEL GARCÍA en

      Efectivamente, lo uno y lo otro. Profesionalización al máximo nivel posible, y protección a los profesionales que deciden denunciar situaciones que no son adecuadamente resueltas por los superiores. Estén donde estén.

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