CON FIRMA. “Peor imposible”, por Ana Giménez

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En la comunicación de un mensaje intervienen tres partes:  el emisor, el receptor, y el canal de comunicación.

El emisor, en este caso AMYTS, lleva años enviando mensajes a través de todos los posibles canales a su disposición, tanto los oficiales (contactando a través de nuestros responsables directos en Mesas Sectoriales, en reuniones específicas, enviando comunicados y notas de prensa, en cada una de las reuniones que se han mantenido, tanto presenciales como telemáticas…) como a través de los canales extra-oficiales, fundamentalmente a través de la redes sociales, nuestra propia revista y colaboraciones en otras revistas y otros medios. A través de todas estas vías llevamos años explicando lo que está sucediendo con respecto a los profesionales sobre todo médicos en España.

El problema de la falta de comunicación parece por lo tanto el receptor. Que no se entera, no se quiere enterar, o no le importa. Y el receptor no es otro que la Autoridad Sanitaria.

Llevamos años asistiendo a un deterioro progresivo de las condiciones de trabajo tanto en cuanto a carga de trabajo, como en cuanto a la falta de competitividad de las retribuciones en relación con las comunidades y los países de nuestro entorno. Llevamos años asistiendo a un cambio en el paradigma en cuanto a la estanqueidad de los sistemas sanitarios por el que, de forma casi automática, los profesionales sanitarios formados en España tienen la puerta abierta para trabajar en Europa. Y con un poco más de complejidad, pero no tanta, pueden acceder a muchos otros sistemas sanitarios, como el norteamericano, el australiano o el canadiense. Pero el cercano de la Unión Europea es automático. No olvidemos también que el estado de las autonomías ha creado un estado de competencia entre los propios sistemas sanitarios autonómicos, y que la diferencia en las retribuciones y las condiciones de trabajo también está ocasionando un flujo de profesionales entre comunidades autónomas: desde las que peor cuidan a sus profesionales hacia las que mejor -o menos mal- lo hacen.

Nuevas generaciones formadas en una universidad abierta al mundo, que promueve entre otras cosas las becas Erasmus como vía de apertura de nuestros universitarios con el mundo exterior, ha hecho que la emigración no sea vista por estas nuevas generaciones como algo difícil e incierto, sino como una posibilidad clara, tangible e incluso amigable que han podido palpar mediante sus experiencias de estudios universitarios fuera del territorio nacional. Este cambio de paradigma coincide con unas administraciones miopes y cortoplacistas que tan solo son capaces de legislar con un horizonte temporal máximo de tres años, pues el último ya es año electoral. Esto ocasiona una falta de planificación a medio y largo plazo y, en consecuencia, un sistema de gestión basado en ir apagando fuegos de ayer en donde se producen, dejando pasar oportunidades de mejora para mañana una y otra vez. Para muestra, un botón: año tras año, generaciones de nuevos facultativos especialistas no son contratados porque la oferta laboral en España, y más concretamente en Madrid, es claramente inferior a las ofertas que encuentran en nuestro entorno: al entorno de otras comunidades autónomas y, claramente, al entorno europeo. Y no estoy hablando de cosas de hace mucho tiempo, estoy hablando de cosas que han ocurrido hace apenas cuatro meses, cuando el déficit de médicos era ya un clamor: 700 especialistas no han sido contratados, no han sido retenidos en Madrid mediante unos contratos atractivos. Y Madrid ha perdido a esos 700 especialistas. Eso solamente este año; en años anteriores todavía más, pues ni siquiera estaba la crisis del Covid.

En este contexto, la propuesta del Ministerio de Sanidad y del Gobierno de España es, una vez más, miope y cortoplacista, y me atrevería incluso a decir que criminal, por las repercusiones que para la salud de los ciudadanos tiene. El Real Decreto Ley 29/2020, de  29 de septiembre, oficializa una propuesta de empeoramiento de los filtros, e incluso de la calidad, de los profesionales a los que está dispuesto a contratar. Además, establece una indefensión de los mismos, puesto que con estas medidas el puesto de trabajo queda indeterminado, y permite que profesionales de un ámbito como, por ejemplo, la Atención Primaria, puedan ser movilizados a Urgencias, al IFEMA… a donde el gobierno de turno decida. ¿Podría alguien transmitir al gobierno que ya ni siquiera hay servicio militar obligatorio? ¿Podría alguien explicar al gobierno que la esclavitud ha sido abolida hace varios siglos?

Este empeoramiento en las condiciones de trabajo, esta falta de respeto a los profesionales que cumplen todos los requisitos para poder trabajar en un sistema público de salud, supone un empujón más hacia la puerta de salida, hacia la huida a otros lugares donde el reconocimiento a los médicos y sus condiciones de trabajo sean capaces de retener a sus profesionales, y poder así disfrutar del placer de ser médicos. Placer que hace mucho que no sentimos. Al menos en Madrid, pero no somos los únicos.

#MedicosQueCuidanDeMedicos

#RecuperemosElPlacerDeSerMedicos

#HayRazones

#HuelgaMédicos27O

Ana María Giménez Vázquez
Médico de familia, Doctora en Medicina. Tesorera de AMYTS

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1 comentario

  1. Nosotros los profesionales al parecer tampoco nos enteramos de mucho. ¿Cuándo nos vamos a enterar, después de varias décadas de pataletas inútiles, que hacer huelga en nuestro sector= no trabajar y cobrar menos, aparte de que siempre tenemos servicios mínimos por encima de los servicios que damos de facto, no sirve absolutamente para nada?. No somos trabajadores de una fábrica que se para si no vamos al trabajo. A nuestros gestores inútiles les da exactamente igual que vayamos a trabajar o no, sólo nos echa encima a la opinión pública. Tiene más repercusión lo que han hecho hoy las enfermeras que todas nuestras huelgas, ahora bien, habría que hacerlo A DIARIO hasta que dimitan y se sienten a negociar en serio, en vez de darnos largas como acaban de hacer con la microhuelga de AP. Se ríen de nosotros, es hora de salir a la calle y GRITAR. La prensa les da miedo, nosotros NO.

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