CON FIRMA. “Otra vez elecciones”, por Ana Giménez

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Vienen las elecciones sindicales, que son como los exámenes finales de los sindicatos, y quiero aprovechar esta tribuna para explicar qué y porqué las elecciones sindicales son tan importantes para todos, pero especialmente para los médicos y titulados superiores.

Estamos acostumbrados a asumir y presumir de que los médicos somos como el tejido neurológico de la sanidad (“sin médicos no hay Medicina”); sin embargo a la hora de defender la Sanidad y, de forma más específica las condiciones la laborales de los médicos, es IMPRESCINDIBLE entender que son las elecciones sindicales las que van a decidir lo que puede pasar con los médicos, en este caso en la Comunidad de Madrid. Las quejas de pasillo, de cafetería, los likes en Facebook, los retuiteos de Twitter , no son capaces en ningún caso de mejorar las condiciones laborales, ni mejorar el precio de hora/guardia, ni conseguir mejores turnos para los centros de Salud, ni racionalizar los horarios …

Las condiciones laborales mejoran o empeoran en función de los acuerdos que se lleguen a alcanzar en los órganos de representación de los trabajadores, que en el caso de los profesionales que trabajan en los hospitales públicos, el SUMMA o los centros de salud, es la Mesa Sectorial de Sanidad. Y también lo son para muchos médicos de los hospitales privados o concertados, pues la sanidad pública funciona como “patrón oro” a la hora de marcar las retribuciones de la sanidad privada y concertada.

Considerando que aunque nuestro valor como trabajadores es un valor de calidad, pero que sin embargo desde el punto de vista cuantitativo somos un porcentaje pequeño de la sanidad (menos del 20% de los trabajadores de Sanidad somos médicos o titulados superiores sanitarios), es fundamental que nos convenzamos de que, sin votar, otros colectivos decidirán por nosotros.

Hemos defendido mil veces que los médicos y titulados superiores debemos ser, tal y como se recoge en el Estatuto Marco de las profesiones sanitarias, los responsables de LIDERAR el proceso asistencial. Ello nos ha llevado a poner demandas judiciales contra leyes que permitían que fuese el personal de enfermería el que dirigiese, e incluso supervisase, a los médicos. Si tenemos claro nuestro papel protagonista en el liderazgo del proceso asistencial, ¿estamos dispuestos a no ser líderes en la defensa de nuestras condiciones laborales?

Pues bien, una vez más proclamo: si no votamos al sindicato médico -AMYTS-, en realidad estamos permitiendo que otras categorías profesionales  sean las que decidan sobre nuestras retribuciones y condiciones laborales.

Es responsabilidad de todos. Ahora también.

Ana María Giménez Vázquez
Médico de familia, doctora en Medicina. Tesorera de AMYTS

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