CON FIRMA. “OPEs y más OPEs. Hacia la OPE ideal”, por Ana Giménez

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Hace una semana escribía, en esta Revista, el problema que tenemos los facultativos de la Comunidad de Madrid por la falta de un decreto de selección y provisión de plazas de personal estatutario que nos permita conocer “las reglas del juego” para acceder a dichas plazas. Hoy quiero además hablar de otro tema muy peliagudo, pero del que creo es necesario hablar con claridad. Me refiero al tipo de oposición que podríamos desear. ¿cuál es el tipo ideal de modelo de oposición?

Intuitivamente parece claro, que el modelo ideal sería aquel CAPAZ DE SELECCIONAR A LOS MEJORES PROFESIONALES. Sin amiguismos. Sin interpretaciones. Con claridad y objetividad.

Suena estupendo, pero si no definimos lo que es “el mejor profesional”, nos quedamos simplemente en una declaración de “buenismo” vacía. Así que sigo “mojándome”: entiendo que un buen profesional sería aquel que

  • Tenga los conocimientos necesarios para el ejercicio de su especialidad.
  • Con el adecuado equilibrio entre la teoría y la práctica
  • que sea capaz de abordar la clínica con empatía y humanidad

Y todo esto, en términos “prácticos” ¿cómo se mide de forma objetiva?, ¿hay algún método infalible?

Parece claro que es posible hacer una valoración de conocimientos mediante pruebas objetivas, como por ejemplo un examen tipo test. Los médicos estamos más que acostumbrados a hacerlos después de 6 años de carrera y haber superado el examen del MIR. Aunque la profesionalidad del tribunal encargado de la confección y selección de las preguntas es muy importante, no cabe duda que se trata de una prueba de evaluación no subjetiva.

Para la valoración de la Práctica profesional, a día de hoy se realiza una equiparación entre “ejercicio profesional” y “experiencia laboral”. Desde luego que no es un método infalible, pero a bote pronto parece claro que la destreza profesional se desarrolla con el uso, tanto en el campo de la Medicina como en el resto de las profesiones. Si yo tuviese que elegir al profesional que operase a un familiar mío, preferiría sin duda al que ha realizado mayor número de veces la intervención con éxito… Pero el matiz de “con éxito”, ¿dónde se encuentra en los baremos?

Por otro lado, siguiendo adelante con la baremación de la práctica profesional, y refiriendome específicamente a la atención hospitalaria, ¿tienen sentido los baremos actuales en los que se puntúa distinto a un profesional en función del contrato que tiene el SERMAS con su hospital? ¿Creemos -por ejemplo- que es peor oftalmólogo que se ha formado en la Fundación Jiménez Díaz que el formado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla? (y este es simplemente un ejemplo que no pretende analizar los servicios de oftalmología de estos hospitales).

Tal vez haya llegado la hora de establecer un baremo que sea capaz de distinguir entre la experiencia profesional de los facultativos de acuerdo con baremos profesionales en lugar de baremos de gestión o baremos políticos. Un baremo que puntúe los servicios donde ha ejercido su trabajo un médico en función de:

  • la población atendida (¿se atiende a toda la población de un área sanitaria? ¿se atiende solamente población derivada para procesos concretos?)
  • la cartera de servicios (¿atiende todos los aspectos de la especialidad?)
  • otros aspectos como, por ejemplo, el volumen de actividad
  • ¿Tienen sistemas de selección objetivos para acceder a puestos de trabajo no fijos?

Para lo que no tengo propuestas es para la valoración de la capacidad de empatía y humanidad de los profesionales. Es uno de los aspectos más valorados por los pacientes. Tal vez deban ser ellos los que nos propongan un modelo de valoración. Pero de lo que no cabe duda es de que hay que definir, de una vez por todas, y para un período razonable, cuál es el modelo al que se someterán nuestros compañeros para acceder a las plazas vacantes de nuestro sistema sanitario.

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia. Presidenta del Sector de Atención Primaria de AMYTS

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1 comentario

  1. JOSE REPULLO en

    Interesante aportación…
    Los baremos son una aproximación siempre imperfecta a las competencias y calidad profesional y humana del personal.
    Si tuviéramos una cultura organizativa más honesta y confiable, posiblemente funcionarían mucho mejor, y dejaríamos un espacio en un comité de credenciales para que el equipo del hospital (con ojos externos incluidos) juzgara el cv y los aspectos intangibles de los candidatos…
    Pero tus aportaciones para mejorar el baremos son valiosas
    Repu

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