CON FIRMA. “Nuevo curso, mismos retos”, por Julián Ezquerra

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Dice María Dueñas que “después de tantos años peleando, uno no se acomoda fácilmente a ver las cosas desde la distancia, ¿sabes? El cuerpo te pide otros retos, otras aventuras. Te vuelves ambicioso, te resistes a parar”. Esto resume lo que siento, muchos años peleando y no me acomodo ni me distancio de las cosas. Me apena y me estimula iniciar un nuevo curso viendo que hay muchos retos por delante, que la situación no solo no cambia a mejor, sino que empeora cada día más.

Dejamos muy mal la situación de la Sanidad cuando llegamos a las vacaciones de verano. Todos vimos cómo estaba la situación: el Sistema haciendo aguas por todos lados, carencia de médicos, urgencias cerradas, hospitales con altísimas listas de espera, pacientes que no se pueden atender en tiempos adecuados, las urgencias hospitalarias con problemas todos los días, la 5ª ola de la Covid en plena ebullición, la vacunación copando muchos recursos, etc. Y la gente cansada, viendo que no había solución, que todo se desmorona. Pero había en el horizonte cercano algo estimulante, las ansiadas vacaciones, esa “pócima” maravillosa que te hace olvidarte de todo lo malo y pensar solo en esos días que tienes por delante, unos días para olvidar penurias, trabajo, el día a día, pensar solo en familia, descanso, viajar, disfrutar del verano.

Atrás dejamos a nuestros compañeros, con trabajo inabarcable, ahora además haciéndose cargo de lo que nosotros dejamos, ya sabemos que no hay suplentes, que el SERMAS hace mucho tiempo que nos dice eso de “No hay sustituto, apañaros como podáis”, doblad consultas (en agendas en las que caben 50, entran 70). En los hospitales, ya sabes, en verano las guardias aumentan; para poder irte de vacaciones un mes, cuando vuelvas tienes que hacer el doble de guardias. En el SUMMA 112 ni les dejan decidir cuándo se toman su mes de vacaciones, y hay días en que no se dispone de médico en varios dispositivos de UVI móvil, UAD, etc. Pero es verano, nos vamos de vacaciones y todo esto queda atrás.

Ahora viene la vuelta a la actividad normal. Volver a enfrentarnos a nuestras miserias, los problemas de cada día. Agendas desbordadas, pacientes en lista de espera, presión de las gerencias para intentar cuadrar los números… Nuestra tradicional responsabilidad y vocación salen a relucir y se doblan agendas, doblas consultas, no descansas la guardia, haces quirófanos o consultas de tarde, etc. Lo de siempre: me dejo apalear, dejo que me maltraten, el tan arraigado “síndrome de Estocolmo” que sufrimos aflora, nos sentimos los causantes del problema, empatizamos con nuestros maltratadores y asumimos todo con normalidad. Eso sí, afortunadamente no todos. Siempre queda un nutrido número de profesionales que constituyen esa “aldea gala” de resistencia que es AMYTS, que siempre estarán ahí para recordarnos a todos que en el SERMAS no es oro todo lo que reluce.

El SERMAS es un gran servicio de salud, sin duda, con unos profesionales de excelencia. Un ejemplo de eficiencia: ya sabemos que, tras Andalucía, Madrid es la CCAA con menos gasto en Sanidad por habitante y, por el contrario, es una CCAA dotada de unos servicios sanitarios punteros, en muchos aspectos envidiados por todo el mundo. Eso sí, todo ello gracias a las anchas espaldas de sus profesionales, que soportan estoicamente la precariedad, la eventualidad, el ”robo” de derechos como las oposiciones justas en tiempo y forma, los traslados, el cobro de la carrera profesional por esos 40% de compañeros no fijos, el complicado ejercicio del descanso tras la guardia -en muchos casos inexistente-, las “localizaciones” mal pagadas y poco reconocidas, el ejercicio de una medicina precaria (en la que lo que importa es la cantidad y no la calidad asistencial), ese mirar para otro lado cuando ves que mandan una UVI móvil sin médico, que ya no hay Servicios de Urgencia de Atención Primaria, los SUAP, y por tanto todo llega a la Urgencia del hospital… Tantas cosas, tantos problemas, tantas injusticias.

También, tras este verano, entro en una etapa personal diferente. Afronto con un horizonte temporal ya muy cercano un cambio que debo acometer, al que debo prepararme y adaptarme. Un cambio que a todos nos llega, que se puede asumir con pena y tristeza o, por el contrario, con alegría e ilusión. Hay vida después de la actividad laboral, de la Medicina, de la actividad gestora o sindical, al final de una larga etapa; cuando miro atrás, veo que he tenido un ejercicio de la profesión muy dilatado, variado, con retos personales muy variados. Y siento orgullo de pertenencia, de ser médico clínico, gestor, docente/tutor, sindicalista… De haber tenido un desarrollo profesional variado que me ha ido dando lo que en cada etapa me suponía un reto.

Espero, confío y deseo que los retos que tenemos pendientes en esta vuelta al nuevo curso constituyan un revulsivo, que todos seamos capaces de darnos cuenta de la situación de riesgo que tenemos, que sepamos hacer frente a una crisis de tal calibre que está terminando con un modelo de sistema sanitario, y que debemos ser partícipes, es más, debemos ser los que lideren el cambio, un cambio que necesariamente pasa por la implicación y el reconocimiento de los profesionales, los médicos y demás facultativos, la enfermería, todo el personal sanitario. Posiblemente habrá que asumir cambio en el rol de cada profesión, entender que la Medicina del siglo XXI necesariamente debe ser diferente a la de los siglos pasados, que debemos adaptarnos a las nuevas tecnologías, al conocimiento de los propios pacientes, al mundo globalizado, al “Big Data”, etc. Pero todo ello desde la idea básica de que somos los que tenemos el conocimiento, que con nosotros se puede hacer todo, alcanzar cualquier objetivo, pero contra nosotros todo será imposible. Por eso confío en que nuestra organización, AMYTS, seguirá siendo la referente para los facultativos, seguirá siendo la de los “médicos que cuidan de los médicos”, entendiendo como médico a todos los facultativos, médicos, psicólogos, farmacéuticos, biólogos, químicos, físicos, algunos veterinarios, que también los hay, etc.

Ánimo en esta vuelta a la vida normal, fuerza y a por ello, empezando por terminar con esta lacra que ha sido y es la Covid-19, y un especial reconocimiento a los compañeros que han fallecido, sus familias, y a los muchos que han enfermado y que en muchos casos están afectados por una Covid persistente que no les permite normalizar su vida. Un fuerte abrazo a todos.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia, CS Las Rozas – El Abajón
Secretario General de AMYTS

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