CON FIRMA. No puedo evitar pensar…

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En estos tiempos convulsos, en los que desplazar el horario de los profesionales de la Atención Primaria dos horas hacia la mañana, con el objetivo de hacer más atractiva la Primaria y evitar el éxodo masivo de los médicos a tierras más compatibles con la conciliación familiar, se ha convertido en una premonición apocalíptica que anuncia el principio del fin de la sanidad pública en un camino inevitable hacia el abismo de la privatización, y las masas salen a la calle alentadas por organizaciones sindicales y plataformas que dicen defender la sanidad pública enarbolando banderas cargadas de información sesgada, no puedo evitar pensar cómo es posible que en una sociedad que se llena la boca de feminismo se quiere condenar a toda una profesión eminentemente feminizada a la imposibilidad de conciliación, en aras de una accesibilidad mal definida y peor entendida.

Y es en estos mismos tiempos que la Asamblea de Madrid aprueba la Ley 7/2018 de 26 de diciembre, de Atención a la Salud Bucodental y de creación del Programa de atención dental infantil…y se privatiza la atención bucodental…y ningún partido se opone…y aquí no hay drama…y no puedo evitar pensar ¿por qué?, pareciera que una vez más nos hemos quedado solos, los profesionales sanitarios preocupados por la atención a nuestros pacientes, como siempre….

Para los no versados, diremos que la atención bucodental a la población adulta tiene grandes limitaciones en lo que a prestaciones se refiere…no puedo evitar pensar que esto es un guante al aire por si alguien lo recoge.

Diremos también, que en la comunidad de Madrid existe un programa de atención bucodental infantil desde hace al menos 20 años, aunque ha pasado por diversos modelos.

Que los dos últimos años ha estado vigente el modelo público con un convenio privado para tratamientos específicos (PADI MIXTO) asimilable a los convenios para prestaciones que ocurren en otras especialidades médicas. Un modelo que garantiza la cobertura de toda la patología presente en dentición definitiva a los niños de 6 a 17 años. Un modelo en el que el origen de la atención, y la prevención en su totalidad se desarrollan en las Unidades de Salud Bucodental del SERMAS, y que solo externalizan los tratamientos para los que no se dispone de dotación suficiente en la sanidad pública. Un modelo seguramente revisable y mejorable…y necesariamente dotable de medios para poder llegar a mas población.

No puedo evitar pensar que parecería sensato analizar un modelo en el que todos los actores, profesionales y pacientes parecen satisfechos, antes de eliminarlo sin más.

Nos aprueban una ley asistencialmente vacía, en la que todo está por parchear…perdón, por desarrollar, todo excepto que, el paciente decidirá si desea que TODA su atención bucodental de inicio a fin le sea prestada en el SERMAS o en un odontólogo privado…no puedo evitar pensar que ahora sí estamos privatizando en aras de la accesibilidad, de nuevo mal interpretada.

El odontólogo privado recibirá una cápita anual irrisoria por niño que atienda, comprometiéndose a prestar toda la atención bucodental tanto preventiva como terapéutica que el niño precise, es decir, se le pide al profesional que regale su inversión, su formación y su trabajo con estos pacientes, ya se debe presuponer que con los niños vendrán sus padres que también tienen boca y pagarán por sus tratamientos…y no puedo evitar pensar en un sinfín de adjetivos poco decorosos para este desprecio a la actividad y a la ética de un profesional.

Respecto a los profesionales de la sanidad pública, que decir…no puedo evitar pensar que su labor asistencial va a quedar reducida a tratar población pluripatológica inasumible en modo alguno por el odontólogo privado, y que pronto serán como los dinosaurios…una especie del pasado.

Decir que es muy de agradecer que se ponga el foco en la salud bucodental de los madrileños, que es totalmente necesario y que no puedo evitar pensar que lo que la salud bucodental madrileña requiere es inversión y buena gestión…y un poco de sentido común.

A estas alturas ya me duele la cabeza, pero aun así no puedo evitar pensar…que ojalá me equivoque en lo que pienso….

Grupo de odontología de AMYTS

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