CON FIRMA. «No hay médicos… ¿O no hay una adecuada gestión de los médicos?», por Ángela Hernández

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No es una pregunta retórica, no.

Termina un año que NO despediremos con pena por múltiples motivos. Muchos, demasiados, hemos perdido familiares de forma prematura, han quedado por el camino o con secuelas compañeros en el ejercicio de su profesión, todos hemos vivido cambios drásticos en hábitos de vida que dábamos por sentados y garantizados… Usando una frase de un médico delegado y amigo de AMYTS, “éramos felices y no lo sabíamos”. Esto aplicado a las pequeñas cosas de la vida diaria que, quizás, no apreciábamos en su auténtica valía como lo hacemos ahora.

Pero si pensamos en el sistema sanitario… ¿éramos realmente tan felices? La pandemia de la Covid-19 ha destapado las carencias y vergüenzas de un sistema sanitario que venía haciendo aguas desde hace años. Aunque tengamos motivos sobrados para enorgullecernos del SNS español tanto como profesionales como desde el punto de vista de los pacientes y familiares, hace años que se venía advirtiendo del riesgo de sobrecargar de forma excesiva al personal, y en concreto al personal médico.

El lamento de la Administración ya desde hace tiempo ha sido que no había médicos, como refería en septiembre en una entrevista a ABC el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Enrique Ruiz Escudero: “No hay médicos para reforzar los centros de salud. Ahora mismo las bolsas de trabajo están a cero y no podemos contratar más médicos de manera extraordinaria.”

No Sr. Escudero, lo que no ha habido, ni parece haber, es voluntad de profundizar en el problema y aportar la soluciones que otros países si que han hecho. El momento de proveer ese refuerzo fue en mayo, para luego no tener que lamentarse en septiembre. Una Administración que ostenta datos de temporalidad de los facultativos como la Comunidad de Madrid (42,8% total, un 25,9% en Atención Primaria, un 32,7% en el SUMMA112, y ¡un 50,8% en hospitalaria!) claramente no está gestionando bien a un personal tan preciado.

¿Qué sucede en atención hospitalaria? Ya lo he contado en otras ocasiones: tanto a nivel macro, como de meso y microgestión hay una mezcla de factores que recorren desde la profesión a todos los niveles de gestión, pero que para los afectados ha llegado a unas cotas inaceptables: médicos especialistas que manejan procedimientos y tratamientos de enorme responsabilidad que alcanzan los cincuenta años con contratos temporales. Es inasumible, es vergonzante.

¿Y por dónde se empieza a solucionar todo esto?

Lo primero es tener realmente ganas de solucionarlo.

La Administración tendrá que asumir con respecto a los facultativos al menos dos cosas: por un lado, que con la movilidad dentro de la Comunidad Europea no volverán los tiempos de exceso de médicos que permitía el maltrato laboral, dando por hecho que queremos mantener el estándar de calidad que viene caracterizando al SNS; y por otro lado, que tampoco puede tratar lo que es diferente de una forma uniforme. No funciona. Una sola forma de manejo de RRHHs para un personal de la cualificación de los médicos solo puede conducir a la situación actual, un sistema de predominio de contratación pública como estatutarios en la que España se encuentra a la cola de las retribuciones médicas con respecto a los países de nuestro entorno, y a la cabeza del maltrato respecto a la conculcación de derechos respecto a tiempo de trabajo, movilidad y procesos selectivos comparándonos con otras categorías.

Y mientras se produce ese debate, que llegará antes o después, aunque sería mucho menos doloroso para todos que se abordara con valentía y decisión ahora y no cuando no quede más remedio (aunque, por ejemplo, en la Atención Primaria en la Comunidad de Madrid temo que ya estamos en ese extremo), habrá que exigir la mejor gestión posible con la legislación vigente. Y ahí hay mucho, muchísimo por hacer.

No hay semana sin ejemplos de esta nefasta gestión, sobre la que planea como una sombra alargada de vergüenza la dejadez en la gestión de los recursos de facultativos de la Comunidad de Madrid. Esta semana ha sido el ejemplo de cardiología del Hospital Universitario de Móstoles.

Cuando entras a la página del SERMAS del servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Móstoles no encuentras información de sus profesionales, mientras sí que encuentras información de otros servicios (como por ejemplo Digestivo, Hematología o Cirugía General, por citar tres abiertos al azar). No es algo que suceda solo en este hospital; la información y mantenimiento de las páginas web de los hospitales del SERMAS no es homogénea, ni su actualización, ni su contenido, a menudo ni entre los propios servicios de un mismo hospital… y no digamos entre diferentes hospitales. Esto, que puede parecer una anécdota, es un reflejo de la realidad hospitalaria de nuestra comunidad. Excelentes profesionales y servicios que demasiado a menudo avanzan a ciegas en cuanto a comunicación desde lo más sencillo, como sería por ejemplo la información de los profesionales que prestan servicio en ellos, hasta lo más complejo, que sería la existencia de resultados en salud comprensibles para los ciudadanos, de forma que la libre elección se pudiera hacer en base a criterios más objetivos que la cercanía al domicilio.

Ya se ha comentado a menudo la necesidad de sumar a los indicadores de resultado en salud los de actividad, y hay disponible abundante información.

Pero desde el punto de vista de un sindicato profesional, creo que hay que dar un paso más, añadir indicadores de calidad de las condiciones de trabajo de los sanitarios. En un sistema que coarta la movilidad de los facultativos hospitalarios, pues no hay posibilidad de traslados ni de movilidad intracomunitaria desde el 2001, llama la atención la existencia de servicios en los que la rotación de personal facultativo es elevadísima, incluso con renuncia a contratos de tipo interinidad (o sustitución) por otros de eventuales que implican menor estabilidad. En el caso del servicio de Cardiología del hospital de Móstoles, un servicio que oscila entre 8-9 facultativos, en los últimos 2 años y medio esos facultativos han renunciado a 3 interinidades, un interino obtuvo plaza y eligió otro hospital, uno más con plaza fija ha solicitado excedencia, otro renuncia a  una sustitución de una comisión de servicio, y otros cuatro temporales con contratos eventuales han renunciado… Diez cardiólogos han renunciado a trabajar en dicho servicio. ¿Qué está pasando en el servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Móstoles? ¿Se puede asegurar en estas condiciones la debida atención de la población adscrita a dicho servicio en condiciones de equidad respecto a otros servicios de Cardiología? ¿Es consciente la dirección gerencia del Hospital de dicha situación, y está tomando las medidas pertinentes al respecto? O… si no lo están haciendo ellos, ¿será RRHH de Sagasta o la Gerencia Asistencial de Hospitales quien tome cartas en el asunto?

Este ejemplo pone de manifiesto la conveniencia de incluir entre los indicadores de gestión aquéllos que reflejen las condiciones de trabajo y la satisfacción de unos profesionales de la cualificación de los facultativos. ¿En cuántos servicios más está sucediendo algo similar en la Comunidad? Es complejo, lo sé, más de 40 categorías médicas hospitalarias repartidas en 34 hospitales, pero en lugar de ponerse manos a la obra y solucionarlo, se crean problemas como la más que discutible provisión de personal del Hospital de Emergencias (lo dudo sin quirófanos) Enfermera Isabel Zendal (HEEIZ, ojo lo que “nos gustan” las siglas impronunciables).

No basta con quejarnos de que no hay médicos. Hay que establecer las causas por lo que se produce dicha situación, a todos los niveles (macro, meso y microgestión), para poder ofrecer unas condiciones de ejercicio que resulten aceptables y que conviertan nuestro SNS en atractivo para los facultativos, o seguiremos siendo un excelente lugar de formación de especialistas que luego elegirán otros lugares más benévolos y donde se les considere mejor para ejercer.

Ángela Hernández Puente
Cirujana general, Hospital Universitario del Sureste (Arganda)
Vicesecretaria general de AMYTS

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