CON FIRMA. “No es justo”, por Daniel Bernabeu

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“Il est préférable d’affronter une fois dans sa vie un danger que l’on craint que de vivre dans le soin éternel de l’éviter”.
Marqués de Sade

No es justo que, tras 20 años de duro trabajo, de darlo todo por el sistema, tengamos nuestra vida pendiente de una oposición. La situación de muchas OPEs, pero especialmente la de Urgencias hospitalarias, constituyen el paradigma de una forma de gestionar la sanidad pública incapaz de garantizar el equilibrio entre el servicio público y la protección de los trabajadores. Una forma de gestión de la Sanidad pública de la Comunidad de Madrid, más enfocada a su potencial transformación hacia un modelo privado de provisión, mediante la escasez presupuestaria y el abuso laboral, que hacia el servicio público y el cumplimiento de leyes y normas.

Ha sido un ejercicio de sadismo gerencial, de manual, aplicado a las relaciones laborales sanitarias en las últimas dos décadas. Sí, una monstruosidad; pero no debemos olvidar que todo sadismo necesita, para perpetuarse en el tiempo, de víctimas masoquistas. Es esa relación sado-masoquista la que es capaz de subvertir toda relación humana correcta, toda relación médico-paciente sana, todo intento de desarrollo de una sanidad pública sostenible. La Administración sanitaria madrileña se ha comportado con un sadismo ejemplar en sus relaciones laborales con los médicos (con los sanitarios en general); y los médicos hemos errado al corresponder con un masoquismo que haría las delicias de Alphonse François de Sade. Sí, el encierro en el Palacio del SERMAS de unos dirigentes políticos amorales e inmisericordes, con jóvenes e inexpertos titulados sanitarios, para experimentar con ellos todo tipo de vejaciones laborales durante casi 20 años, nos transporta inevitablemente a los “120 días de Sodoma”. Y cómo en toda relación sado-masoquista ha habido dolor, pero me temo que también placer… porque si no, no hay quien lo entienda.

No es justo una OPE (la primera en la historia madrileña) que condicione la vida profesional de cientos de médicos tras décadas de maltrato laboral. Pero tampoco es justo que solo protestemos y nos indignemos cuando la amenaza es directa e inexorable. Que no nos hayamos movido, como colectivo, ni para detener la eventualidad, ni para detener la sangría de los 200 euros, ni para conseguir las 35h/semanales, ni para evitar la suspensión de la Carrera Profesional, ni para acabar con la saturación de las Urgencias, ni para impedir las sobrecargas de pacientes; es digno de reflexión.

Tampoco es justo que las llamadas sindicales a la protesta hayan sido vistas, en la mayoría de casos, con recelo, desapego y escasa participación. Y no es justo que las migajas de logros conseguidos en forma de interinidades, de OPEs escasas y a destiempo, de tardía y torpe reactivación de Carrera Profesional; deban entenderse más como una maniobra de la Administración madrileña para perpetuar su relación sado-masoquista con los médicos, mediante ocasionales zanahorias de placer; que de una verdadera reconquista laboral de nuestro colectivo.

No, no es justo que la Administración juegue con nosotros. No es justo que abuse de su relación de poder tanto con los individuos como con las organizaciones sindicales; ni es justo que no tenga penalización por sus incumplimientos y sus felonías. No es justo, no. Sin embargo, la Medicina y el día a día de nuestros trabajos nos enseñan que hay pocas cosas justas en esta vida; podemos resignarnos y aceptarlo, o podemos luchar.

Daniel Bernabeu Taboada
Especialista en Radiodiagnóstico, H. U. La Paz. Vicepresidente de AMYTS

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