CON FIRMA. “Mi hijo no es el DirCom de AMYTS, sino el que intenta explicar todo lo que hay detrás”, por Marco González

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Hace un par de semanas una periodista contactó conmigo para pedirme un pequeño favor: si podía responder a unas cuatro, cinco preguntas para ayudar a su prima que tenía que entrevistar “a un DirCom para la universidad”. Dos cosas rápidamente se me pasaron por la mente. La primera responderle que sin problemas y la segunda… ¿soy un DirCom?

Para el que no esté familiarizado con el término, DirCom es el acrónimo de “Director de Comunicación”. Suena importante; suena a tarjeta de presentación. Incluso podría ser una frase con la que tu madre presumiría ante familiares lejanos o amigos: “Pues mi hijo muy bien, ahora es el DirCom de AMYTS”.

Pues supuestos aparte o miniataques de grandeza que le puede dar a uno, dejémonos de acrónimos. La realidad es bien distinta. Soy ‘el chico de prensa’. Llevo más de un año en el sindicato de médicos de Madrid y llegué con una pandemia, por desgracia, debajo del brazo.

La Covid-19 nos ha robado demasiados momentos de nuestras vidas, nos ha llenado de miedos y de recuerdos a borrar. Buscar lados positivos a una pandemia sería una temeridad absurda. Sin embargo, este año y medio me ha servido para vivir un curso intensivo del mundo sindical, del mundo político, de conocer ‘desde dentro’, de descubrir plenamente que la Administración es un muro y un boxeador que te va a golpear e intentar frustrar todo el trabajo que hay detrás.

Y difundir ese trabajo que hay detrás es mi función. No quiero que este texto quede corporativo, ni nada parecido. Soy un trabajador de una empresa y tengo claras mis funciones. Pero en el momento en el que mi hermana y mi madre contraen el Covid, estoy lejos de ellas y, pocos meses de mi llegada, tengo el ofrecimiento de delegados o de personas del Ejecutivo de AMYTS para llamar a mi casa un viernes de madrugada para calmar nervios ante síntomas ligeros… pues sabes que esto puede ser algo más.

Escribo este artículo tras meses pidiéndome que me anime. Nunca me había lanzado a ello, por lo que sea, por no estar acostumbrado a este tipo de textos (el periodista que puede escribir columnas de opinión es una excepción), pero tenía una idea en mente sobre la que debe girar: explicar eso que hay detrás. En parte, mi trabajo es explicar a los medios cada paso importante que da el sindicato.

Pero yo quiero ir más allá, no es hablar de las notas de prensa, de los actos que se convocan, del autobombo necesario que tiene que hacer el sindicato, voy de lo que se puede entender como frustración. En varias ocasiones desde que trabajo aquí, he entendido los sentimientos encontrados de médicos, de representados por AMYTS, de aquellos que están dando el do de pecho y que quizá no les llega el esfuerzo del sindicato o no ven ‘resultados’. Es lógico, pero muchas veces no se puede explicar eso que hay detrás.

No puedes hacer una nota de prensa diciendo que el sindicato ha peleado con la Administración por conseguir acabar con la sobrecarga en la Atención Primaria, con advertir de que siguen saliendo UVIs sin médicos del SUMMA 112 o por acabar con la precariedad en las Urgencias… pero que aún no se ha logrado. Pero si estas líneas sirven para narrar el trabajo que hay detrás pues es un primer paso hasta que se consigan -ojalá y más pronto que tarde- estos logros que son de justicia.

Y detrás lo que puedo asegurar es que hay gente que echa muchas horas para derribar un muro llamado Administración que te encierra y te da muy poco para respirar. Yo soy periodista, no soy médico, pero no deja de ser frustrante -aunque no me afecte directamente- ver cómo se están horas y días negociando, pensando estrategias, lo que sea, para que a última hora la Consejería te cambie todo (como sucedió con el Plan de Atención Primaria) o para que la Justicia haga oídos sordos o responda tarde (como sucedió con los servicios mínimos abusivos en la huelga de residentes).

Confieso que tampoco sé a dónde os quiero llevar con este texto e insisto en que mi intención no es que el corporativismo lo inunde, simplemente busco lanzar un mensaje: algunas cosas tardan en llegar o directamente ni se consiguen, pero detrás hay un trabajo inmenso de gente que, tras echarle muchas horas, es capaz de cogerme un teléfono a las doce de la noche para atenderme un tema personal.

De los éxitos ya nos encargaremos de que se conozcan (con la difusión que se pueda, que tampoco nos va a dar ese miniataque de grandeza, aunque todo es más fácil con mi gran compañero Ander, gurú profesional e incluso personal y con el que nada de este trabajo sería posible), pero espero que este artículo sirva para que los médicos entiendan que esto no para y que hay trabajo detrás, pese a las frustraciones.

Por lo tanto, mi madre puede presentarme no como “el DirCom de AMYTS”, sino como “el chico de prensa que intenta explicar todo lo que hay detrás”.

Marco González
Periodista de AMYTS
‘El chico de prensa que intenta explicar todo lo que hay detrás’

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