CON FIRMA. “Más por menos”, por Manuel de Castro

0
manuel

Un año más nos llega el periodo estival, y con él las consabidas vacaciones. Y estas también llegan al ámbito sanitario, como no podría ser de otra manera. Desde el 1 de junio al 30 de septiembre, prácticamente todos los profesionales sanitarios cogen una parte fundamental de sus vacaciones, y ello tiene una gran repercusión en la actividad asistencial de los Centros sanitarios en los que ejercen su labor.

Si no se tomara ninguna medida de sustitución de estos profesionales, el impacto sobre la actividad asistencial sería enorme. Estaría alrededor de un 30% la actividad que se dejaría de hacer durante cada uno de estos meses veraniegos, con el gran impacto que ello tendría en las listas de espera quirúrgicas y de pruebas diagnósticas, consultas externas, etc.

Ante esta situación, es necesaria una adecuación de los recursos existentes a las necesidades asistenciales, y aquí empieza la tirantez entre los servicios que proporcionan información (Servicios de Admisión y Documentación Clínica) y las Direcciones de los Centros Sanitarios que tienen que tomar las decisiones al respecto. Y aquí también empieza el relato de un clásico de verano de la Sanidad Madrileña: “el cierre de camas”.

Habría que tener en cuenta que las necesidades sanitarias de la población en verano no disminuyen en la misma proporción que hace unos años. El envejecimiento, el aumento de enfermos crónicos con más sensibilidad a situaciones de deshidratación, los golpes de calor (situaciones que también afectan a la población infantil)… parecen indicar que sería necesario tener una especial sensibilidad a la hora de programar estos cierres, para no desatender las necesidades asistenciales de la población en la actualidad.

Pero ello, desgraciadamente, no es así. Las Direcciones en muchos casos parecen tener unos objetivos absolutamente diferentes, y el común denominador de todas ellas es el ahorro en costes de personal. Es más importante ahorrar cada año un poco más, cada año superar al anterior en cierre de camas, que tener en cuenta a la población y sus necesidades.

Y además, cada año intentamos aumentar la actividad realizada en este periodo, sólo a costa de aumentar la presión sobre los profesionales sanitarios (y luego no entendemos la desmotivación permanente de los trabajadores), sobre todo los de Urgencias, que han pasado de tener un colapso puntual con los episodios de gripe, en una determinada época del año, a un colapso anual persistente incluso en verano debido a estos recortes en la dotación de medios hospitalarios.

Y con todo esto, y por ello, sufrimos todos los veranos de los últimos años la tormenta perfecta hospitalaria. Cierre desproporcionado de recursos asistenciales (camas hospitalarias, incluso camas de unidades de intensivos, de salas de reanimación, quirófanos, consultas, etc.), junto a la no contratación de personal sanitario necesario para la atención a los ciudadanos. Y a ello le sumamos un aumento de la presión sobre los médicos en los hospitales para que la actividad decaiga lo mínimo posible, programando más actividad de la que humanamente es realizable.

Como podemos ver, un acierto pleno de planificación, en la que las Direcciones, plenamente insensibles a las indicaciones de los servicios de Admisión al respecto de las necesidades asistenciales, intentan colgarse las medallas de más cierres, menos recursos y más actividad realizada que años anteriores. Y ello, desafortunadamente, no es exclusivo de Madrid: la dejadez es generalizada por parte de gobiernos autonómicos de todos los signos políticos ante un servicio esencial de nuestro Estado del bienestar, teniendo en cuenta que durante estas fechas sólo se cubre una mínima parte de las bajas del personal en vacaciones, prácticamente cero en los facultativos especialistas.

En conclusión: no podemos someter al sistema sanitario a un estrés continuo, en el que se pierda el verdadero objetivo del mismo.

En un sistema sanitario del que nos sentimos orgullosos todos y del que tanto presumen los políticos, estos deben involucrarse para que las decisiones que toman tengan como finalidad la mejor asistencia a los ciudadanos. Y para ello, es necesario que la Sanidad deje de ser un arma arrojadiza entre los partidos: la Sanidad es un servicio básico y esencial para todos los ciudadanos, y queremos que los partidos políticos se pongan de acuerdo en el modelo sanitario que queremos en nuestro país.

También en verano.

Manuel de Castro Peláez
Presidente de Atención Hospitalaria de AMYTS

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x