CON FIRMA. “Lo llaman negociación y no lo es”, por Ángela Hernández

0

“En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe se apuntan finalmente los tantos.”
Mika Waltari

Soy como un polilla atraída por la luz. La Atención Primaria me fascina. Es el nivel más importante; lo es, nos queramos dar cuenta o no. Es el nivel que diferencia aquellos países deslumbrados por la tecnología de aquellos que hacen de verdad una apuesta por resultados en salud.

España ha sido un país visionario. Las generaciones anteriores nos han legado un sistema de Atención Primaria ejemplar, con sus luces y sombras. Con toneladas de vocación de sus profesionales, pero con una falta de financiación -de décadas de evolución-, ausencia de liderazgo gestor y nula voluntad política que lo están llevando al límite de extinción. No nos engañemos, el Titanic de la Atención Primaria se hunde ante nuestros ojos, pero los demás seremos engullidos por el remolino formado cuando se vaya al fondo, profesionales y pacientes.

¿Qué por qué lo veo todo tan oscuro? Esta semana he estado en una reunión de un grupo de trabajo, otro más, en la gerencia de Atención Primaria (GAP). En el contexto de un supuesto proceso negociador sobre un “Plan” insuficientemente dotado de presupuesto (y aún más de verdadera voluntad de abordar, con el dinero disponible, los verdaderos problemas de la primaria). Un proceso largo y agónico, en el que la Administración impone, no negocia, desde los temas a tratar hasta su orden y tiempos de desarrollo.

Hace falta valor, por parte de los encargados de dirigir el grupo por parte de la GAP,  para presentarse diciendo que no sabían si las respuestas dadas por ellos mismos a la Dirección General de RRHHs nos habían llegado o no a las organizaciones sindicales. No tenía muchas expectativas, pero las que pudiera haber tenido fallecieron ante esta afirmación. “Hace falta valor”, que decía la canción Escuela de Calor de Radio Futura

Una cirujana siempre asiste a las reuniones de Atención Primaria con un poco de culpabilidad: “madre mía con lo que sabe esta gente, con lo bien que manejan la incertidumbre…” A los pocos minutos de das cuenta de que los gestores de Atención Primaria no ven, o hacen que no ven, que “el paciente” se desangra ante sus ojos, que no hay más tiempo para sesudos documentos de trabajo que nunca llegan a implementarse, que el tiempo de elaborar planes a coste cero pasó hace décadas.

La Atención Primaria se muere, y o no se dan cuenta o no quieren darse cuenta. Sus médicos de familia y pediatras abandonan en busca de mejores condiciones de ejercicio, y los que se quedan, por vocación o necesidad, se rompen. Así que, llegados a este extremo, no me cabe duda de que los integrantes de esa gerencia pantagruélica e ineficaz serían más útiles en una consulta “achicando agua” que haciendo la función de frontón de la Administración. Deberían sumárseles una DG de RRHHs que no tiene, ni parece que quiera tener, ni idea de la Atención Primaria, y un Consejero que no muestra el menor interés por la situación.

Tras la infructuosa reunión de tres horas acabé comentando a la encargada del despropósito que no entiendo cómo no dimiten de su cargo. Y es cierto, no lo entiendo, salvo que la idea sea huir de una asistencia que se ha vuelto, a base de vocación, intolerable hasta para los más vocacionales. De hecho, hay ejemplos de gerentes de Atención Primaria que dan el salto (difícil de comprender) a una subdirección médica del nivel hospitalario tras años como gerente de la Primaria. ¿Hay mayor muestra de la sinrazón de la gestión de este nivel asistencial?

Unos días antes, en Mesa Sectorial, asistimos a una disertación de unos quince minutos de otro gerente adjunto de la GAP de un nuevo fracaso que ha conducido, tras un sufrimiento difícilmente cuantificable por parte de los profesionales y los pacientes, al cierre por motivos estructurales del centro de saluda Villamil. Con “suerte” asistiremos a varios anuncios del nuevo centro, del que sus pacientes podrán beneficiarse … ¿dentro de cuánto tiempo? Eso no lo saben responder. Hemos visto centros anunciados durante años y durante décadas. Eso sí, no me cabe duda de que la cinta se cortará, con foto del consejero de sanidad de turno incluida, unas semanas antes de unas elecciones.

Y mientras, el Sr. Consejero, Enrique Ruiz Escudero, revalidado tras las recientes elecciones (más parece por su educada labor de contención que por su pasión por la gestión de la sanidad madrileña), continúa con su relato: no se cerrarán centros ni consultorios de salud. Sabemos que muchos no contarán con el personal médico imprescindible, pero igual de eso no se dan cuenta los votantes, que siempre son más numerosos que los pacientes.

Cuanto más me acerco, más me fascina y más me arriesgo a quemarme, porque… ¿cuál es la solución?

El sentimiento no es nuevo, sino renovado; ya hace años escribía:  Cuando los gestores de lo público, teóricamente elegidos democráticamente, no cumplen sus funciones, convierten la Mesa Sectorial en un frontón donde, no nos equivoquemos, no se negocia, sino que se impone a rodillo con la oposición frontal de la OOSS, y no pueden o no quieren dar respuesta a la evolución judicial, ¿qué es lo que nos queda? La denuncia. Sacarles los colores una y otra vez, y las que hagan falta, porque los cambios y la planificación que se tienen que acometer en el SERMAS no pueden seguir siendo a golpe de ordeno y mando.” Entonces era el “Plan de Estabilidad” del señor Fernández-Lasquetty; hoy es casi peor, porque no sabemos, o más bien, seguimos sin saber cuál es el itinerario del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la Sanidad madrileña, y en concreto para la Atención Primaria.

“La intención es lo que cuenta”, “hay que volver a ilusionar”, “yo sí que creo que cada pequeño paso ayuda”. Paparruchas. Díganselo a cada médico de Atención Primaria (especialista en Medicina Familiar y Comunitaria o Pediatría) que acude a su puesto de trabajo bajo medicación antidepresiva; díganselo a cada nuevo especialista de Medicina Familiar y Comunitaria o Pediatría que decide elegir otras comunidades u otros países donde poder ejercer su profesión con unos mínimos de garantías… Si pensamos que todo esto no nos va a afectar como pacientes de la sanidad de todos, es que hemos perdido el rumbo definitivamente.

Soy pesimista, es cierto. No veo soluciones, ni voluntad política de buscar soluciones. Si se trata de seguir gestionando la miseria sin afrontar los verdaderos problemas, adelante por parte de la Administración. Que repartan los 73 millones (otrora 83) prometidos por la Sra. Presidenta de la Comunidad en septiembre en tres años, de los que aún no se ha implementado nada más que una pequeña parte en módulos para tapar con parches las innumerables vías de agua. Pero que no cuenten en un agónico proceso de falsa negociación con el apoyo el sindicato médico mayoritario de la Comunidad de Madrid. AMYTS tiene claros los síntomas y las necesidades de la Atención Primaria, y no vamos a pelearnos por la gestión de la miseria. Que den el paso, que no finjan un proceso negociador donde lo que hay es lo que hay. Porque lo llaman negociación y no lo es, imposición es lo que es.

Igual lo que hace falta es un cambio del modelo de gestión de la Atención Primaria. Igual los gestores de Amazon o de Mercadona lo harían infinitamente mejor. Al fin y al cabo, los gestores de Mercadona logran implementar el reconocimiento de matrículas en todos sus centros de la geografía española (más de 1600 centros repartidos por toda la geografía española), igual se apañaba con la gestión de los alrededor de 400 centros de salud y consultorios  de la Atención Primaria de la Comunidad de Madrid.

Y para alegría de Fernández-Lasquetty, se está llevando a no pocos de los médicos de Atención Primaria a una situación de ahogamiento en la que igual se aferran a la mano que les pueda salvar, venga de donde venga. Eso sí, los gestores incompetentes de  todo este sufrimiento y deterioro de la Atención Primaria no deberían irse de rositas. Desde el más humilde funcionario de la GAP hasta el Sr. Consejero de Sanidad deberían asumir responsabilidades.

Sobre la atención urgente en Atención Primaria, ya, si eso, hablamos otro día.

Ángela Hernández Puente
Cirujana General y del Aparato Digestivo. Vicesecretaria General de AMYTS

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x