CON FIRMA. «La presión asistencial en Atención primaria: un problema DE TODOS», por Silvia Durán

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Silvia Durán

«A veces no somos responsables de lo que nos pasa en nuestras vidas, pero absolutamente siempre, lo somos de cómo afrontamos lo que nos pasa»
Viktor Frankl

En el 2007 aprobé la oposición de Medicina de Familia y me posicioné fija de mañana en un centro de salud grande. Venía de otro centro en turno de tarde, donde se habían implementado todas las medidas de gestión colaborativa entre los profesionales de Atención Primaria que se conocían hasta la fecha: circuitos de recetas crónicas, entrega de bajas en la administración, entrega de pruebas negativas, mamografías, citologías, control de crónicos y valoración de urgencias hasta el alta del paciente, por enfermería… Puedo decir que ellas me enseñaron la atención urgente real, y aprendí con ellas más que en mi residencia hospitalaria.

El primer día tuvimos una reunión de equipo para presentarnos. Al final de la sala había una médico llorando: era la pediatra de turno de tarde, explicaba entre sollozos la situación de la Pediatría, el despropósito de la población de acudir absolutamente por todo a su consulta la había desesperado, fue impactante. Al día siguiente, tan sólo un día después, las administrativas me avisaron porque los pacientes estaban saliendo de la consulta de pediatría de mañana (no era la médico que había llorado el día anterior) diciendo que la doctora  les parecía que estaba “rara”; me pidieron que pasara a verla y cuando entré, la encontré detrás de un armario, sentada en el suelo mascullando… Reconocí un brote psicótico, la presión de pasar consulta en pediatría la había superado; ese día terminé su consulta a pesar de que hacía años que no veía niños, y francamente lo pasé fatal.

La directora de mi centro, demostrando cada día que el trabajo duro en gestión mejora el sistema y la organización, hizo lo imposible por conseguir plazas de Pediatría, y fidelizar a los que acudían. Pero era el 2007 y visualicé, en solo dos días, el inicio de la muerte de la Atención Primaria.

Muy poco tiempo después, las consultas de Medicina de Familia empezaron también a ser inasumibles. Ejercer la Medicina en España es puramente vocacional: acudían pacientes infartados a las ocho de la mañana y veía bloqueos o fibrilaciones auriculares al mediodía, no me podía quejar, estaba haciendo lo que me gustaba… Pero entre la patología severa aguda y crónica a lo largo de los años, se coló la burocracia, la urgencia de “necesito una receta”, los no tengo cita “pero ya que vengo con mi primo”, y se colaron 50 o 60 pacientes diarios, muchos de ellos graves, entre un mar de secretariado avanzado. Hasta que un dos de enero llegué a valorar, explorar y tratar a 186 pacientes.

Anteriormente a este histórico había sido subdirectora médica en otra área de salud de la Comunidad de Madrid casi cinco años. Me preocupé en formarme en gestión, y tuve la oportunidad de poner en marcha todas las técnicas de trabajo en equipo que mejoran las organizaciones y que están probadas en su eficiencia. A varios equipos de enfermería del distrito que llevaba les presenté la tesina de mi Máster en Gestión, la idea sencilla de extrapolar lo que ya se realizaba en hospitalaria y en Atención Primaria en otros países (y que había conocido en mi propio centro), como en Francia o en el Reino Unido: el triaje de enfermería. En estos países la satisfacción de los pacientes, como cliente externo, y de la propia enfermería, como cliente interno, era máxima. Veinte años después, los centros que lo pusieron en marcha lo han seguido desarrollando, y a día de hoy las mesas de valoración en la puerta de los centros de salud de la pandemia COVID-19 (un acercamiento al triaje) han demostrado ser la herramienta más eficaz en la organización del equipo de Atención Primaria, para evitar la propagación de virus dentro del mismo.

Pero la realidad actual ha evidenciado lo que sabíamos desde hace 15 años: la Atención Primaria se moría, y el dato de hoy es que con una presión asistencial INFINITA, en forma de consultas telefónicas y pacientes presenciales, la Medicina de Familia y la Pediatría se han quedado sin médicos. Con el déficit estructural que ya arrastrábamos, 854 plazas están vacías sin suplentes y la población asignada a las mismas se reparte entre los compañeros médicos que siguen pasando consulta con el sobresfuerzo físico y mental día tras día, comparable a un campo de concentración.

Y esto es lo que ocurre en microgestión dentro de los centros de salud: cuando un paciente llama solicitando ser atendido por su médico, el auxiliar administrativo de la Unidad de Atención al Usuario lo cita en su agenda, el motivo de consulta es apuntado de forma somera o no, pero se le da una hora de consulta que en la mayoría de las veces ya está ocupado por otro paciente, o por muchos pacientes, y entre cita y cita abarrotada puede separase un minuto. El paciente tiene una esperanza temporal para ser atendido, pero la cita es totalmente ficticia, trasladando totalmente la responsabilidad de esa atención en un solo profesional: el médico. Y esa perversión de la gestión en Atención Primaria que ocurre durante años, utilizando la paradoja de la cita (a la vez existe y no existe, es la cita de Schrödinger), ha hecho que los médicos vocacionales no puedan ejercer la medicina y se vayan. Los que se han quedado, también vocacionales, exceden su jornada laboral en horas para poder acabar el periplo de los motivos de consulta que pasan directamente del deseo del paciente a la hoja de consulta, encabezada con el nombre de un médico. Y esto, queridos lectores ES EL PROBLEMA PRINCIPAL.

La población NO CONOCE la CARTERA DE SERVICIOS de los centros de salud, no sabe a quién debe solicitarle qué, porque fundamentalmente NADIE HA INFORMADO, ni en macro ni en micro (a los auxiliares administrativos tampoco se les ha informado como debiera y acorde con la responsabilidad y el estrés que produce atender a los pacientes de forma directa). La prueba fue el primer usuario contacto estrecho de la Covid 19, que siendo ASINTOMÁTICO, fue citado con un médico para que hiciera TODO, incluido el rastreo, y fue el primero de miles…millones. Y esto es lo que ocurre en macrogestión en la Atención Primaria: para que ustedes lo entiendan son las políticas de gestión con mayúsculas, las que marcan a dónde va la Atención Primaria y su previsión de futuro.

Pues bien, partiendo de que tenemos un déficit estructural histórico de años de evolución no solucionado, y las ausencias no suplidas a día de hoy, existe un déficit de 1200 MEDICOS DE FAMILIA y más de 300 PEDIATRAS, tan solo en la Comunidad de Madrid.

Pero ante esto, los residentes de medicina de familia que acabaron en el 2020 no fueron fidelizados, se les ofreció contratos eventuales rotatorios por centros, que no compitieron con los que ofrecían otros niveles asistenciales, otras comunidades autónomas o incluso otros países. El turno de tarde de los centros de salud no está primado acorde con su precariedad, y es un turno que no existe en otras comunidades autónomas donde los médicos sí pueden conciliar la vida familiar y laboral, como lo hacen los trabajadores de los bancos. Está claro que todas las plazas ya son de DIFÍCIL COBERTURA, pero hubo un tiempo en que estaban situadas en centros de salud concretos atendiendo a poblaciones desfavorecidas, no hubo plan de contingencias en ese momento, ahora ES TARDE?. En la Comunidad de Madrid, los servicios de Urgencias pertenecientes al SUMMA 112, o SUAPs están cerrados a la asistencia sanitaria porque no hay médicos para que la realicen, esto también ha repercutido en los centros de salud de Atención Primaria, pero por la cero repercusión mediática, parece que no en la población. La tarde es un horario con un coste oportunidad muy elevado, imposible de mantener en los tiempos de pandemia, ni en la actual estructura agonizante de la base del Sistema Nacional de Salud.

De forma accidental, he sido testigo de cómo un consejero de Sanidad se han reunido con residentes y tutores de comunidades autónomas cercanas para convencerles de las bondades de la suya, y el color no difería. También sabemos que otras comunidades llaman a médicos de la CM, para convencerles que dejen su plaza, prometiéndoles mejores contratos, presiones asistenciales asumibles, horarios conciliadores y retribuciones justas.

No hay milagros, HAY GESTIÓN.

Necesitamos la IMPLICACIÓN REAL de las Autoridades Sanitarias que gestionan y que tienen, por tanto la solución final.

Quedaros compañeros, vamos a luchar por la Atención Primaria que soñamos y que durante un periodo de nuestra vida, hemos experimentado. Y lo podemos hacer entre todos, la presión asistencial no son números en una hoja, son pacientes que deben ser correctamente orientados desde que se inicia su necesidad de ser atendido. ME CONSTA, porque así me lo han comunicado, que todo el equipo de AP puede y quiere implicarse en un problema que necesita SOLUCIONES DRÁSTICAS Y VALIENTES en su defensa.

No podemos ser tan solo una escala prehospitalaria:   SOMOS LA ATENCIÓN PRIMARIA.

Silvia Durán Francisco
Especialista en Medicina de Familia
Coordinadora de delegados AMYTS

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3 comentarios

  1. También demos importancia al SUMMA. El deficit de médicos en AP es demoledor, pero en SUMMA es igual o mayor, y parece que nadie lo sabe. Acudo a escenarios dantescos con la dimisión de compañeros renunciando a su interinidad de mas de 10/20 años.
    Me da mucha pena ver como la extrahospitalaria, que es preciosa, no es conocida ni defendida por nadie. Quizá sea necesaria la triste desaparición de ésta.

  2. Algo en contra de los administrativos? Porque, al menos en mi centro de salud, somos los que triamos. Y sin saber de medicina es posible que se nos cuele más de un interesado, y nos mientan, y se inventen patologías, pero demasiado hacemos. Ah! y al final las broncas, los insultos, las voces y las amenazas siempre son para nosotros. Ya está bien de que las víctimas sean médicos y enfermeras. Esto se trata de un EQUIPO

  3. Me parece totalmente cierto todo el artículo. Pero se equivoca en hacer la crítica solo de la medicina de familia de la CAM.
    Soy médico de familia jubilado. He trabajado en Extremadura y Andalucía. Todas las comunidades tienen la misma falta de médicos de familia.
    Ahora vivo en Valladolid y veo que en Cy L existe la.misma falta de médicos en primaria
    .Hay que pensar para que ha servido la transferencia de la Sanidad.

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