CON FIRMA. “Huelga de AP: no todo es política de la mala”, por Ana Giménez

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La huelga que los facultativos de Atención Primaria iniciamos en el pasado mes de septiembre, que interrumpimos por el Plan de Mejora de la Atención Primaria anunciado y publicitado por la presidenta Ayuso, que volvimos a reanudar el 10 de marzo ante los flagrantes incumplimientos del Plan y que de nuevo nos vimos obligados a desconvocar por el zafarrancho de combate político que se ha montado en la Comunidad de Madrid, no es una huelga por motivos políticos.

La Administración madrileña se defiende de las críticas a su mala gestión de la Atención Primaria alegando que son “ataques de la izquierda”. Pero no, la huelga de Atención Primaria no tiene carácter político. Es una huelga que nos vemos obligados a convocar para -una vez más- reclamar las mejoras imprescindibles para evitar el hundimiento de la Atención Primaria.

La convocamos los médicos. Porque ya no podemos más. Pero en realidad, es una huelga que deberían haber convocado hace mucho tiempo los pacientes. Porque son ellos, los pacientes, los que en realidad están sufriendo las pésimas condiciones de trabajo en que, con demasiada frecuencia, nos vemos obligados a tratarlos.

Me gustaría que los pacientes se plantasen y exigiesen:

  • Que el médico tuviese tiempo suficiente para escucharles, para explicarles, para consolarles si fuese preciso (“Diez minutos, ¡qué menos!”).
  • Que la consulta pudiese realizarse en un plazo adecuado, en función de la gravedad de la patología (triaje)
  • Que el tiempo que le dedican no se emplee en la realización de tareas burocráticas que no aportan valor a la consulta (¡desburocratización ya!)
  • Que el médico que les atiende no tenga ganas de dejar su trabajo por agotamiento, malas condiciones laborales, incluso riesgo para su propia salud

Los médicos la convocamos exigiendo que nos permitan trabajar en condiciones dignas (¡ay, la manida dignidad, que tantas veces aparece en los discursos!). Pero es la realidad. Trabajar en condiciones dignas supone tener los medios SUFICIENTES para poder atender con HUMANIDAD a nuestros pacientes. Supone tener TIEMPO para pensar, explorar, comunicar. Supone tener unas retribuciones acordes a las necesidades formativas para poder ejercer nuestra profesión.

Es una huelga que lo que busca es recuperar el placer de ser médico de Atención Primaria, como dice el eslogan que con tanto orgullo y pasión hemos defendido como lema en Amyts.

¿Qué necesitamos? Necesitamos que la Administración se tome en serio a la Atención Primaria. Y que aplique YA las medidas que anuncian como un cartel electoral, pero que luego no son capaces de llevar a cabo.

Hay que apostar por la Atención Primaria. Y rápido. O ser sinceros con la población y decir que no creen en el modelo y lo quieren cerrar.

Y no creemos que consista en ser un poco más competitivos que la comunidad autónoma de al lado, o entre niveles asistenciales, o frente a países de nuestro entorno. Consiste en una apuesta real por el modelo con una planificación a corto (¡YA!), medio y largo plazo que reflote y estabilice de una vez por todas a los profesionales, y les dote de TIEMPO

Por lo tanto, ¿qué tipo de reclamación política es ésta? Ninguna.

Ahora atrévanse decir que la huelga de los médicos de Atención Primaria es una huelga política. Mentirán. Porque no es verdad.

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia, C.S Perales de Tajuña. Tesorera de AMYTS

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