CON FIRMA: “El sueño de la razón produce monstruos”, por Pablo Martínez Segura

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Pablo Martínez Segura.

En el aguafuerte de Francisco de Goya “El sueño de la razón produce monstruos”, publicado el año 1799 dentro de su serie “Los Caprichos”:

un hombre, presumiblemente un pensador, lo que se deduce por los papeles y la pluma que están a su lado, yace agotado sobre su escritorio. La razón duerme. Un felino, expresión del cazador sigiloso, le observa preocupado mientras que otro reposa sobre él. Siete lechuzas, símbolo de la sabiduría en la mitología romana, sobrevuelan próximas intentando despertarlo; mientras que por detrás una bandada de monstruosos murciélagos negros se aproxima amenazante. En la composición la obscuridad gana terreno a la luz y la sensación de que el durmiente está desamparado es absoluta.

Si nos permitimos interpretar que ese hombre representa a los médicos de la sanidad pública, los felinos

Goya: “El sueño de la razón produce monstruos” (1799).

la población confiada en la atención sanitaria que van a recibir, las lechuzas a la sabiduría y el conocimiento de los profesionales y, los monstruosos murciélagos, las políticas privatizadoras en nombre de una doctrina económica cuyo único objetivo es adelgazar lo público sin otro fin que la mercantilización, podemos interpretar que Goya plasmó en ese aguafuerte una situación muy común en la historia de la humanidad y que puede ajustarse a todas la épocas: las fuerzas contrarias al bienestar general, marcado desde la razón y el conocimiento, siempre han actuado desde el lado obscuro en beneficio de minorías cuyo objetivo es enriquecerse.

La pregunta pendiente de respuesta es: ¿Cómo será el despertar?. El sentido común pugna por demostrar que la única alternativa coherente es contar con los profesionales que son los que tienen un conocimiento preciso de la situación, de sus puntos fuertes y de sus bolsas de ineficiencia. Pero los murciélagos, sobre todos estos que son hematófagos, no atienden a razones, cada uno va a lo suyo, buscando una solución para sí mismo sin importarle lo que ocurra a los demás. Si en su despertar nuestro hombre ha recuperado las fuerzas y su cerebro, corazón, sistema digestivo y extremidades funcionan coordinadamente, podrá apoyarse en las lechuzas, ahuyentar a los murciélagos y dar confianza a los felinos, en caso contrario vencerá la obscuridad. En pocas palabras, la sociedad en su conjunto, unida, es la que puede desmontar el monstruo de la privatización sanitaria. De momento, en la Comunidad de Madrid, vence la razón, pero no debemos confiarnos.

Pablo Martínez Segura
Periodista e historiador
Director periodista de la RMM
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