CON FIRMA. “El ouroboros, o la pescadilla que se muerde la cola”, por Javier Huerta

0
AMYTS_FciscoJavierHuertaDante_Delegado DANO_02

Esta vez, vengo a hablar de procesos no asistenciales integrados. ¡Y qué mejor integración que la autofagia!…

No es ninguna novedad que los centros de salud de Madrid, por los que voy trotando cual Celestina, tienen pelagra (etimológicamente quiere decir piel áspera, gruesa).

Sí, queridos amigos, los médicos y pediatras, como si fueran las vitaminas B3 del trigo, han emigrado a otros pagos… Hemos tardado en bebernos el zumo y se nos han ido las vitaminas.

¿Vuestras abuelas no eran como la mía, un pozo sin fondo de sabiduría popular? Ya lo dice el refranero, “una cosa es predicar, y otra dar trigo”.

Sí, sagaces amigos, hoy voy a hablar de la avaricia, la cicatería, la tacañería, el embuste, la mentira y el engaño. Es decir, voy a hablar de la Consejería de Sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Y a las pruebas me remito. No se puede ser más falaz que el consejero, E. Ruiz Escudero, que, preguntado por la carencia de médicos y pediatras de la Comunidad de Madrid, se sale por la tangente: “…Madrid es de las comunidades que mantiene una de las mejores ratios médico-paciente…“ (cuando según la estadística del Ministerio de Sanidad es la tercera Comunidad en cuanto a médicos de familia y la segunda en cuanto a pediatras de AP… por la cola) “…ante la escasez de profesionales que se produce en todo el Sistema Nacional de Salud…”.

Sr. Consejero, lo dice usted como si hubiera habido una epidemia, como si una noxa externa hubiera diezmado la población facultativa, como si nada tuviera que ver el hecho de que, durante años, el Gobierno de la Comunidad no haya creado ninguna nueva acción, haya paralizado el acceso a plazas interinas, haya congelado la carrera profesional, y el Gobierno Central haya mermado las pagas extraordinarias (para hacerlas más bien hasta vulgares), nos haya metido el gol perpetuo de las treinta y siete horas y media semanales y, entre ambos, hayan conseguido que tengamos las retribuciones más bajas de toda Europa, sólo por delante de Grecia.

Sr Ruiz Escudero, como sé que no es usted un ignorante, no me queda más alternativa que pensar que se comporta usted como un mezquino. Cuando le preguntan por el remedio a tal carencia, que dice que está en vías de solución, se desmarca con una acrobacia más propia de trileros, sacando a relucir una oferta pública de empleo con “casi cuatro mil plazas”

Pues eso, que no es lo mismo predicar que dar trigo. Que debía usted explicar que cambiar contratos a fijos en un proceso selectivo basado en los principios de igualdad, mérito y capacidad (necesario e infrecuente, por otro lado) no es lo mismo que aumentar el número de profesionales, y que a pesar del proceso, seguirán sin cubrir trescientas setenta y cuatro plazas (doscientas sesenta y nueve de Medicina de Familia y ciento seis de Pediatras).

Pero esto tampoco es generación espontánea, Sr. Ruiz Escudero, ahí tiene los datos de puestos de difícil cobertura que parece haber mandado maquillar a un sesudo grupo de trabajo, disolviéndolas al sustituir “plazas” por “centros” y al hacer desaparecer de la foto, en un vil truco de prestidigitación, las plazas de Pediatría. Y son difíciles de cubrir porque están mal remuneradas, no permiten conciliación, son insalubres por presión asistencial, por riesgo de agresión, por estar infradotadas en infraestructura y plantilla, por riesgo de conflictos…

Serpiente_alquimicaY es aquí donde volvemos al principio del artículo, es aquí donde está el Ouroboros: como no se cubren las ausencias temporales o permanentes, las plantillas escasas y, por tanto, sobrecargadas, causan que sus profesionales enfermen o abandonen. Si se indisponen, precisan adaptación del puesto de trabajo. Cuando son reubicados, lo hacen en centros con el personal aminorado, devastado por la pelagra, por la ausencia de trigo, y… ¡adivine!, esto no hace sino aumentar la sobrecarga laboral de los facultativos, que se postran y… vuelta a empezar el ciclo de la pescadilla que se muerde la cola.

Así que, Sr. Ruiz Escudero, No. No podemos solucionar problemas estructurales con medidas organizativas. La gestión de la miseria tiene un límite infranqueable.

Si hay carencia de médicos de familia y pediatras, hay que dar trigo. Verbigracia, pagarlos como merecen, cuidarlos, arreglar o reubicar centros que son inseguros para profesionales y pacientes… Hay que invertir en infraestructuras. Le invito a que se pasee por alguno de ellos, y no dará crédito del estado en que se encuentran, palabra de trotaconventos.

Y, sobre todo, tiene usted que dejar de mentir. Lamento ponerme calvinista, pero no se me ocurre otro modo de hacer que las cosas cambien en la Atención Primaria de Madrid.

De nada…

Atentamente, su coach.

Francisco Javier Huerta Dante
Médico especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Delegado sindical AMYTS, DANO

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x