CON FIRMA. “Dignidad”, por Fernando Camón

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El pasado jueves día uno de agosto de 2019, en pleno verano, con las plantillas de los servicios hospitalarios funcionando con la mitad de efectivos, y sin previo aviso, se consumó el cese del grupo coordinador del servicio de urgencias hospitalarias, (a partir de ahora SUH), del hospital número uno del ranking en este país de los últimos años. El Hospital Universitario de La Paz.

Los doctores Carballo y Cobo, implicados al 100% en la transformación de los actuales SUH, basados hasta hace poco en un modelo de alta tasa de recambio, nulo desarrollo profesional, y la volatilidad de las plantillas, a un servicio mas moderno, que fomente la estabilización de los facultativos, su cualificación permanente, multidisciplinar y por qué no decirlo, estimulante, han tenido que lidiar con un sistema que solo respeta aquellos parámetros que puntúan en el anteriormente citado ranking, y que como el resto del SERMAS, ha creído siempre mas rentable en votos y publicidad, el invertir en unidades y servicios altamente especializados, en los que no parece que haya gastos inasumibles, que en  la atención básica a los ciudadanos, como es la primaria, absolutamente deficitaria respecto a la hospitalaria, y los servicios de Urgencias, desbordados, masificados, y donde parece que humanización y calidad de la prestación, se diluyen hasta desaparecer.

Pues en esta pelea de arañar un contrato más, poner en marcha un nuevo programa de calidad, o mejorar la cartera de servicios de su unidad, han resultado excesivamente insitentes para su dirección gerencia, o lo que es lo mismo unos plastas, convirtiéndose finalmente en estorbo para el sistema.

Y aquí llega el drama.

Los SUH no tienen plantillas fijas. Dieciocho años sin convocar una OPE es lo que tiene.

Los SUH no tienen estructura real de servicio hospitalario, ya que no se fundamentan en una especialidad MIR que los de soporte. Junto con Portugal y Chipre somos los únicos de nuestro entorno que no tiene especialidad de medicina de URGENCIAS.

Los SUH han sido siempre “renovables”.

Los SUH siempre han funcionado “solos”.

Por tanto, lo que en el supuesto de tratarse de una jefatura de servicio hospitalario convencional, implica iniciar una instrucción, con análisis, alegatos, fundamentación y recursos para que la dirección general de RRHH firme el cese, aquí se ha trasformado en un simple: Dr. Carballo, avise usted al Dr. Cobo, de que ambos, con carácter fulminante, y en base a una pérdida de confianza en su gestión, quedan cesados de su cargo (ganado por convocatoria, con memoria y proyecto adjunto), y el día 1 habrán de retornar a sus antiguos puestos.

No hay opción. No hay capacidad de recurso. No hay vuelta atrás.

Los facultativos que de forma vocacional hemos elegido esta apasionante y a la vez tan menospreciada por el sistema, área de la medicina, nos sumimos de forma inmediata en un oscuro y a la vez contundente sentimiento de absoluta indefensión cuando somos testigos de esta clase de atropello.

Los SUH están a punto del colapso.

Ya lo comenté en una reflexión similar hace unos meses.

No hay físico ni mente que soporte nuestro día a día de forma indefinida.

Necesitamos cambiar la forma de trabajar en las urgencias de nuestros hospitales.

Necesitamos tiempo de formación, tiempo de investigación, tiempo de docencia, tiempo de descanso acorde a la penosidad del puesto, una salida digna a los facultativos que, llegados a los 55 años, desean dejar de hacer jornada nocturna, que seremos todos tarde o temprano.

Necesitamos en definitiva inversión, una especialidad propia, y una consejería con visión de futuro que apueste por los pilares de la atención sanitaria al ciudadano… la atención primaria, y los equipos y unidades de atención en urgencias.

Los doctores Carballo y Cobo así lo entendían y así fueron de cara a intentar lograr avances hacia ese nuevo modelo. Y el sistema los ha quitado de en medio.

Basta ya.

¿Hasta cuando vamos a vivir en la indefensión y la indolencia…?

Deseo seguir siendo Urgenciólogo, pero en este escenario, con estas reglas, en este tablero de juego no.

Aquí muere la vocación y nace la dignidad.

Recuperémosla.

Fernando Camón Iglesias
Médico de Urgencias, Hospital Universitario Infanta Sofía. Delegado AMYTS de Prevención de Riesgos Laborales

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