CON FIRMA. “Diciembre, mes de balances”, por Raquel Collados

0

Diciembre, ese mes en el que hacemos balance de todo un año, en el que empezamos a listar propósitos para el siguiente. Ese mes lleno de bullicio, de luces brillantes, de papeles de regalo, de adornos navideños, de sabor a tradiciones , de reencuentros y ausencias.

¡Qué difícil este diciembre!

¡Qué complejo este 2020!

Yo, que soy de pluma fácil, me he quedado este año también sin palabras.

Cuando recién estrenábamos el año ya nos llegaban noticias de aquel lejano país alertándonos de lo que estaba por venir. No quisimos escuchar. El final de la cuesta de enero conmocionó a nuestro país vecino y no quisimos ver. Y sin saber bien cómo, nuestra primavera fue arrasada por un tsunami que lo paralizó TODO.

Recuerdo nuestro mes de marzo bajo una nebulosa frenética en la que los días tenían más de veinticuatro horas, las semanas más de siete días, donde el día y la noche eran una solución de continuidad. Miedo. Cansancio. Incertidumbre. El único objetivo era SOBREVIVIR y no sólo al virus, también a la desilusión. Estábamos en guerra.

El coronavirus y la pandemia pusieron encima de la mesa las carencias de nuestro Sistema Sanitario en general y de su puerta de entrada, la Atención Primaria y sus médicos, en particular. Demostramos que nuestro país no tenía el mejor sistema sanitario sino a los mejores sanitarios que ningún sistema podía imaginar. Trabajamos hasta la extenuación. Lo dimos todo y más. Pusimos en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias. Muchos cayeron en acto de servicio. Sí, en acto de servicio, aunque no nos lo quieran reconocer.

Durante semanas el caos reinó en nuestro día a día. Nos sobraban miedos y agendas infinitas. Nos faltaron el liderazgo de nuestros mandos (mudos en sus despachos), y muchos EPIs e información. En aquellas semanas aprendimos a tejer una gran red virtual a expensas de las nuevas tecnologías, gracias a las que aprendíamos unos de otros y no nos sentíamos solos en nuestros Centros. Aprendimos a remar todos a una, por una vez, olvidando por un tiempo nuestras diferencias. Ayudar te ayuda.

Desde el cansancio extremo, físico y emocional, no recuerdo haber trabajado con tanta armonía en ningún otro momento. Muchos descubrimos nuestro poder: la unión.

Crecí en Carabanchel y, como Manolito Gafotas, fui a un colegio público donde, además de los ríos de España, me enseñaron a defender aquello en lo que crees. Aprendí que no hay que rendirse nunca y que luchar acompañado siempre es más beneficioso que hacerlo solo.

Pasaron las semanas, llegaron la estrepitosa desescalada, el mal gestionado verano, la vuelta al cole, el Premio a la Concordia, la segunda ola.

Del cansancio pasamos a la desilusión y al hastío. Reconocimos que nos movían las mismas inquietudes y nos dimos cuenta que juntos teníamos una fuerza que no imaginamos.

Creíamos en Atención Primaria y merecía la pena luchar por ella, pero JUNTOS.

Impensable una convocatoria de huelga inmersos en una pandemia. Inimaginable la repercusión mediática que hemos tenido en los últimos meses. Jamás se escuchó tanto nuestra voz. Nada es por azar!

Ojalá no nos desviemos del camino. Ojalá nos grabemos a fuego que juntos, no solo somos más, sino más poderosos.

Diciembre, ese mes con sabor a hogar y a mazapán.

Un brindis por todos y cada uno de nosotros, también por los que ya no están.

¡Un brindis por la VIDA!

Raquel Collados Navas
Médico de familia, Centro de Salud Felipe II (Móstoles)

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x