CON FIRMA. “Día de Atención Primaria ¿algo que celebrar?”, por Francisco Javier Huerta

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20190412 FciscoJavierHuerta

Este año, el Día de la Atención Primaria, tiene por lema “Pasión por la Primaria” y su carga semántica es muy acertada. En la parte de entusiasmo, calidad y calidez que ponen sus profesionales desde que se encendió la chispa en Alma Ata. Y también en la de sufrimiento y calvario que tiene que soportar con condiciones laborales precarias, salarios irrisorios y cargas de trabajo inasumibles.

En este noveno día de Atención Primaria, desde que se estableció en España el 12 de abril de 2011, el eje del sistema está en crisis, se ha torcido y amenaza con irse a pique. Las causas son múltiples y muy complejas, pero tiene mucho que ver con que no haya nadie a los mandos.

Que cada uno reflexione cuánto ha tenido que ver que existan unas estructuras piramidales de mandos autoritarios que se han ido hipertrofiando y lanzando como en un Gran Hermano aplicativos a las consultas de atención primaria para conseguir big data y sentarse en una gran consola a jugar a videojuegos violentos. Estamos hasta las webs. ¿no tenéis la sensación de que antes las Gerencias trabajaban para los profesionales y que ahora son los profesionales quienes trabajan para las Gerencias?

Sí, hablo de violencia. A los que usamos las batas para ver pacientes y no para salir en fotografías de inauguración, nos violenta lo que ha pasado en nuestras salas. El acto asistencial, el acto médico es también un proceso humano. Mirar a los ojos y escuchar con todo el cuerpo, vincularse al paciente necesita una tecnología sencilla: tiempo.

Y Queridas Gerencias, no, nuestro tiempo no es gratis, no es a coste cero. El sistema se sostiene en los lomos de las y los trabajadores de Atención Primaria. Y especialmente sobre los Médicos de Familia. En su mayoría mujeres. Qué curiosa forma de reproducir ese esquema social imperante, esa socialización de género injusta que vivimos. Cuidados invisibilizados, depreciados, racializados (los llaman extracomunitarios), a los que no se presta atención y no hay que dotar económicamente porque son estructurales en nuestra construcción como médicos “es vocación” a los que no se dota presupuestariamente porque es el amor consustancial y el servicio el principal incentivo. La explotación de la motivación interna.

La Atención Primaria es un recurso que todo el mundo puede usar porque no es independiente, es menor de edad, está despersonalizado. Tanto, que hasta crean Direcciones de Humanización…cualquier Administración puede “usar” la consulta de atención primaria para lanzar sobre ella exigencias de informes de aptitud para tareas concretas, ausencias escolares, laborales, justificar ausencias a renovar las demandas de empleo, habilidades deportivas, acceso a servicios sociales y los decimonónicos informes de “no padecer enfermedades infectocontagiosas” hasta para poder acceder a comedores sociales.

Otros niveles asistenciales pueden usar la Atención Primaria porque no la reconoce como a una igual. En lugar de corresponsabilizarse y coordinarse efectivamente, nos lanzan a la consulta tareas que les corresponden: valoración de pruebas complementarias, emisión de las recetas oficiales, emisión de partes de IT, solicitud de trasporte sanitario y un largo etc.

Los usuarios pueden usar la Atención Primaria cuando desean porque es un bien de consumo y asumen filosofía de nonstop, y no cuando la necesitan. Los Médicos de Familia y Pediatras también tenemos familias y necesitamos conciliar.

Lo que ya no se sostiene es la red de esclavitud sobre la que se cimienta este buque que se hunde. Estamos hartos. Lo decimos alto y claro. Nos damos cuenta y queremos que esto cambie. Por eso vamos a hacerlo cambiar: médicos de familia haciendo maletas y cogiendo aviones hacia lugares donde se valora y retribuye mejor a la profesión médica  en busca de mejores condiciones laborales, son imágenes que tenemos que desterrar.

Aprovechemos el excelente marco teórico que nos ha consolidado como la especialidad que somos y aterricémoslo en la realidad, Dignifiquemos la profesión. Recuperemos el orgullo de sentirnos Pediatras y Especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

Francisco Javier Huerta Dante

Médico especialista en medicina familiar y comunitaria
Delegado sindical de AMYTS en la dirección asistencial noroeste
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1 comentario

  1. Magnífico resumen de la situación de nuestra Atención Primaria, se podría haber publicado hace 10 años igualmente porque los problemas son los mismos: nada ha cambiado.
    ¿por qué no nos negamos a certificar que un paciente no sufre enfermedades infecto-contagiosas, argumentando que es imposible certificar esto?, ¿por qué no devolvemos a los pacientes “en caliente” a especializada para que les hagan las recetas y les den la baja? ¿por que nuestras gerencias se centran en pisarnos la cabeza en vez de en solucionar problemas? en definitiva ¿por qué seguimos tragando?

    El problema lo tenemos en nuestros propios ex-compañeros que dormitan en las gerencias, que bien se ocupan de que nada cambie. Ni son los políticos ni la Unión Europea. Deberíamos exigir gestores profesionales o al menos gente con formación y experiencia, y en vez de montar huelgas generales que solo empeoran nuestra imagen pública, ir a por aquéllos y exigirles responsabilidades. Hay gerencias en las que los responsables médicos no son ni licenciados en medicina…¿se puede hacer? ¿no?, pues a seguir tragando

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