CON FIRMA. “¿Debe ser diferente el ejercicio de la medicina del que aprendimos en nuestra etapa de formación? Yo creo que no”, por Julián Ezquerra.

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Han pasado muchos años desde que comencé mis estudios de Medicina. Allá por el año 1974 llegaba con ilusión a mi primer año de carrera. La Medicina era una ciencia no exacta, muy humana y muy cercana al paciente. Había grandes referentes médicos humanistas, y por entonces aprendí que el paciente es un enfermo y no una enfermedad.

Han pasado muchos años desde entonces, 40 exactamente. Media vida. Han cambiado muchas cosas en el ejercicio de la Medicina. La tecnología, el intervencionismo, los grandes avances en técnicas de imagen, laboratorio, etc., han cambiado el panorama de la medicina. Se hacen diagnósticos más certeros, se tratan patologías que antes eran inabordables, se realizan técnicas quirúrgicas de gran impacto (como ejemplo valga todo lo relativo al trasplante). En definitiva, ha cambiado el ejercicio de parte de nuestra profesión, pero en lo que no se puede ni debe cambiar es en el compromiso del médico humanista con su paciente.

Las modernas herramientas de gestión y la incorporación de los criterios de eficiencia en el ámbito de la sanidad pública, por otra parte necesarias, han producido un dramático cambio en la concepción del ejercicio de la Medicina, y no tanto por parte de los profesionales, sino de los políticos, administradores y gestores de la Sanidad: más producción, menos coste, accesibilidad plena e inmediata, sin lista de espera… son los aparentes únicos objetivos de quienes dirigen la sanidad. Olvidan muchos de ellos que son también médicos y que deben entender que esto debe ser compatible con el humanismo, la cercanía a los pacientes y el respeto a estos y a los profesionales.

Cada día es más frecuente ver cómo, de forma incomprensible, se incrementa la actividad de servicios médicos, y se hace sin la menor consideración hacia los pacientes y profesionales. El ejercicio de la Medicina no es como una cadena de producción. Los ingenieros hacen máquinas cada día más rápidas, más grandes y con mayor capacidad para fabricar tornillos, tuercas o puertas, por poner unos ejemplo. Pero estas máquinas no piensan, solo efectúan unos movimientos perfectamente establecidos por quienes las diseñaron. La Medicina es otra cosa: a diferencia de las cadenas de producción, en las que el resultado final que se busca es que sean todos los productos idénticos, en Medicina cada paciente es diferente, aunque tenga una patología como la de otros. Y esto es lo más importante de nuestro ejercicio, que tratamos personas, pacientes, no enfermedades iguales. La enfermedad se describe en los libros de igual forma, pero se expresa en las personas de forma diferente.

Escribo esto al hilo de la carta que hacen llegar médicos oftalmólogos del Hospital Puerta de Hierro a la Dirección Médica del hospital, en la que explican en que consiste la Oftalmología. Cada día es más frecuente que se vean casos de este tipo, pero en pocas ocasiones veo reacciones de los profesionales denunciando lo que sucede. Por ello me satisface ver que cada vez hay mas compañeros que se animan a denunciarlo, y confío en que cada día sean más quienes alzan su voz para reclamar un ejercicio de la Medicina más cercano al interés del paciente, más humano y menos plegado al dictamen del poder.

Julián Ezquerra Gadea,
secretario general de AMYTS
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