CON FIRMA. ¿De qué calidad hablan? por Ana Ceballos

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Dra. Ana Ceballos
Desgraciadamente, uno se va cansando del uso parcial que se usa cuando se habla de calidad en el sistema sanitario. Y como muchas veces vale más una imagen, o una historia, que mil palabras, vamos a hacer la reflexión de hoy de otro modo; algo así como hacer “sindicalismo narrativo”. Vayamos con el experimento:
Hoy, como todos los días, he comenzado la consulta a las 8.30 de la mañana. Ha sido un día muy intenso, con 52 pacientes vistos, y ahora, a las 14:50 todavía me quedan cinco pacientes por ver en la sala de espera y un aviso domiciliario por hacer.
¡Me siendo agotada y mareada! Me siento tan cansada que hasta levantarme a explorar a un paciente me parece un esfuerzo sobrenatural.
Cinco minutos por paciente,cinco minutos por paciente….. y el sistema informático ¡a paso de tortuga!…. No va a mi ritmo,se queda colgado continuamente….no sólo no me ayuda me ayuda,sino que me retrasa. ¡Es un auténtico lastre! En cada consulta un minuto más, dos, tres, porque el AP Madrid se queda “pensando” (¿y qué tendrá que pensar, pienso yo, que soy quien realmente tiene esa obligación?).
Respiro hondo,casi cada cinco minutos. Me han dicho en el Centro que el problema es que hoy están metiendo un nuevo programa para poder ver las pruebas de Radiodiagnóstico en el ordenador…..Y ¿no lo podían hacer a otras horas?
Ya no puedo más, ¡se ha vuelto a quedar colgado! Son las 14.57 y me queda un paciente y el aviso… Estoy desesperada, así que hago las últimas recetas a mano porque el ordenador maldito no funciona… Se me olvida poner el nombre. ¡Me quiero ir!

Desde luego, aquí hay varios elementos del sistema de calidad que están fallando. El más obvio sería el de los recursos informáticos, que funcionan de mala manera reiteradamente (por algo hay quien llama al AP-Madrid, con mucho buen humor, “A Pedales – Madrid”. Pero es evidente que faltan otros elementos, también muy visibles, para poder hablar de calidad total:
  1. el profesional no se siente ni realizado ni satisfecho con su trabajo, sino totalmente sobrepasado por él. El camino hacia el burn-out está más que trazado, y tendremos suerte si no se acompaña de ninguna patología secundaria
  2. difícilmente se puede mantener una calidad asistencial en la atención al paciente en esta situación: poco tiempo por paciente (lo que reduce, por ejemplo, la correcta realización de recomendaciones preventivas, o la escucha adecuada a los problemas de salud de los pacientes, o…), estrés sentido por el profesional, posibilidad de errores de cumplimentación en la documentación sanitaria, etc
Pero aquí no se acaba el problema. La situación se puede continuar repitiendo día tras día, semana tras semana, pero además pueden aparecer otros agravantes. ¿Que no se lo creen? Miren lo que puede ocurrir.

Pasa un mes. La vida sigue igual. ¡Me han abierto un expediente, por no poner el nombre del paciente en unas recetas! Además, me dicen que, según los criterios de calidad y las últimas encuestas realizadas, llevo un retraso monumental en mi consulta…
¡¡¡Socorro!Ayúdenme! El sistema informático y el sistema en general, no cumplen criterios de calidad para mi salud mental.

Pues éste ha sido el experimento. ¿De qué hablan los expertos cuando hablan de calidad?

Dra. Ana Ceballos
Delegada de AP de AMYTS


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