CON FIRMA. “David contra Goliat”, por Mónica Alloza

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Como David me siento cuando echo la vista atrás a finales del 2015, con la perspectiva de las elecciones sindicales del Hospital General de Villalba, y recorro mentalmente el trayecto hasta la obtención de 3 delegados sindicales el pasado 2 de febrero. Me explico.

Poner en marcha una candidatura en un hospital de gestión privada es un todo un reto para un sindicato profesional como el nuestro, en el que sin embargo, ninguno somos profesionales del sindicalismo. Somos médicos, y lo que sabemos hacer es cuidar de nuestros pacientes y de nuestros compañeros. No tenemos un gran aparato sindical con hordas de delegados liberados que pueden dedicar mucho tiempo y recursos a la búsqueda de candidatos. Tenemos en la vocalía de ejercicio privado delegados a tiempo parcial, que suplen el tiempo que no tienen disponible con su entusiasmo y dedicación.

Por otro lado, los precedentes nos eran adversos: no fuimos capaces de sacar adelante una candidatura en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles por presiones más o menos directas sobre el colectivo médico por parte de la empresa. En la Fundación Jiménez Díaz los facultativos tenían miedo a ver su nombre en una papeleta bajo nuestras siglas. Sin embargo, en Villalba no hemos encontrado resistencia abierta de la dirección médica o de recursos humanos, aunque tampoco grandes facilidades. Se nos denegó la organización de una asamblea informativa durante la campaña electoral, que quisimos convocar para esas fechas, y no antes, para no interferir demasiados días con las labores asistenciales de los médicos de Villalba. Así, nuestra campaña ha sido de pasillo, de escalera, de espera en la puerta de la consulta, de mensajería móvil, de boca a boca.

Tengo que decir que no ha sido difícil confeccionar la candidatura de AMYTS en Villalba, que más de 20 médicos firmaron sin reticencias. La mayoría de los facultativos con los que hablamos consideraron muy importante estar representados en el comité de empresa y tener voz como colectivo ante la dirección. Sin embargo, pocos de ellos estaban dispuestos a ocupar los primeros puestos de la lista, pues, según nos argumentaban, creían imposible el disfrute del crédito de horas sindicales. Pensaban que tendrían que sobrecargar a sus compañeros o prolongar su jornada, pues nadie sustituiría su ausencia. Aun así, algunos dieron un paso adelante y accedieron a encabezar la candidatura.

Recuerdo que en el medio en el que trabajamos, donde nuestro contrato es laboral (y con un despido tan barato, según las reformas legales más recientes), exponerse públicamente como simpatizante y/o afiliado de un sindicato no es fácil. Es cierto que los delegados tienen una protección frente al despido y sanción, pero los candidatos en una lista electoral no, y uno nunca sabe a priori cuántos delegados obtendrá.

El día de las elecciones tuvimos también alguna sorpresa. No todos los facultativos que trabajan en el hospital de Villalba están censados allí. Un servicio central al completo pertenece a una pequeña empresa del mismo grupo y de forma vaga se nos dijo que sus elecciones sindicales se celebrarían dentro de un año. Algunos facultativos estaban censados en otros hospitales del grupo, y por tanto, su comité de empresa les representaba en la distancia. Curiosamente, esta situación no se da en el resto de categorías profesionales, como pudimos comprobar. Sin entrar en grandes consideraciones, me pregunto cómo se puede representar (y defender) a un trabajador a 100 km de distancia de su centro de trabajo. O cómo funcionará el comité de seguridad y salud cuando los delegados de prevención están tan lejos de sus representados.

A pesar de todas las dificultades comentadas, la participación de los médicos fue muy alta, proporcionalmente muy significativa, comparada con otros colectivos profesionales. Esto nos permitió obtener 3 delegados, igualando o superando en votos a sindicatos de mayor peso y estructura que nosotros.

Por ser David frente a Goliat, quiero felicitar en primer lugar a los médicos de Villalba, y sobre todo a nuestros tres nuevos delegados, por su valentía, sentido de la responsabilidad e ilusión. Por todos ellos, y para su beneficio laboral, trabajamos en AMYTS.

Y finalmente quiero felicitar muy especialmente a nuestras delegadas de la Fundación Jiménez Díaz, por su impresionante trabajo de campo en el hospital de Villalba. Ellas son, con su empuje y su ilusión, las artífices de este gran resultado electoral. Sé que serán unas madrinas sindicales estupendas de nuestros nuevos compañeros.

Precisamente es esta transmisión del conocimiento y expansión de nuestra representación sindical el motor de la vocalía de ejercicio privado de AMYTS. Y con este espíritu de lucha y optimismo, seguiremos adelante en los próximos retos electorales de 2016.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital de Torrejón. Vocalía AMYTS de Clínicas Privadas

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