CON FIRMA. “Cuando se decreta para parchear en vez de gobernar”, por Ángela Hernández

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“-Que te digo que no hay médicos.

-¿Cómo que no hay médicos? Si me suena que España es uno de los países donde más facultades de medicina hay, y solo en Madrid hay como 8 o 9 grados en Medicina…

-Que no, que no hay médicos, lo dicen en todas partes, lo dice Ayuso, lo dice su Consejero de Sanidad… Ese señor tan educado que nunca se altera.

-¿Y dónde están los médicos?”

 

Hace ya unos años escribí sobre cómo se sentiría un paciente que descubriera que quien va a atenderle no es médico, sino otro profesional que asumiera con enorme ilusión el reto de atenderle. Lejos estaba de imaginar que alguien llegaría a idear algo como el RDL29/2020 publicado en el BOE el 30 de septiembre, más en concreto, los artículos 2 y 3 de sus disposiciones, y aprobado de forma exprés en el congreso de los diputados el jueves 15 de octubre (normalmente llevan entre 4-5 semanas al parecer). Dejo gráfico con las votaciones y su sentido de las diferentes formaciones políticas.

Resulta muy difícil de entender. Durante mi residencia de cirugía en los meses iniciales, tirando de valva contemplaba entre maravillada y preocupada los movimientos seguros, metódicos y precisos de mis adjuntos manipulando diversos órganos durante las intervenciones, la sincronización con las instrumentistas, una maravilla de precisión y complejidad. Poco a poco vas entendiendo la complejidad de un quirófano y lo importante que es la colaboración de todo el equipo para que las cosas vayan bien y de forma progresiva te encuentras realizando las intervenciones, primero las más sencillas, que tan complicadas te parecían en un principio. Pero con mucho, muchísimo trabajo detrás, de repente las clases de anatomía cobran sentido práctico, el repaso de los manuales de cirugía, de los vídeos. Y aún así siempre se producen situaciones que ponen a prueba los nervios del equipo quirúrgico.

En el Ministerio de Sanidad llevamos nada menos que 24 ministros de sanidad, en los últimos diez años han ocupado dicha cartera 8 personas (si no me dejo a nadie), Leire Pajín, Ana Mato, Alfonso Alonso, Fátima Báñez, Dolors Montserrat, Maria Luisa Carcedo, Carmen Montón, Salvador Illa desde enero de 2020… Unos eran médicos, algunos habían ejercido otros muy poco, y otros no. Pero al final todos se caracterizan porque el Ministerio de Sanidad, vaciado de competencias desde las transferencias en sanidad a las comunidades, se ha convertido en un lugar de paso donde nadie se queda demasiado tiempo.

Si miramos a la Consejería de Sanidad en la Comunidad de Madrid, gobernada por el mismo color político desde hace 25 años, el desfile de consejeros de sanidad también ha sido importante, con 6 nombramientos en la última década que comprenden a Juan José Güemes, Javier Fernández-Lasquetty, Javier Rodríguez, Javier Maldonado, Jesús Sánchez Martos, Enrique Ruiz Escudero que lleva en el cargo desde septiembre de 2017 (uno de los más largos, por cierto).

Sin poner en duda sus capacidades personales, me voy a permitir poner en duda la capacidad de gestión de una estructura tan compleja como es la sanidad con estas permanencias en los cargos. La sanidad requiere una planificación mucho más compleja que una intervención quirúrgica, una visión a medio largo plazo alejada de intereses electoralistas. Donde a unos se les exigen 6 años de facultad de medicina, al menos uno de preparación MIR y una residencia de 5 años para conferirles el título de especialista y la responsabilidad sobre una cirugía, a otros, a los políticos se les exige… ¿Qué se les exige? ¿Lealtad de partido? Y es que ante la pregunta que ahora se hace mucha gente de ¿por qué es tan difícil contratar médicos y TS? Hay que responder que la planificación de recursos humanos en el caso de los facultativos ha sido la gran asignatura pendiente tanto a nivel central como de las autonomías. El Ministerio de Sanidad se excusará en que es competencia autonómica y las Consejería de Sanidad en que la planificación de la formación médica es cosa del Ministerio de Sanidad. Pero unos por otros el problema se ha ido agravando, y la pandemia del SARS-CoV-2 lo ha puesto por completo al descubierto.

Según el Foro de la Profesión Médica, España es el segundo país del mundo en cuanto a número de facultades por número de habitantes. Luego se produce un embudo ya que para obtener la especialidad hay que pasar por la formación sanitaria especializada y no hay suficientes plazas para los egresados, lo que va generando una bolsa de que para que nos hagamos una idea en el 2020 había 7.845 plazas (más que nunca) para 16.176 presentados. Igual no hay que ser muy avezado para ver que no cuadran los números. La necesidad de un registro nacional de profesionales médicos, petición histórica del Foro de la Profesión Médica ayudaría a conocer la situación, pero ni en eso han sido capaces las Comunidades Autónomas y el Ministerio capaces de ponerse de acuerdo.

Porque los especialistas que terminan en demasiadas ocasiones no eligen España para ejercer. Sin poder asegurar cuántos realmente lo utilizan, el número de certificados de idoneidad para ejercer en el extranjero es muy elevado, alcanzando su récord en 2019 con más de 4000 certificados expedidos. Lo explica muy bien Juan Simó, médico de familia en su entrada del blog Salud, dinero y atención primaria “20 años de despilfarro formado médicos y enfermeros”, con un gráfico elaborado a partir de los datos de la OMC que replico a continuación. Entrada muy recomendable que también analiza la “Acreditación de títulos de profesionales españoles para establecerse en otros estados de la Unión Europea”.

Lejos de tener todo esto en cuenta, el Gobierno Central sale, al parecer espoleado por las Comunidades Autónomas, con una “solución” que es un auténtico parche. La metáfora de que a nadie se le ocurre solucionar una fuga de agua añadiendo más agua ya la he utilizado con anterioridad, y está perfectamente ilustrado en esta viñeta para Acta Sanitaria de Mónica Lalanda, pero es lo que están haciendo. ¿No hay médicos especialistas? No pasa nada contratemos como especialistas a médicos sin título o sin título homologado. Total, el número de colegiado lo ponen ellos. ¿Consecuencias? El riesgo de disminuir el estándar de calidad del SNS al abrir la puerta a actuar como especialistas a quienes no tienen aún el título. Además del agravio respecto a los que sí han realizado el recorrido completo, se establece otro agravio con esos profesionales, ¿se les va a contratar durante la pandemia y después cuál será su futuro? ¿O es ese el futuro proyectado para el SNS ya que la duración del RDL/29/2020 tampoco queda limitada en el tiempo al estar planteado por un año prorrogable automáticamente cada tres meses?

¿No hay suficientes de una determinada especialidad? Tranquilos, movamos a los especialistas. Total, el número de colegiado lo ponen ellos. La otra versión del RDL 29/2020 es igualmente perniciosa, pensar que un médico es un médico le pongas donde le pongas. No se si eso funciona en política (me da que no por lo que veo), pero desde luego no funciona en sanidad.

Y en cuanto a la coherencia política, partidos que votaron en contra de dicho RDL en el congreso. Ya están emitiendo publicaciones amparándose en él en las comunidades en las que gobiernan como en la Comunidad de Madrid.

El RDL29/2020 supone la mayor amenaza al SNS que yo recuerde, y ya voy teniendo una edad, lo que ha llevado a la mayor repulsa de la profesión médica y de las asociaciones de pacientes. Ya ha habido una jornada de huelga nacional de médicos, que seguirá realizándose cada último martes de mes hasta que se derogue el decretazo y se sienten a escuchar a los médicos y las soluciones que proponemos para que los médicos no hagan la maleta y se marchen, sino que elijan España para ejercer. No tiene sentido alardear de la mejor formación especializada si luego no somos capaces de ofrecerles plazas atractivas en el SNS. Para quien dice que no es el momento de huelgas, ¿qué queda cuando la Administración no escucha? ¿Por qué no se reúne el Ministro de Sanidad Salvador Illa con los representantes de la profesión médica, a los que ha logrado alinear por completo en la oposición al RDL29/2020?

No es una característica de la profesión médica permanecer impasibles ante el deterioro de las condiciones de ejercicio, y el decretazo ha sido la gota que ha desbordado la paciencia casi infinita de los facultativos.

 

Algunos de los posicionamientos para la derogación del RDL29/2020 del 30 de septiembre de 2020:

30 de septiembre. AMYTS rechaza la ‘militarización’ encubierta de las condiciones de trabajo de los médicos madrileños y avanza que lo llevará a los tribunales.

21 de octubre: El Foro de la Profesión Médica junto a pacientes y organizaciones civiles reclaman la retirada urgente del RDL 29/2020 porque deteriora el SNS.

1 de noviembre: Continuamos dando pasos para derogar el Real Decreto-ley 29/2020.

 

 

*El Foro de la Profesión Médica está conformado por (por orden alfabético):

Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM)

Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina (CNDFM)

Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)

Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM)

Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud (CNECS)

Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME)

 

Ángela Hernández Puente
Especialista en Cirugía General, Hospital del Sureste. Vicesecretaria General de AMYTS

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