CON FIRMA. “¿CuÁndo aprenderemos a decir basta?”, por Alfonso López García de Viedma

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Dr. Alfonso López Gª de Viedma.

Queridos compañeros, será porque se acaba el verano, estamos ya en septiembre, será porque volvemos de las vacaciones, será porque nos hemos incorporado al trabajo con lo que cuesta eso, será porque somos mas mayores (yo en agosto he cumplido años ) o será  por la suma de factores, la vuelta a la realidad diaria no ha podido ser más decepcionante. Una vez mas  compruebo que todo sigue igual, que la Administración sigue haciendo oídos sordos a nuestras peticiones y reivindicaciones. 






Seguimos trabajando en unas condiciones penosas y sufriendo las consecuencias de la desidia, dejadez y falta de interés de dicha Administración; y me estoy refiriendo en concreto a dos problemas que venimos arrastrando desde el comienzo del verano, el aire acondicionado y la limpieza de los centros de salud.


El aire acondicionado es un problema crónico que aparece al inicio del verano desde hace muchos años y desaparece solo, al finalizar el mismo, cuando bajan las temperaturas en Madrid (y en nuestras consultas) sin que la Administración haya movido un dedo para solucionarlo, obligándonos a trabajar con unas temperaturas que atentan contra la salud no sólo de los profesionales, sino también de los pacientes, como se ha evidenciado en algún centro de salud, concretamente en el mío, en el que dos pacientes de avanzada edad sufrieron sendos golpes de calor, que obligaron a instaurar tratamiento con sueroterapia y fueron motivo de reclamación por parte de los familiares.


Al comienzo del invierno volveremos a sufrir el problema en sentido contrario: en lugar de asfixiarnos de calor nos congelaremos de frío por el mismo mal funcionamiento de la calefacción. Con todo ello se hacen necesarios ventiladores en verano y calefactores en invierno, traídos desde casa por los propios profesionales, lo que me parece realmente impresentable y vergonzoso.


El tema de la limpieza es, por contra, un problema joven que se nos ha venido encima este año con el cambio de contrata de los servicios de limpieza y sus  nuevas condiciones, con una reducción muy importante de trabajadores con presencia física en los centros de salud así como de horas de limpieza, y con un sistema de “urgencia” verdaderamente penoso. Pues si ya de por si es una vergüenza que un centro de salud no disponga de personal de limpieza fijo en el centro, no digamos nada cuando, una vez avisado este servicio de urgencia, no se presenta en el centro, de manera que el vómito o el fluido derramado duerme en el centro de salud y debe ser recogido y limpiado por el personal del turno de mañana. Inadmisible, antihigiénico y algo que no deberíamos consentir. Parece mentira que los profesionales que trabajamos en dichos centros asumamos estas deficiencias como normales, nos habituemos a trabajar con ellas y simplemente nos quejemos en petit comité en lugar de decir: “Basta ya, en estas condiciones nos negamos a trabajar”.


Consciente de estos problemas, AMYTS  (a través de su responsable de salud laboral, la Dra. Victoria Velasco) está haciendo un seguimiento de todas las irregularidades y deficiencias en los centros de salud, detectadas a través de comunicados de los propios profesionales y de los delegados del sindicato en las diferentes direcciones asistenciales, junto con visitas personalizadas a los mismos, acompañada  en algunos casos de técnicos de salud laboral de los hospitales de referencia. Estamos comunicando por escrito dichas deficiencias a los directores de los centros, a los técnicos de salud laboral, a los servicios de prevención de riesgo laborales, a la gerencia adjunta de gestión y servicios generales (María Luisa Tello) y al director general de AP (Antonio Alemany).


En este mes de septiembre y sucesivos, desde AMYTS TENEMOS la intención de hacer visitas personalizadas a todos los centros de salud que nos comuniquen deficiencias en estos aspectos, así como todo lo relacionado con la prevención de riesgos laborales en toda su amplitud, incluido el acoso laboral. Desgraciadamente, a la Administración le importan poco estos problemas, por lo que va llegando el momento de pasar a la acción mediante denuncias públicas en prensa para conocimiento de nuestros pacientes y vergüenza de la administración  y así se lo hemos hecho saber desde AMYTS si siguen sin poner solución al problema.


Pero a la vez es fundamental que los profesionales nos demos cuenta que  tenemos que colaborar , que tomemos conciencia de que también nosotros debemos denunciar estas deficiencias por los cauces adecuados (y aquí los sindicatos tenemos un papel importante, que AMYTS quiere jugar hasta el final) y  no pasar por encima de ellas: no podemos pasarnos toda la vida igual, trabajando a piñón fijo a pesar de todas esta irregularidades y mirar para otro lado. Tenemos que decir ” basta”, es un tema de dignidad profesional, de ética y de responsabilidad, nos lo exige nuestra profesión y nuestro código deontológico,que en su artículo 6 nos dice que estamos obligados a denunciar aquellas irregularidades o deficiencias que observemos y que puedan afectar o atentar contra la correcta atención a los pacientes y a la calidad asistencial. 

Seguir como estamos, sin hacer nada, no es serio, no es justo e incluso creo que es una postura de cobardes.

Alfonso López García de Viedma
Médico de Familia – Delegado de AMYTS
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