CON FIRMA. “Completando el cuadro”, por Miguel Ángel García

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122 Bastidor cuadro 3x3 cm

La semana pasada traíamos a nuestra Revista la imagen del cuadro “El doctor”, de Luke Fildes, un cuadro reconocido por plasmar el compromiso de los médicos con la realidad de los pacientes. Y en esa misma ocasión planteábamos la pregunta de si reflejaba adecuadamente la realidad profesional de la Medicina. Las respuestas recibidas se reparten entre la  afirmación inconcidional y la matizada (faltarían algunos aspectos colaterales). Sin embargo, me gustaría defender la otra posición posible, que no refleja (al menos en primer plano) la realidad completa de la Medicina.

Es cierto que el cuadro refleja con claridad rasgos fundamentales como la preocupación, la compasión, la sensibilidad al medio, la atención… Y desde ahí ha sido ampliamente asumida por personas e instituciones del entorno profesional médico. Pero hay aspectos que creo no aparecen (y quizás no sea fácil reflejarlos) en dicha imagen, pero que deberíamos tener en cuenta.

En primer lugar, aparece el médico con una indumentaria que representa un cierta capacidad económica, dado el respeto que la sociedad siente ante el ejercicio de esta profesión. El reconocimiento social, en sus diferentes formas, es necesario y positivo para un correcto ejercicio profesional, suficientemente motivado y comprometido con el bien de los pacientes. Un nivel de ingresos suficiente, un sistema de promoción e incentivación profesional adecuado y, sobre todo, un horizonte de estabilidad en su ejercicio son elementos necesarios para que este bien social que es el ejercicio de la Medicina (sin despreciar ningún otro, en absoluto) tenga continuidad y esté disponible año tras año, generación tras generación.

Pero también es importante la dirección de la mirada, totalmente concentrada en la cara del paciente. Evitar que cualquier circunstancia pueda interferir con ese compromiso total con el paciente es también necesario para mantener una buena praxis médica. Que los dispositivos sanitarios estén claramente orientados hacia el paciente y no existan interferencias ni intereses de otro tipo es también un elemento fundamental en la asistencia sanitaria. Eso no quiere decir que no haya que estar atentos a la realidad social, contar con ella y con sus limitaciones; pero sí quiere decir que todo el entorno debe hacer posible que esa mirada pueda seguirse produciendo, sin barreras, permitiendo al médico comprender a fondo la situación de su paciente y poner en juego todos sus conocimientos, que también habrá que posibilitar que mantenga al día. Y eliminar cualquier “zancadilla” que pueda comprometer esa actitud incondicional.

Cosas muy importantes están en juego, por tanto, que no se reflejan en el cuadro, pero que de alguna manera están en su trasfondo. Al igual que el propio cuadro no sería visible en las condiciones en que podemos apreciarlo en la galería Tate de Londres si no contara con una buena estructura, un buen bastidor, que dé estabilidad y firmeza a la imagen. No se ve, pero está ahí y, sobre todo, es imprescindible.

Así entiendo yo el papel de AMYTS en el conjunto de la profesión médica. AMYTS, como sindicato médico, como sindicato profesional médico, esta centrado en esas circunstancias que, aunque a veces no se reflejan en la imagen idealizada de la Medicina, son necesarias, imprescindibles, para un buen ejercicio de la misma. No nos avergonzamos de trabajar esas dimensiones, sino que las asumimos como nuestro compromiso personal e institucional, nuestra aportación al cuadro completo de la Medicina: proteger y defender el bastidor del cuadro, estar entre las bambalinas de la representación del ejercicio médico (extendiendo la metáfora al ámbito teatral), para que la obra de arte del arte de cuidar y curar pueda darse cada día, en cada consulta, en cada domicilio, en cada área de hospitalización donde un médico se encuentre con un paciente. O, al menos, para que no se deteriore en exceso en épocas de recortes y penurias, como la actual.

No sé si será una tarea muy vistosa, pero desde luego que es una labor necesaria y fundamental. Y en ella veo comprometidos a muchos compañeros, conscientes de que, probablemente, eso no les da gran vistosidad profesional, pero de que están contribuyendo, con su esfuerzo diario, a la vistosidad del conjunto de la profesión. Ahí seguiremos estando con vuestro apoyo.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina
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