CON FIRMA. “Atención Primaria, ¿cómo te puedo ayudar?”, por Daniel Bernabéu

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¿Es posible una Sanidad sin Atención Primaria? Difícil de imaginar, pero en nuestro país todo es posible. Y todo indica que seremos capaces de conseguirlo, al menos, esa parece ser la férrea voluntad de los políticos y gestores sanitarios que controlan la Sanidad de la Comunidad de Madrid. Una huelga indefinida de facultativos de AP, convocada para el próximo 10 de marzo, parece ser la única nota discordante de esta realidad.

Hasta que el COVID nos limitó la vida social, solía quedar a cenar con dos buenos amigos, ambos médicos de familia. Cenas entretenidas y divertidas por la enorme cantidad de anécdotas y peripecias que ambos contaban en el ejercicio de su trabajo. Reflejaban una visión de la Medicina humana, próxima al paciente y a su comunidad, en la que había lugar para la medicina, para la psicología, para la ayuda social, incluso para lo judicial; pero, sobre todo, reflejaban el tremendo esfuerzo por ayudar en unas condiciones que, aunque dramáticas, relataban con una vis cómica.

La falta de espacios para explorar a los pacientes, la falta de celadores para controlar a familiares exaltados, la falta de administrativos para entrenar y poder optimizar huecos asistenciales, el calor de los despachos en verano, el frio en invierno; la escasa ayuda o apoyo por parte de los estamentos gerenciales, solo preocupados por los números; la falta de tiempo para atender y sobre todo, para escuchar, a sus pacientes; era expuesta con un humor negro digno de las mejores series B. Reír, por no llorar.

Al comparar estas conversaciones con las del mundo hospitalario rápidamente surgen reflexiones. En los hospitales estamos obsesionados con la enfermedad, con los datos, con la imagen, con la analítica,… pocas conversaciones se adentran en la parte humana de los pacientes, en sus circunstancias. Una serie TV amable con la Medicina pública, como “New Amsterdam” solo tiene sentido en EEUU, por mucho que todos desearíamos ser como el Dr. Kapoor quien, ante una paciente en Urgencias que viene por migrañas y que se niega a responder a la pregunta “¿qué entiende Vd por una migraña?” (considerando que el médico debería saber perfectamente lo que es una migraña), resiste todo tipo de presiones para ingresarla, mandarle pruebas de imagen o analítica, hasta no conseguir finalizar la anamnesis y obtener la respuesta; con final feliz, por supuesto. O ser como el gerente de la serie, pululando todo el día con pijama por el hospital, y preguntando a todos los empleados: ¿cómo os puedo ayudar? Auténtica ciencia-ficción.

Y es que se juntan dos graves problemas: 1) No tenemos Gestores (no he conocido ninguno) dispuestos a pelear y jugarse el puesto por hacer realidad la respuesta a un ¿cómo puedo ayudarte? 2) vivimos una Medicina hospitalocentrista y tecnificada basada en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad y que prescinde, en la mayoría de los casos, del paciente; o lo ve como un mal menor que hay que aguantar, por ser el soporte de la enfermedad; cual placa de Petri que alimenta y soporta una exótica colonia de bacterias.

Soy titulado médico pre95, puedo ejercer medicina en AP sin necesidad de tener el título de MFyC. Uno de los grandes avances en nuestro modelo de AP fue exigencia de que sus facultativos se formaran a través de la vía MIR. Una especialización que les acercaba a la realidad científica de las diferentes especialidades médicas y quirúrgicas, mientras los mantenía con un pie en contacto con el ser humano que hacía de soporte a la enfermedad.

¡Nunca hemos tenido unos médicos “de cabecera” tan bien formados y tan competentes! Fue el resultado de una Sanidad pionera enmarcada en la Ley 14/1986 General de Sanidad. Y su vida fue efímera. El inicio del s.XXI trajo la descentralización sanitaria con las transferencias de competencias a las CCAA.

Cada una desarrolló y evolucionó el modelo sanitario como mejor quiso/pudo. Madrid, beneficiaria de gran parte de la herencia de hospitales del anterior sistema, vio pronto los réditos políticos de una apuesta hospitalaria asociada a los grandes avances tecnológicos y que generaba una falsa esperanza de curación posible, y gratuita, de cualquier enfermedad. Una apuesta cara, tremendamente cara, que obligó a reequilibrar los magros presupuestos sanitarios, además de recortarlos, y en los que la gran perdedora fue la Atención Primaria.

Los médicos de Familia mejor preparados de nuestra historia se enfrentaron a las carencias presupuestarias más graves de nuestra historia, y han tenido que lidiar con los peores gestores de nuestra historia. Como cualquier goma o chicle que se estira, uno sabe que llegará un momento en que se rompa; no sabemos exactamente cuándo, pero sí que su rotura es inevitable si incrementamos la tensión.

La #HuelgaAP de este 10 de marzo era previsible (incumplimiento de los acuerdos pactados para la salida de la huelga anterior), parece inevitable (tenemos una Administración sobrepasada y sin cabeza) y busca, a la desesperada, evitar la rotura completa de la AP.

Es una situación a la que no somos ajenos los hospitales, con nuestros propios agravios, y que solo puede empeorar si consentimos las veleidades, imposiciones y negligencias en materia laboral de una Administración ajena a la realidad que sufrimos, y que sufren los ciudadanos.

La desaparición de la AP no nos lleva a un escenario de mejor atención hospitalaria (AH), sino de mayor sobrecarga asistencial y de mayor gasto. Porque, cuando se hacen las cuentas, un ahorro eficiente en Sanidad pasa por invertir más y mejor en Atención Primaria. Porque no hay dos modelos de atención sanitaria excluyentes, sino dos realidades diferentes y complementarias que se necesitan, y que no son viables sin la otra parte.

En definitiva, porque #AtenciónPrimariaSomosTodas.

El 10 de marzo AP comienza una huelga indefinida para intentar levantar una sanidad pública que se desmorona. Desde el recóndito despacho de un Servicio de Radiología de un hospital de Madrid, solo se me ocurre: ¿cómo os puedo ayudar? Ánimo y Fuerza compañeros.

Daniel Bernabeu Taboada
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Universitario La Paz
Vicepresidente de AMYTS

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