CON FIRMA. “Ante el Covid-19, ni sumisos ni callados”, por Julián Ezquerra

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No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar donde estás y cambiar el final”
Clive Staples Lewis. 

En la crisis del coronavirus ya no podemos volver atrás. Cierto, lo pasado, pasado está, pero aún estamos a tiempo de cambiar el final. Si miramos hacia atrás solo vemos improvisación, errores, actos fallidos, cierto grado de incompetencia, despropósitoreproches mutuos entre diferentes dirigentes, mucho sufrimiento, miles de ciudadanos que han pagado con sus vidas el desastre que vivimos. Todo esto es pasado y aún es presente: siguen los mismos tomando decisiones o dejando de tomarlas, no sé qué es peor; siguen los mismos al mando de una crisis que nos afecta a todos y a la que no han sabido y no saben dar respuesta. Afortunadamente, ahí están los grandes profesionales que, a pesar de todo, están sabiendo hacer frente a este desaguisado. 

Unos profesionales que, desde el principio, han estado expuestos a un riesgo indecente, que han puesto su integridad por encima de todo, aún a sabiendas de que en su lucha diaria corrían un inmerecido e innecesario riesgo, fundamentalmente por la incompetencia de quienes han coordinado (bueno, es un decir, más bien han estado al frente de esta descoordinación) esta crisis. Equipos de protección escasos e ineficientes, compras fallidas e ineptitud manifiesta. 

Ministerio y Comunidad, Comunidad y Ministerio, tanto monta, monta tanto, los unos por los otros y la casa sin barrer. Que si las compras eran tuyas, no que son tuyas, que no me dejan, que sí te dejo, qué, qué y qué, pero ahí hemos estado, sin EPI, sin test, sin respiradores, etc. Expertos, políticos, asesores externos, coordinadores, etc., pero el resultado lo conocemos: miles de españoles han fallecido, decenas de miles de compañeros han sufrido la infección y, desgraciadamente, unas cuantas decenas han perdido su vida. Y hemos tenido que escuchar cómo desde los dirigentes se lanzaban insinuaciones sobre la vía de contagio, hemos tenido que sufrir la nula empatía, la deshumanización y abandono, cómo eran incapaces de tener un mínimo de humildad, saber estar ante estas duras situaciones, entonar un “mea culpa” y pedir sinceras disculpas.  

Espero y deseo que en breve iniciemos el camino de retorno a la normalidad, a la situación previa, aunque creo que durante mucho tiempo no volveremos al punto donde se inició esto. Viviremos una larga temporada en una situación que, aunque desconocemos sí intuimos, y no será precisamente buena. Se inicia lo que se ha denominado “desescalada”, y habrá que hacerla bien, planificada y coordinada, que no sea una réplica de lo vivido hasta ahora 

Por ello, desde AMYTS hemos iniciado el proceso de información y colaboración con la Consejería a fin de exponer lo que a nuestro entender debería ser la base de esta “desescalada”. Para ello hemos notificado tanto lo que pensamos en relación a la Atención Primaria o  los hospitales, con carácter global o más específico, como es el caso de la salud bucodental 

Pero volvamos al objeto de este con firma. AMYTS no ha permanecido sumiso y callado, no, ni mucho menos. Prueba de ello es el centenar de acciones que hemos tomado, bien en el ámbito judicial, bien en el de inspección de trabajo o bien en comunicaciones escritas a los diferentes responsables.

Y tras superar la crisis, que sin duda se superará, vendrá el siguiente paso. Del ya mencionado “ni sumisos ni callados” deberemos dar paso el siguiente escalón, el del “ni olvido ni perdón”. Siento decirlo así, siento que parezca duro y rencoroso, pero me sale de lo más profundo. Hemos sufrido, hemos padecido en nuestro entorno lo más duro de la crisis, la lucha diaria en condiciones precarias, el fallecimiento de compañeros, incluso algunos el fallecimiento en soledad de seres queridos muy cercanoseso no se olvida, y tampoco se perdona.

No  qué pasará después de esto, no sé hasta qué punto nuestra tradicional “indefensión aprendida”, nos hará olvidar, perdonar, callar y seguir adelante, sin mirar hacia atrás. No lo sé, de verdad, pero tengo la sensación de que los profesionales han sentido muy profundamente lo que está pasando, que está dejando huella y que su malestar se exteriorizará en una post-crisis que nos afectará de lleno a todos, y lo peor, creo que más profundamente a los que ahora llaman “héroes”, a los que reciben aplausos diarios. Entonces volveremos a ser unos privilegiados, a pedirnos solidaridad, a aportar para los que peor lo pasarán y, como siempre, esperarán nuestro callar, asentir, bajar la cabeza. Pues no, espero que esta vez seamos capaces de decir alto y sin miedo: “ni olvido ni perdono”. 

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

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