CON FIRMA. “Agresiones a los médicos”, por Rafael Font

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Soy un Médico de Familia que trabaja en un Centro de Salud de la Comunidad de Madrid. Como la mayoría de mis compañeros, me reconozco como médico vocacional. Aprendí de mis maestros, y así asumí como propio el respeto mutuo con mis futuros pacientes como principio de la relación que establecería con ellos cuando, tras largo esfuerzo, ejerciera como médico. Y ese momento llegó. . . y nunca pensé que esa relación me iba a doler tanto.

Estas palabras las estoy escribiendo como un acto de descarga emocional por los intentos de agresión, amenazas e insultos que he tenido trabajando como médico. La verdad es que nadie nos prepara a los médicos para afrontar estas situaciones. Yo siempre pensaba que a los médicos se les debía tratar con respeto, puesto que somos los que cuidamos de la salud de las personas, pero te das cuenta que la población ha cambiado, que en la sociedad en general hay una enfermedad crónica, que es el conseguir las cosas de forma inmediata, pasando por encima de quien sea.

Una de las dos ocasiones más graves que he tenido ha sido una amenaza de muerte de un narcotraficante, que venía por tranquilizantes. Le dije que llamaría a la policía, y cuando se iba me dijo que cuando estuviera en la calle no me daría tiempo a llamar a la policía. Todos los días miraba a todas partes para ver si venía a por mí. Así no se puede trabajar. Por supuesto que le denuncié, pero el día del juicio nos dijeron que no se celebraba porque lo habían matado. La otra ocasión fue un intento de agresión de otro paciente para hacerle una receta de una benzodiacepina.

La sensación que yo he tenido es de ansiedad, angustia, indefensión, tristeza… Indefensión, porque aunque hay compañeros que están ahí para ayudarte, no sabes muy bien qué tienes que hacer. Es una violencia al límite, en la que sientes que tu vida puede correr peligro. Como me dijo un policía que vino cuando los llamé, ”a nosotros nos preparan para este tipo de situaciones, pero a ustedes no”. Me derrumbé hablando con él y me puse a llorar.

He tenido otras situaciones violentas, casi siempre relacionadas con situaciones de incapacidad temporal y medicaciones que no quise dar. Y esta situación de conflictividad es constante. Insultos, gritos. No sólo a los médicos, también a enfermería y administrativos.

Debido a que no se hace ningún triaje con las urgencias, puede aparecer cualquier persona a la que no conocemos, con problemas psiquiátricos, y tener que enfrentarnos a ellos nosotros solos. Por ejemplo , hace unos meses tuve un nuevo incidente con un paciente que no conocía; al final no pasó nada grave, pero yo me quedé como vacío, sin fuerzas. Al mes de este incidente tuve que dejar de trabajar (llevo cuatro meses de baja) por desarrollar un síndrome de ansiedad, shock postraumático.

También la policía y la guardia civil nos traen personas detenidas, algunas de ellas con trastornos psiquátricos. Y los tenemos que ver en la sala de curas, que no está preparada para estas situaciones, puesto que tienen a su alcance agujas y tijeras.

Mis compañeros también han tenido situaciones violentas. No todos los días, pero sí bastante habituales.

Debería haber unos protocolos establecidos para este tipo de situaciones, que no existen. Debería haber un guardia de seguridad en todos los centros de salud.

No sé de quién depende que esto mejore. Son muchos los factores implicados: la sobrecarga asistencial, la falta de un presupuesto adecuado en primaria, etc.

Por lo menos se ha conseguido considerar al médico como autoridad, pero no es suficiente.

Por mi parte quiero agradecer a la abogada de Amyts , Ana Fernández, la ayuda en todos estos casos de violencia contra los médicos. Te sientes arropado.

Los médicos, tenemos que seguir luchando por mejorar nuestras condiciones de trabajo. Yo desde luego, lo voy a seguir haciendo.

Rafael Font Pérez
Médico de familia

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4 comentarios

  1. He sido su paciente en el Centro Médico de Valdebernardo y tanto cómo profesional y cómo persona es lo máximo, gracias a él y a las pruebas que me mandó pudimos coger a tiempo un condrosarcoma óseo en la tibia y luego decir qué gracias a él y al equipo que me opero conservo mi pierna, fue trasladado al Centro Médico La Paz en Rivas-Vaciamadrid y tanto yo cómo mi familia nos fuimos con él, siempre a tenido un trato exquisito, se ha preocupado de llamar a casa cuando hemos estado mal y sus diagnósticos siempre certeros, de pronto empezó a no estar en su consulta y preguntaba pero sólo decían qué estaba de baja, hasta que ayer me enteré de su caso. Mi más sincero apoyo y deseo se recupere lo antes posible y si en algún momento lee éste mensaje él sabrá quién soy y le agradecería se pusiese en contacto conmigo, yo le seguiría al fin del mundo porque mi fe en él es absoluta. Un abrazo

  2. Eva Ortego en

    Tuve la gran suerte de conocer y tener al Dr. Font, como médico de familia.
    Es una persona cordial y se preocupa de sus pacientes. Nos lo quitaron del centro de salud, puesto que la plaza no era suya. Fue una perdida para todos. En mi caso tuve una neumonía y gracias a él la cogimos a tiempo. Todas las tardes me llamaba para ver cómo estaba y se preocupo de mi, todos los días que estuve convaleciente. Es una pena que un profesional vocacional y al servicio de sus pacientes se vean en esta situación. Ningún médico se merece eso, pero el Dr. Font menos que nadie. Espero que todo esto no cambie su forma de tratar a los pacientes.

  3. Buenos días, Dr. Font:

    Lamento muchísimo lo que le ha ocurrido. No sé si mi comentario servirá de consuelo. Puedo decirle que para mí, mi marido y mi hija, es el mejor médico que hemos tenido.
    Su humildad, profesionalidad, empatía, comprensión, compromiso y un largo etcétera, en el ejercicio de su profesión, es de incalculable valor para nosotros. Me siento afortunada, la verdad. Soy paciente con patologías autoinmunes y si no hubiera sido por usted,……
    Qué triste que la sociedad haya perdido los principios éticos y morales que nos convertían en seres más humanos. Ojalá esta pandemia nos ayude a recuperar un poquito de eso que perdimos….

    Porque si nosotros vivimos, es porque personas cómo como usted, existen.

    Espero poder volver a verle.

    Cuídese mucho, por favor.

    Un cordial saludo,

    Carolina

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