CESM pide una reforma estructural que salve los servicios esenciales

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El comité ejecutivo de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), reunido ayer en Madrid, ha acordado manifestar su repulsa por los últimos recortes en los salarios de los empleados públicos, que incluyen a los aproximadamente 140.000 facultativos que trabajan para el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Asimismo, y en vista de que el último tijeretazo afecta a todos los trabajadores de las administraciones públicas, ha dado el visto bueno a las propuestas llegadas desde varios sindicatos autonómicos de que CESM se solidarice y apoye cuantas movilizaciones tengan lugar para protestar contra una medida que los médicos, en particular, consideran del todo injusta y muy poco efectiva mientras el Gobierno no acometa la verdadera reforma pendiente, que es la del hipertrofiado aparato político del Estado.

Ha llegado el momento de que, en una situación de crisis económica como en la que ahora estamos, el Gobierno priorice el destino de los escasos recursos presupuestarios, y es Sanidad uno de esos sectores donde se tiene que intentar mantener una estabilidad presupuestaria. De lo contrario, la repercusión de planteamientos económicos precarios comportará sin lugar a dudas una pérdida de calidad asistencial y un daño a un Sistema de Salud referente en toda Europa de tal magnitud, que se tardaran generaciones en poder recuperar niveles de calidad parecidas a las actuales.

Desmotivación profesional

El médico no es inmune a esta situación. Los recortes que desde hace dos años viene soportando el Sistema Nacional de Salud están haciendo mella en los profesionales, el desanimo y la desmotivación son común denominador de muchos facultativos que ven como unos recortes indiscriminados no sólo afectan a sus retribuciones, sino también a la calidad de la asistencia por la falta de inversión tanto en recursos humanos como en infraestructuras en sus Centros Sanitarios.

Muy en concreto, a CESM le preocupa el futuro profesional de nuestros compañeros más jóvenes, que han comenzado a ejercer la Medicina en unas condiciones cada vez más adversas. No es extraño que sean cada vez más los que se van a trabajar a otros países o barajan esa idea. Aquí no encuentran compensación a sus 6 años de carrera, 4 o 5 de especialidad y la gran responsabilidad que entraña la labor diaria de médico. Es imprescindible que los MIR tengan asegurada una salida laboral al finalizar la formación. Si no es así, estamos hipotecando el futuro sanitario de nuestro país.

Fuentes: CESM, 19-07-2012

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