CESM pide que las horas dedicadas a formación continuada computen como jornada

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Al contrario de lo que ocurre en el sistema educativo, donde maestros y profesores disponen de un cierto número de horas para actualizar sus conocimientos y habilidades pedagógicas, los médicos españoles se ven obligados a llevar a cabo su imprescindible formación continuada fuera de su horario laboral y a pagarla, cuando corresponde, de su bolsillo.

¿Y dedican mucho tiempo nuestros doctores a tales actividades? Pues sí. Según una encuesta efectuada por el sindicato granadino perteneciente a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), de los aproximadamente 3.000 compañeros consultados, más del 69% dijeron dedicar 5 o más horas semanales a formación fuera de la jornada laboral, mientras que sólo un 3,53% declararon conceder menos de 3 horas a ello.

Quienes más se vuelcan en esta tarea son por regla general los jóvenes, y muy especialmente los residentes, aunque todos los encuestados reconocen que en Medicina la formación especializada es esencial para garantizar la calidad de la atención que se ofrece a los ciudadanos.

De hecho, es generalmente aceptado que la profesión de médico es una de las que más exigencias impone al respecto. Los avances en todas las áreas son constantes, y se publican multitud de estudios al cabo del año sobre la práctica clínica que han de ser tenidos en cuenta so pena de que el profesional se quede desfasado en el ejercicio de sus saberes y habilidades.

Hay seguramente otras profesiones con similar nivel de requerimientos formativos (pensemos en ingenieros industriales, científicos en materias de vanguardia, informáticos, etc.), pero lo habitual es que sea la empresa u organismo para la que trabajan quienes incentiven esta labor, entre otras razones porque son los más interesados en que sus profesionales tengan la mejor capacitación posible.

Sin embargo, en la sanidad pública española no ocurre lo mismo. Salvo contadas excepciones los médicos han de dedicar toda su jornada a la asistencia directa de sus pacientes, sin que tengan tiempo para realizar tareas de investigación y formación, que por otra parte, tampoco suelen estar contempladas en los programas sobre política de personal de hospitales y centros de salud.

Imperativo legal

La conclusión es que a los médicos no les queda otro remedio que robar una parte importante de su tiempo libre (que tampoco es mucho si tenemos en cuenta que, incluidas las guardias, trabajan no menos de 48 horas semanales) a la formación continuada.

Y lo hacen no sólo por afán de superación y de estar al día en el vertiginoso ritmo que impone la práctica médica. “Tradicionalmente ha sido así. La vocación del médico es inseparable del deseo de estar al tanto de cuanto nuevo suceda en la especialidad de cada cual, pero ahora, además de una obligación deontológica, es un imperativo legal, justificado como base de un sistema imprescindible para propiciar el desarrollo del sistema sanitario de acuerdo con el principio de calidad asistencial y de mejora permanente de las prestaciones sanitarias”.

Para aclarar en qué consiste el imperativo legal, el doctor Francisco Miralles, secretario general de CESM (a la que están afiliados más de 50.000 facultativos españoles, el 40% de la plantilla pública actual), recuerda que en los litigios por supuesta mala práctica que llegan a los tribunales, las sentencias recogen el deber inexcusable del médico de tener actualizados sus conocimientos.-

Fuentes: CESM, 16-07-2012

Se hacen eco de esta información: REDACCIÓN MÉDICA, 17-07-2012; ACTA SANITARIA, 17-07-2012; SANIFAX, 17-07-2012

 

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