CESM alerta de que la jubilación masiva de médicos amenaza la sostenibilidad del SNS

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Más allá de las connotaciones personales que hay detrás de cada uno de los expedientes de jubilación obligatoria, CESM, el sindicato con más representación entre los médicos del SNS, apela al impacto de la medida sobre la organización laboral de los servicios de salud.
Pilar Bartolomé, secretaria general de Salud Laboral de la confederación sindical, argumenta que "eliminar médicos a los 65 años es una pérdida enorme de recursos humanos que no se puede permitir nuestro país, máxime cuando no hay un repuesto generacional, y, además, la tasa de reposición impuesta por el Gobierno central para el ámbito sanitario es del 10 por ciento… y a tiempo parcial. En este contexto, el éxodo hacia el resto de países de la UE en busca de un futuro por parte de nuestros nuevos profesionales es cada día mayor". Bartolomé recuerda que casi un tercio (el 31 por ciento) de los facultativos que trabajan en el SNS tienen entre 50 y 60 años, y un 10 por ciento han superado ya los 60, según los datos extraídos del informe Oferta y necesidades de médicos especialistas 2008-2025, publicado por el Ministerio de Sanidad. "Con esas cifras, la jubilación masiva de profesionales que se espera en los próximos años supone una amenaza para la sostenibilidad del sistema", alega Bartolomé.
Razones económicas
Apelando a las arcas del Estado, Lorenzo Arracó, responsable de Finanzas de CESM, ve contradictorio que "el Gobierno alerte de las dificultades para pagar las pensiones en el futuro, mientras las autonomías prescinden alegremente de varios años de cotizaciones a la Seguridad Social de un colectivo tan numeroso como los médicos obligados a jubilarse". Arracó recuerda, además, que hablamos de la generación que "refundó el SNS a principios de los 70, que dio el espaldarazo definitivo al sistema MIR, y que ha formado y tutorizado a miles de médicos muy cualificados".
Jubilación forzosa: mal en el fondo y en la forma
DIARI MÉDICO (DM) profundiza en este asunto. Afirma que al amparo del artículo 26.4 del Estatuto Marco, que establece que “las comunidades autónomas podrán establecer mecanismos para acogerse a la jubilación forzosa [a los 65 años]como consecuencia de un Plan de Recursos Humanos", 14 de las 17 autonomías (salvo País Vasco y Extremadura y Andalucía) aplican ya el retiro obligatorio a esa edad, con la posibilidad, al menos teórica, de prorrogar la actividad hasta los 70 años: todos los planes autonómicos de personal coinciden en que las prórrogas serán "excepcionales y motivadas"; sindicatos y médicos afectados, consultados por DM, alegan que esas prórrogas son prácticamente inexistentes. Madrid y Valencia han sido las dos últimas autonomías en aplicar una medida que ha llenado los juzgados autonómicos de múltiples recursos, individuales y colectivos, contra ella y de alguna sentencia contraria a la Administración: los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) de Baleares y, la semana pasada, de la propia Valencia han suspendido cautelarmente la aplicación del retiro forzoso en ambas regiones amparándose precisamente en el principal argumento que CESM esgrime en todo el SNS para oponerse a la medida: la inconcreción de unos planes de personal que, en palabras de Lorenzo Arracó, secretario de Finanzas del sindicato, "son meros listados de fechas de nacimiento de médicos a quienes, por edad, tocaría jubilar, no un plan de necesidades motivado, que es lo que subyace en el Estatuto Marco". En la misma línea, Pilar Bartolomé, secretaria general de Salud Laboral de CESM, alega que "es triste que haya que ganar en los tribunales lo que la Administración gestiona mal, con la consabida pérdida de tiempo y recursos y la más que previsible saturación de los juzgados".
Pero más allá de la valoración que Administración, sindicatos y profesionales hagan de la medida y de su impacto en las plantillas sanitarias, el trasfondo de la jubilación forzosa son las historias personales de muchos médicos con experiencia, reconocimiento y, según ellos, suficiente capacidad para seguir ejerciendo. DM lo refleja a través del relato de las experiencias e impresiones de algunos de estos médicos, como es el caso de Marcos Gómez Sancho, jubilado a los 65 años de su puesto como jefe de la Unidad de Medicina Paliativa del Hospital Doctor Negrín, de Las Palmas de Gran Canaria; Juan Carlos López de la Morena, con cuatro décadas de experiencia y jubilado a los 65 años de la jefatura de Medicina Intensiva del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid; o Víctor Gutiérrez Millet, jubilado a los 68 como jefe de Sección de Nefrología del Hospital 12 de Octubre, de Madrid.
 

Fuentes: DIARIO MÉDICO, 29-07-2013; DIARIO MÉDICO, 29-07-2013

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