CON FIRMA. “Carta a los Reyes Magos”, por Alfonso López García de Viedma

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Pues si, después de pasarme el año escribiendo cartas a  todo bicho viviente de la Administración, Ministro de Sanidad, Ministro de Economía, Consejero, Presidenta de la Comunidad, etc, etc, en tono ácido, agresivo y crítico, en las que he venido denunciando el maltrato, la mentira, el engaño, la prepotencia y el abuso que hemos sufrido los profesionales y que hemos tenido que soportar, he pensado acabar el año de otra manera, más positiva, más optimista y más cariñosa, porque es una carta dirigida a los médicos, a  mis  colegas, a mis compañeros, a mis amigos, aprovechando ademas que estamos en una época entrañable en la que parece que olvidamos los problemas, nos queremos todos un poco mas, somos más solidarios, más cariñosos, más humanos (será que de tanto machacar nuestro Consejero con este temita, nos va entrando), e incluso somos capaces de desearnos unas felices fiestas con gente que casi no conocemos y con la que no hablamos habitualmente ni en el portal de nuestras casas… Así que yo también voy a poner  poner mi granito de arena, y por eso  me he decidido a escribirla, porque llevo un tiempo notando cierta división entre los médicos, con enfrentamientos entre médicos de primaria y médicos de hospitales, médicos de primaria con médicos del Summa, etc, etc  por diversos temas, las recetas, los informes, las urgencias, los avisos, cumplimiento de horarios etc, etc, a los que sumamos el agravio por el pago de la carrera, el autosuplir a los más antiguos por el disfrute de canosos y días extras de vacaciones, por no hablar de los enfrentamientos entre los médicos hospitalarios por muy diversos motivos, dando la sensación de división, enemistad y falta  de profesionalidad e incluso falta de respeto entre unos y otros…

Y no, lo siento mucho, nos hagan lo que nos hagan, y aunque nos intenten enfrentar, nadie lo va a conseguir, pues somos verdaderos profesionales que hemos decidido estudiar y ejercer la profesión más bonita del mundo, la más vocacional, ejerciendo una labor impagable sobre el cuidado de ese valor tan preciado como es la salud de las personas, donde la inmensa mayoría  la ejercemos con dignidad, seriedad, ética, y profesionalidad… Somos verdaderos privilegiados por ser médicos, somos el orgullo de nuestros padres, hijos, hermanos y parejas, no podemos defraudarles, yo al menos no puedo defraudar a mis padres, ya fallecidos, que fueron las personas más felices del mundo porque tenían un hijo médico y que han presumido de hijo médico toda la vida, han defendido al médico por encima de todo y de todos como una persona integra, digna, ética, seria, responsable, cariñosa y humana… tremendamente humana. No, yo no puedo defraudarles, y próximo a la jubilación después de 40 años ejerciendo mi profesión e intentando  parecerme un poco a esa figura que describían mis padres, No, no me puedo ir con este mal sabor de boca, no quisiera que mis padres viesen que andamos un poco a la gresca, y no quisiera porque considero que aunque pueda dar esa sensación no es del todo cierta, bien es verdad (y por qué no reconocerlo) que hay compañeros que están de paso, que no colaboran, que no hacen trabajo de equipo, que son individualistas, que son conflictivos, en definitiva, que van a su bola, que son un coñazo… Es verdad, sí, pero eso no es la generalidad, conozco infinidad  de compañeros extraordinarios que defienden la profesión con uñas y dientes, magníficos clínicos que llevan como bandera todas las virtudes que he enumerado antes, compañeros absolutamente motivados, trabajadores, responsables y que me motivan en mi trabajo diario, médicos con ganas de seguir con la formación continuada, aprendiendo, haciendo cursos (ayer mismo he dado un curso  de cirugía en el colegio de médicos, y entre los alumnos los había jóvenes y algunos que peinaban canas, con 55 e incluso 60 años, ¡qué maravilla!, me emocionaron, ¡¡¡¡a los 60 años y queriendo aprender a suturar heridas !!!!). Y tengo  compañeros entregados a sus pacientes prestando una asistencia inmejorable cargada de profesionalidad y humanidad y ofreciendo una  calidad asistencial de primera, de los que aprendo todos los días de mi vida.

No, no nos van a enfrentar. Entiendo y comprendo perfectamente las desigualdades tan tremendas en las que trabajamos y en las que nos movemos, los diferentes tipos de contrato existentes, las angustias y agobios que muchos compañeros padecen y que incluso pueden afectar a su vida personal y familiar; entiendo y comprendo los agravios comparativos tan grandes que existen entre nosotros y que afectan a la economía familiar; entiendo y comprendo las tremendas dificultades con las que estamos obligados a trabajar, los distintos horarios y competencias, y creo que llevo muchos años dando  sobradas muestras de esta forma de pensar plasmándolo en las cartas que he dirigido a los diferentes cargos de la Administración. Pero también entiendo y comprendo que esto no lo hemos provocado los médicos, que nosotros no hemos creado estas injusticias, y que por ello no es un motivo para dividirnos: yo creo en los médicos, en mis colegas y compañeros; yo me fío de los médicos, de mis colegas y compañeros; yo pondría la vida de mi mujer e hijos en manos de los médicos, de mis colegas y compañeros… Estoy convencido de que los médicos unidos somos invencibles, que los médicos juntos, todos, Atención Primaria, Hospitalaria y Summa, podemos con todo

Y por ello, y porque estamos en Navidad, y  porque soy un romántico, y porque soy un sentimental, y porque todavía creo en los Reyes Magos, y porque tengo ilusiones y sueños, y porque ahora no escribo esta carta como delegado sindical, si no como un médico más, una persona más de este mundo, que también tiene derecho a recibir regalos, les escribo esta carta con la esperanza de que para el año 2016 hagan cumplir mi sueño, mi ilusión, me traigan mi regalo, que no es otro que el que nos proporcione a los médicos unión, solidaridad, compañerismo y amor, de manera que podamos seguir considerándonos colegas de profesión y amigos de corazón.

Feliz navidad para todos los médicos… colegas… compañeros… ¡¡¡amigos!!!

Un abrazo.

Alfonso López García de Viedma
Medico de AP, DA Este
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2 comentarios

  1. Efectivamente, Alfonso, eres un romántico y secundo tu petición, y como yo soy más egoista que romántico pido a los Reyes Magos (confiando más en su magia que en su majestad) que nos conceda grandes cantidades de las cuatro cosas que pides al final de tu carta porque andamos escasos de ellas y nos van a hacer bastante falta.
    Un abrazo.

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