Campaña AMYTS “La cercanía que nos cuida”

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Inmersos en lo que se ha dado en llamar “segunda ola” de la infección COVID en España, y además de exigir a las autoridades sanitarias el máximo de medidas destinadas a la prevención de la misma, desde AMYTS hemos querido contribuir a una mayor concienciación de la población. Concienciación que creemos necesaria para revertir la ola y mantener baja la incidencia de la infección, pero concienciación positiva, que busca mirar las medidas de prevención en sentido constructivo. Porque son las únicas que, realmente, nos pueden permitir cuidar y cuidarnos.


Primera semana. Una mirada positiva a una medida necesaria

Llevamos ya tiempo sabiendo que la llamada distancia social nos ayuda a combatir la transmisión del coronavirus. El mensaje es claro: la interposición de barreras (de espacio, mascarillas, de limpieza de manos) dificulta el contagio y, por el contrario, la falta de esas barreras permite que el número de personas infectadas se incremente.

Pero no parece que acabemos de asumir que esas medidas son necesarias. Parece, incluso, que hay personas que las interpretan como una barrera al desarrollo de su vida, y exponen a otros, y se exponen, al contagio innecesario de la infección.

Por eso, en AMYTS creemos que hace falta un cambio de perspectiva, ante una situación que parece que se va a mantener en el tiempo. Necesitamos ver la cara positiva de la distancia social. Y esa cara positiva tiene que ver con que la distancia social es la única distancia que nos permite cuidarnos unos a otros. Rompe nuestra tendencia natural a la cercanía, sí, pero acaba siendo la única forma de acompañarnos unos a otros a lo largo de esta dura travesía.

Sólo podemos cuidarnos respetando esa distancia: con mascarilla, con separación, con lavado de manos y, siempre que sea posible, al aire libre o en espacios ventilados. Si somos capaces de entenderlo, veremos que esa distancia se convierte en cercanía, cercanía que nos cuida. Porque otras cercanías, más físicas, sin distancia, sin barreras, nos ponen en riesgo.

Respetemos la distancia social, promovámosla, mientras la infección COVID permanezca entre nosotros. Pero no dejemos de acompañar y cuidar a nuestros allegados, de ser acompañados y cuidados por ellos. Y hagámoslo desde esa distancia social que es a la vez “cercanía”, la única cercanía que nos cuida.


Segunda semana. Una precaución que sigue siendo necesaria

Seguimos insistiendo: la distancia social es necesaria. Cada vez más necesaria, pues no dejamos de sufrir casos y casos de la infección COVID. Y, como siempre se ha dicho, “más vale prevenir que curar”. Sobre todo si prevenir es doblemente efectivo: nos evita la enfermedad a nosotros, y se la evita a quienes nos rodean.

Los jóvenes siguen estando en el candelero. Pero no nos engañemos: lo estamos TODOS, lo estamos TODAS. Es cada un@ quien tiene la responsabilidad de protegerse y cuidarse, de protegernos y cuidarnos a l@s demás.

No podemos empeñarnos en hacer lo de siempre (divertirnos como siempre, abrazarnos como siempre, trabajar como siempre…), cuando la circunstancia no es la de siempre. No podemos empeñarnos en un comportamiento a pesar de que hayan cambiado las circunstancias, sería un signo de rigidez mental y vital. Adaptarse a las circunstancias, a los nuevos tiempos es, por el contrario, signo de creatividad constructiva.

Creemos y construyamos, por tanto. Respetemos la distancia de seguridad y disfrutemos, respetemos la distancia de seguridad y hagamos deporte, respetemos la distancia de seguridad y acompañemos a nuestros seres cercanos… Porque la distancia de seguridad, la distancia social, es la única cercanía que lo hace posible sin riesgos añadidos. Es la única cercanía que nos cuida.

A nosotr@s. A l@s demás. A tod@s.


Tercera semana. Hacer cercanas las distancias que nos cuidan

Mostrar cercanía cuando la distancia se impone no siempre es fácil. No lo es en el encuentro físico, donde nos resulta antinatural mantener el metro y medio necesario con nuestro contertuli@, y sigue siendo un reto a conseguir en nuestra rutina diaria. Pero aún lo es menos cuando no hay siquiera posibilidad de ese encuentro físico directo.

De ahí que durante este tiempo han conseguido un protagonismo elevado las tecnologías de la comunicación. Porque más allá de la tradicional llamada telefónica, hemos podido contar con las videollamadas de diferentes herramientas para poder acercarnos en la lejanía a nuestros allegad@s. Padres/madres de edad avanzada, familiares distantes, amig@s próximos pero en situación de confinamiento… han podido contar con nuestro apoyo y cercanía, y nosotros disfrutar de ese mismo apoyo y cercanía, gracias a los artilugios que la técnica ha puesto a nuestro alcance. Incluso ha habido quien ha llegado a compartir aperitivo con amig@s, o hasta acompañamiento terapéutico profesional, a través de esas herramientas.

Y ya no nos quedemos en lo personal. También a nivel institucional ha sido mucho lo que las herramientas de comunicación nos han aportado. Han hecho posible el teletrabajo, hoy parcialmente olvidado aunque totalmente necesario, y a duras penas integrado en el ámbito sanitario por torpeza de sus administradores. Han hecho posible que la educación continuara cuando no era posible mantener la presencialidad. O incluso han hecho posible hasta la diversión y el ocio, mediante la emisión de festivales y el estreno de películas utilizando las redes de comunicación…

Pero lo importante no ha sido el uso de la tecnología. Lo importante ha sido que eso nos ha permitido mantener la distancia sin perder completamente las cercanías que se hacen necesarias en la vida. Porque no podemos vivir aislados, aunque tengamos que mantenernos separados.

Sigamos siendo creativos. Sigamos venciendo a la distancia, convirtiéndola en la cercanía que nos cuida. A tod@s.


Cuarta semana. Ser creativos y responsables para reforzar lo logrado

Con la entrega de hoy finalizamos la campaña AMYTS “La cercanía que nos cuida”. En ella estamos pretendiendo ofrecer una nueva mirada a las dificultades de relación que nos crea la infección COVID. Y tras insistir en los diferentes medios y remedios que pueden transformar la necesaria distancia social en cercanía que nos cuide, hoy prestamos atención a aquellas otras situaciones en las que eso no parece fácil.

Pero también en ellas podemos mantener una “cercanía cuidadosa” si tomamos las medidas oportunas. La instalación de barreras protectoras donde no sea posible garantizar la distancia necesaria, el cuidado en la ventilación, la correcta utilización de las mascarillas (adecuadas y bien ajustadas, incluso mientras estamos compartiendo una mesa a la suficiente distancia y quitándonoslas sólo en el momento de beber o comer algo), la reducción al máximo de los tiempos de contacto y la priorización de encuentros al aire libre han de ser constantes en ese tipo de situaciones.  Y hemos de entenderlo así: como la oportunidad de encontrarnos, de saludarnos, de relajarnos o trabajar juntos manteniendo la suficiente seguridad, haciendo posible una cercanía limitada, sí, pero al fin y al cabo, la única cercanía que hoy (y durante los próximos meses) nos puede proteger y cuidar: a nosotr@s y a quienes nos podamos ir encontrando. Así lo entienden también todos y cada uno de los profesionales sanitarios, que durante esta crisis, con equipos de protección adecuados (o improvisados o inadecuados, por desgracia, cuando estos faltaron) y las medidas necesarias, y dentro de sus posibilidades, han estado atendiendo a todo el que solicitaba atención.

Seamos creativos en los modos, hagamos posible una vida suficientemente acompañada y festiva, pero hagámoslo siempre con precaución y responsabilidad. Podemos contribuir a agravar la situación, podemos vivirla como una condena, o podemos buscar las formas que nos permitan cuidar y ser cuidados sin exponernos a riesgos. Ahora y en el futuro, incluyendo esa Navidad que parece que otros nos quieren salvar.

Tenemos una parte de nuestra salud y de la de l@s otr@s en nuestras manos. ¡Cuidémosla!

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