CON FIRMA. “Arranque del HCIS en el Hospital de la Princesa”, por Ramón Arellano

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Ramón.Arellano

Escribo esta carta intentando dar forma a las inquietudes que se han ido manifestando a lo largo del proceso de formación del grupo quirúrgico de HCIS de nuestro hospital.

En primer lugar, deseo dar las gracias a las personas de la Dirección y de los distintos departamentos del Hospital que están dedicando buena parte de su tiempo a organizar y dar forma a la implantación del nuevo sistema informático, tarea que no está siendo nada fácil. Por supuesto, quiero también agradecer a las personas de HCIS que directamente nos han estado impartiendo la formación, por su esfuerzo y su paciencia con todo el grupo, que ha sido mucha, atendiéndonos siempre de forma amable y profesional a lo largo de estos días.

Durante el proceso de formación, hemos podido constatar muchas cosas que nos causan una preocupación importante cara al arranque del programa:

  • Se trata de un programa poco intuitivo y que, aunque en nuestro Centro ya estemos acostumbrados a trabajar en un entorno informático para prácticamente todo, el funcionamiento de HCIS es absolutamente diferente y supone empezar de cero en la mayoría de los procesos de atención en los distintos ámbitos de actuación del Hospital, tanto sanitarios como administrativos. La mecánica interna de HCIS es muy configurable, pero compleja y sin nada que ver con lo anterior. Para registrar información y, sobre todo, para recuperarla, hay que pasar por numerosos pasos y ventanas diferentes, que además no se comportan de forma homogénea a la hora de guardar provisional o definitivamente los registros.
  • Durante la formación han surgido numerosas dudas y se han encontrado problemas de configuración y funcionamiento que se han ido comunicando a los responsables de HCIS y a la Dirección para que se intenten subsanar, pero la sensación es de que muchas partes son provisionales y se están corrigiendo sobre la marcha aprovechando la comunicación con los que vamos a tener que usarlo, de modo que ha habido cosas que nos enseñan de una manera para luego tenerlas que usar o complementar de otra forma tras el arranque, y sin saber a ciencia cierta si se van a resolver o quedaran aparcadas de momento (o definitivamente una vez que arranque el programa según esté).
  • Entendemos que es necesario formar no sólo a los designados como referentes para cada Servicio, sino a todas las personas del hospital. Nuestro sentir durante el curso es que no vamos a tener la capacidad suficiente, sin ser expertos el programa, para transmitir lo que nos han enseñado de forma adecuada y suficiente al resto de compañeros. Encajar la formación junto con nuestra actividad habitual del servicio es poco menos que imposible y menos en los plazos que se contemplan con el arranque a un mes vista. De hecho, ha habido Servicios que no han podido asistir a la formación impartida por no disponer de suficiente gente para cubrir la actividad si se prescindía de ellos. Por todo esto, pensamos que es necesario que todos reciban formación directa de los expertos en HCIS al igual que nosotros, durante nuestro horario laboral, para tener una mínima garantía de que seremos capaces de trabajar con HCIS llegado el día.
  • A pesar del esfuerzo realizado, la precariedad de los plazos no va a permitir arrancar el programa con suficiente gente formada para que se produzca una transición suave entre el sistema actual y el próximo.

Desde el punto de vista de los profesionales, es necesario un estudio de las consecuencias que pudiera tener la implantación de este programa para la seguridad y salud de los trabajadores y una consulta a los mismos al respecto, como se recoge en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (art. 33). De acuerdo con las manifestaciones de los representantes sindicales y lo que nos cuentan de otros hospitales, parece que esta valoración y consulta no ha existido, al menos formalmente. Desde el punto de vista de los pacientes, el aumento de tiempo necesario para navegar por este nuevo programa desde luego va a disminuir el que les podemos dedicar para atenderles debidamente. Aunque la voluntad de reducir transitoriamente la actividad nos consta que existe, la realidad es tozuda, las agendas ya están habitualmente sobrecargadas, y nos tememos que no sólo no sea suficiente sino además que no sea posible en la práctica.

El caso es que, desde nuestra posición en la atención directa y el contacto con nuestros pacientes, nos hemos encontrado con una decisión estratégica que nos cambia la forma de trabajar de tal modo que, con el calendario previsto, vemos como una amenaza para todos y no como una mejora.

Desde aquí me gustaría dar todo mi apoyo a la Dirección Médica y a la Gerencia de nuestro Hospital para que puedan gestionar con la Consejería de Sanidad que se establezca un calendario de implantación más racional que no comprometa el funcionamiento del hospital ni la seguridad del paciente.

Ramón Arellano Gañán
Médico especialista en Urología, Hospital Universitario de la Princesa
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