AMYTS ACTÚA. “Reflexiones sobre las Elecciones Sindicales”, por Ángela Hernández

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Que las elecciones sindicales son de suma importancia para los trabajadores y para las propias organizaciones sindicales creo que es algo que queda fuera de toda duda.

Conviene recordar que la representación democrática de los trabajadores en nuestro país es relativamente reciente comparada con otros países de nuestro entorno.  Se normativizó en 1977 y está descrita como un sistema de “doble canal”, por un lado de carácter asociativo mediante las afiliaciones a cada una de las organizaciones y por otro mediante representación delegada por votación a través de las elecciones sindicales. Es decir, cada trabajador tiene la posibilidad de decidir a qué sindicato se afilia y además de participar en las elecciones sindicales votando a la organización que desee.

También es importante antes de aplaudir a los que vilipendian a los sindicatos o directamente vilipendiarlos, que la acción sindical ha sido vital para obtener los derechos laborales de los que ahora disponemos, con un enorme costo personal y colectivo desde la perspectiva histórica y con mucha más importancia para su mantenimiento y mejora en el momento actual del que muchos creen.

Dicho esto, personalmente considero que el camino se recorre andando y que lo importante es lo que se ha demostrado a lo largo de cuatro años, no tanto el periodo electoral. Tanto para las elecciones políticas (europeas, generales, senado, autonómicas o municipales) como para las sindicales. Aun así se trata de una liturgia que se repite puntualmente en forma de carteles, debate, campaña, mailing… Y que supone un enorme reto y esfuerzo para las organizaciones concurrentes.

Continuando con el carácter de la representatividad sindical en España, quien más, quien menos sabe que la cobertura de los logros sindicales es universal, es decir, si se logra un aumento salarial se le aplica tanto al afiliado como al que no y al que ha votado en las elecciones sindicales como al que no lo ha hecho. Eso explica en su mayor parte la elevada abstención en dichas elecciones “¿Total, para qué me voy a molestar?”. Pero los representantes que emanan de ellas representan a la totalidad ojo, luego no vale decir aquello de que las decisiones no valen porque solo votó un porcentaje pequeño. Esta situación coloca a las organizaciones sindicales ante el reto de ofrecer servicios adicionales a la propia representación sindical para lograr afiliados y electores en diversas formas: asesoramiento jurídico, formación, pequeños detalles.

Cada organización, pero sobre todo los que las componen deciden dichos servicios y cómo publicitarlos, así como el tipo de campaña que van a realizar. En AMYTS hemos optado siempre por contar con honestidad los logros, grandes o pequeños que se han conseguido y exponer los retos que creemos que se le plantean a la profesión. Sin grandes golpes en el pecho pero tampoco con derrotismo. Sabemos perfectamente que no es tu trabajo fácil, que conlleva una enorme responsabilidad y como tal lo afrontamos con la mayor profesionalidad e ilusión de la que somos capaces todos los que formamos parte. Evitando faltar a la verdad o las medias verdades, evitando la confrontación y tratando de explicar nuestras posturas y decisiones de una forma lo más consensuada y transparente posible.

En el caso de las elecciones sindicales se “lucha” fundamentalmente contra la desinformación, la intoxicación y la abstención. Es complicado hacer llegar el mensaje de su importancia, de su fecha y de su organización a trabajadores que, en concreto en sanidad y particularmente en el caso de los médicos y TS se encuentran en muchos casos desbordados por condiciones de sobrecarga asistencial, obsolescencia tecnológica y en general una sensación de abandono, falta de rumbo y maltrato por parte de la Administración. Los sindicatos se constituyen así en blancos fáciles de la ira y del “¡Total para lo que hacen!”.

Durante el día de hoy, sábado 4 de mayo, en plena campaña electoral, ha saltado la alarma. Delegados y afiliados nos han hecho llegar entre la indignación y la estupefacción que hay organizaciones que ofertan una especie de “bono vacacional” de 100 euros al afiliado que presente el resguardo del voto. Buscan sin lugar a dudas fomentar la afiliación y promover el voto a las elecciones sindicales, confiando a buen seguro en que los afiliados que lo hagan, con una alta probabilidad, les votarán a ellos. Parece que hay precedentes de estímulos similares en otros ámbitos como la policía en forma de presentes como relojes o televisores ¡!. El mensaje corre por las redes que actúan de amplificador, otras organizaciones empiezan a hacer circular mensajes de whatsapp contra dicha práctica, contra los sindicatos “profesionales” e incluyendo datos inexactos de otras organizaciones (incluida la nuestra). ¡Empieza la batalla!

Pues no cuenten con AMYTS para esa trifulca. Sin perjuicio de la valoración que haga nuestra asesoría jurídica y de las posibles consultas a la junta electoral, nosotros seguiremos con el trabajo que llevamos haciendo desde hace años. Tratar de convencer por nuestros hechos y no mediante ataques o descalificaciones. Hacer llegar nuestro mensaje sin invertir sumas desorbitadas del presupuesto obtenido de las afiliaciones en las elecciones, que se puede invertir en otras cosas de mayor utilidad como formación, asesoramiento a los afiliados o apoyo en conflictos. Concretamente tuvimos la posibilidad de enviar una carta a cada afiliado a modo del mailing electoral pero… ¿de verdad queremos parecernos en eso a los partidos políticos? Considero de vital importancia la participación en las elecciones sindicales, fundamentalmente porque hasta que logremos lo que más deseamos, un acuerdo franja para negociar las peculiarísimas condiciones laborales de los Médicos y TS, se que participamos en cierta desventaja al representar una proporción pequeña de las plantillas sanitarias. Pienso que la presencia sindical de los médicos y TS en los centros y órganos de negociación es imprescindible, no solo para mantener y mejorar nuestras condiciones laborales, sino para la defensa de una asistencia médica de calidad y de la sanidad de todos.

Por el camino, que cada uno haga su particular análisis y decida con qué comportamientos se siente más identificado y representado. Las organizaciones no siempre aciertan en sus análisis y acciones. Igualmente está estudiado que hay trabajadores que no se afilian porque asumen que van a beneficiarse igualmente y se ahorran el coste, hasta tiene un nombre, “free rider”. Hay cosas legales que no se sostienen desde un punto de vista ético.

A quienes hayamos sido capaces de llegar y convencer, pido que el próximo miércoles 8 de mayo haga el esfuerzo de ejercer su derecho de votar a las elecciones sindicales y desde AMYTS trataremos de seguir haciendo las cosas con el rigor y la transparencia que son nuestra seña de identidad.

Ángela Hernández Puente

Cirujana General y del Aparato Digestivo

Vicesecretaria General de AMYTS

 

 

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