ACTUALIDAD. Tribuna de Julián Ezquerra sobre las “consultas colectivas” en la Comunidad Valenciana

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En relación a la polémica surgida a raíz de las “consultas colectivas” que implicaban la firma del consentimiento informado del paciente para ser operado, realizadas en el Hospital Doctor Peset de Valencia, práctica que ha suscitado las críticas del sector médico forzando a la Consejería de Sanidad valenciana a rectificar y suspenderlas, el secretario general de AMYTS, Julián Ezquerra, en una tribuna publicada por el diario EL MUNDO, reincide en señalar que es un “sinsentido” querer suplir al anestesista por estas “charlas informativas”. Tal y como recogía EL MUNDO -publicación que ha desvelado estas polémicas practicas-, tras las críticas recibidas desde el ámbito médico, el Gobierno valenciano anuncaiba el miércoles, por carta, a todo el personal del centro, que se suspenden estas charlas “hasta que no obtengamos la opinión favorable de los especialistas”.

(*) A continuación se reproduce esta TRIBUNA íntegramente:

De “Sanidad Universal” a “consultas en grupo”

No salgo de mi asombro al leer que en un Hospital de Valencia hacen consultas colectivas, consultas en grupo. Uno empieza por llamar a la Consejería de Sanidad Universal y termina con estas cosas. Pero es que es muy serio y no para tomárselo a broma. Lo más importante que hay en un acto médico es precisamente ese momento en el que un facultativo y el paciente establecen una relación directa, clara, de confianza, en la que ambos se miran a los ojos y expresan sus miedos, su conocimiento, su empatía. Que un paciente sienta cercanía y confianza es fundamental para que el acto médico sea un éxito.

Las listas de espera son la peor de las consecuencias de un sistema sanitario infradotado de medios y de personal. Un sistema que tiene unos buenos resultados gracias al esfuerzo y la dedicación de unos profesionales que han demostrado su competencia e implicación, a pesar de que los responsables de gestionar la sanidad se empeñan en ponernos trabas, en poner dificultades y barreras entre médicos y pacientes. Pero no se solucionan con ocurrencias de este tipo.

No conozco otra situación en la que una persona se sienta más desprotegida, temerosa, insegura, y en la que la confianza en su médico sea la única razón por la que se toman determinadas decisiones. Explicar a un paciente lo que le pasa, a qué se enfrenta, en qué consiste su patología, las alternativas que tiene como tratamiento, los riesgos de cada una de ellas, y además hacerlo de forma empática, de forma amigable e infundiendo tranquilidad, a la vez que se termina por proponerle firmar un documento de consentimiento, no me parece que sea posible hacerlo si no es en un acto íntimo, el que todos llamamos consulta médica y al que todos consideramos el acto central de nuestro ejercicio.

De lo descrito en relación a estas consultas colectivas se deduce que son actos multitudinarios que se hacen a modo de consulta preoperatoria. Querer suplir al anestesista por estas «charlas informativas» es un sinsentido y ningún paciente ni médico puede aceptarlo. La intervención quirúrgica genera muchas dudas y miedos, y uno de ellos, quizás el más frecuente, es el temor a la anestesia. Los pacientes saben que el cirujano les tiene que intervenir, que tienen un tumor, unas cataratas o una cadera que precisa de una prótesis. Conocen a otros que han pasado por ello, su médico de familia ya les habrá explicado en qué consiste su intervención, el especialista correspondiente también le habrá explicado lo que le sucede, pero el anestesista, ese que está en medio de toda intervención, que prepara al paciente, le duerme, le quita el dolor… Es ese al que sólo ves un rato antes y después de entrar en quirófano, ese es el que tiene en sus manos la preparación del paciente para ser intervenido.

Dejen que los profesionales ejerzan como saben y denles lo necesario para hacerlo en las condiciones adecuadas. Y para terminar, como diría un buen compañero, «no subcontraten la relación médico-paciente».

“Explicar a un paciente lo que le pasa, a qué se enfrenta, en qué consiste su patología, las alternativas que tiene como tratamiento, los riesgos de cada una de ellas, y además hacerlo de forma empática, de forma amigable e infundiendo tranquilidad, a la vez que se termina por proponerle firmar un documento de consentimiento, no me parece que sea posible hacerlo si no es en un acto íntimo, el que todos llamamos consulta médica y al que todos consideramos el acto central de nuestro ejercicio” – explica Ezquerra, y pide a las autoridades que “dejen que los profesionales ejerzan como saben” y se les de “lo necesario para hacerlo en las condiciones adecuadas”; el secretario general de AMYTS sugiere asimismo que “no subcontraten la relación médico-paciente”.

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