ACTUALIDAD. Diario AMYTS del coronavirus, resumen semanal (11 al 17 de mayo de 2020)

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La semana ha transcurrido con un suave descenso en cuanto al número de infectados detectados por PCR que se ha estabilizado en los últimos días. Sin embargo, parece producirse un ligero incremento de los detectados mediante pruebas serológicas, lo que probablemente indique el incremento en la realización de estas últimas, que siguen siendo escasas en la Comunidad de Madrid, al menos en relación a otras CCAA. La ocupación hospitalaria, por otra parte, continúa reduciéndose en nuestro ámbito. Con todo, hay que seguir insistiendo en el cumplimiento de las medidas de seguridad (lavado de manos, distanciamiento social, uso de mascarillas, aislamiento en caso de síntomas -por leves que sean-…), tal y como aconsejan las autoridades sanitarias.

Por segunda semana consecutiva, Madrid no ha logrado la autorización del gobierno para pasar de fase, sobre todo debido a la limitación de la capacidad diagnóstica y la falta de concreción en el desarrollo del sistema de vigilancia epidemiológica y de Salud Pública, un sistema definido a través de la Orden SND/404/2020, de medidas de vigilancia epidemiológica de la infección por SARS-CoV-2 durante la fase de transición hacia una nueva normalida, que deberá proporcionar diariamente datos completos y precisos para la toma de decisiones, considerando a COVID-19 como enfermedad de declaración obligatoria urgente. Para aliviar la situación de los territorios que se mantienen en fase 0 (Madrid, junto a territorios de Cataluña y Castilla y León, los más afectados por la pandemia), desde el Gobierno central se ha planteado una serie de medidas adicionales, como la apertura de comercios minoristas sin cita previa o la posibilidad de acudir a algunos museos y a lugares de culto. Esperemos que no se inviertan los esfuerzos, necesarios para mejorar la preparación de la Comunidad de Madrid, en el juego de política barata al que nos tienen acostumbrados, con tanta frecuencia, nuestros políticos. Y en ningún caso está permitido jugar con un asunto tan serio, como hizo la consejera de Sanidad de Aragón, en unas declaraciones desafortunadas que acabaron costándole el cargo por dimisión. La enfermedad y la muerte de, aún, demasiados ciudadanos, y el riesgo de exposición de los profesionales sin la adecuada protección, debería centrar su atención, junto al bienestar de la ciudadanía, por encima de cualquier otro tipo de consideración o conveniencia. Y así lo ha expresado muy bien en un programa de televisión de amplia audiencia Salvador Espinosa, del SUMMA 112, que se extrañaba del continuo enfrentamiento entre instituciones y organizaciones políticas, en un asunto tan serio y doloroso como es el de la infección COVID-19.

Durante la semana se han producido novedades importantes en torno a la desescalada madrileña. Por un lado, el anuncio por parte de la presidenta de la Comunidad de la construcción de un nuevo hospital para pandemias, idea que no obstante ha sido puesta en cuestión por quienes defienden que hay instalaciones abandonadas, como es el caso del antiguo hospital Puerta de Hierro, que podrían ser utilizadas para ese fin. En todo caso, se trata de un apoyo necesario, como la ha sido durante la crisis el hospital de campaña de IFEMA, para cumplir los requisitos hospitalarios del avance de fase. Aunque genera un problema adicional, que es el de contar con un número de especialistas suficientes para cubrir dicho hospital en caso de que su utilización fuera necesaria. IFEMA parece quedar así reservado en exclusiva para su uso ferial-comercial habitual, y como hospital de campaña provisional, en caso de ser necesario, hasta la habilitación del nuevo hospital.

Por otro lado, se ha llevado a Mesa Sectorial el proyecto para renovar la contratación de todo el personal de refuerzo que ha prestado servicios durante la crisis COVID. Si bien es una buena noticia en principio, AMYTS no ha firmado el acuerdo resultante porque, entre otras cosas, no garantizaba la contratación de los nuevos especialistas que se titularán en las próximas semanas ni la cobertura de todas las vacantes que siguen existiendo tanto en Atención Primaria como en SUMMA 112, ni tampoco la consolidación como puestos estructurales de los refuerzos de los servicios de Urgencia Hospitalarios, que tan necesarios han sido en la crisis COVID como lo serán en la fase COVID-plus en la que nos estamos adentrando si es que queremos que Madrid la afronte con éxito. Como derivada de este acuerdo, se ha abierto el plazo (hasta el próximo día 20) para que los profesionales que han sido contratados en Atención Primaria como tales refuerzos actualicen sus datos en las correspondientes bolsas de empleo.

Sin embargo, se están produciendo decisiones “sucias” durante el proceso de desescalado y de recuperación de la actividad habitual del sistema sanitario. El asunto de la limpieza de las consultas entre pacientes, sobre todo en las conocidas como “zonas limpias” origina todo tipo de confusiones, lo que ha motivado que hayamos tenido que pronunciarnos públicamente ante algunas de ellas. Otro aspecto muy polémico esta semana ha sido el anuncio hecho por el gobierno de la Comunidad de distribuir gratuitamente mascarillas FFP2 a la población, pues coincide con la escasez de materiales adecuados para la protección de los profesionales. De ahí que haya originado importantes críticas por parte de especialistas en Medicina Preventiva y del Trabajo. Y algunos hospitales han comenzado a revisar las citas anuladas o pendientes de asignar y a devolverlas a los centros de salud, sobrecargando a estos últimos con una nueva valoración para decidir si la cita continúa teniendo sentido o no, con una visión miope que consiste en aliviar la presión propia incrementando la de los demás. También sobre la Atención Primaria, por otra parte, se pretende descargar la responsabilidad de realizar informes técnicos sobre infraestructuras, recursos humanos y materiales, limpieza y gestión de residuos y valoración epidemiológica y sanitaria de las residencias sociosanitarias, aspectos todos ellos fuera de las competencias que desarrollan en su actividad clínica y comunitaria. Se echa de menos una coordinación global del sistema sanitario que deje de gestionarlo como si de reinos de taifas se tratara, y ojalá que en esta dirección aporte algo la reciente reestructuración de la Consejería de Sanidad.

Se están produciendo muchos problemas también en la convocatoria MIR de este año, que, de momento, retrasa la incorporación de los nuevos profesionales hasta el mes de septiembre. El impacto de la crisis COVID ha sido muy significativo, sin lugar a dudas, y está provocando, entre otras cosas, que sea la primera convocatoria cuya elección de plazas se produzca, totalmente, por vía telemática, lo que ha originado malestar e inseguridad en muchos de los candidatos. Pero lo que parece haber revuelto más el ambiente es una serie de actuaciones que han culminado en la aceptación de subsanaciones de errores en los baremos una vez cerrado el plazo, debido a la modificación de la valoración del curriculum académico que se ha producido en la convocatoria de este año. Veremos en qué acaba todo esto, que está consiguiendo aglutinar muchos malestares entre los candidatos a nueva plaza de formación.

Junto a todo ello, también han sido noticia en los últimos días el apoyo de la OMS a la consideración de COVID en profesionales sanitarios como enfermedad profesional, que llega a afirmar que “los sanitarios infectados por COVID-19 por exposición en el lugar de trabajo deberían tener el derecho a una prestación laboral como enfermedad profesional que incluya compensación, rehabilitación y servicios curativos“, que a nuestro juicio, en el ordenamiento jurídico español, sólo obtienen cobertura con el reconocimiento como enfermedad profesional. De ahí que continuemos promoviendo el cambio de contingencia para quienes hayan tenido baja laboral relacionada con COVID.

A principios de semana tuvieron lugar varios homenajes a Inmaculada Hernández, médico de familia y compañera fallecida en nuestra Comunidad a causa de COVID. Y el jueves, respondiendo a la convocatoria semanal realizada por AMYTS dentro de la campaña #UnSilencioYUnaPalabra, que coincidía en esta ocasión con la realizada a nivel nacional por el Foro de la Profesión Médica, se realizaron homenajes (#HomenajeSanitario) en centenares de centros sanitarios de toda España a los compañeros fallecidos por la infección, que desgraciadamente ya no podrán estar entre nosotros. Minutos de silencio individuales o compartidos en las puertas de centros sanitarios se acompañaron de mensajes en redes sociales, que de alguna manera resume la nube de palabras que se adjunta. Aunque nada de lo que podamos hacer hará recuperar la vida de estos compañeros, es un deber reconocer lo que ellos han contribuido a la profesión y comprometernos, desde su memoria, en seguir trabajando para evitar que se pierdan innecesariamente más vidas humanas (#NiUnFacultativoMenos).

No es de extrañar, con todo esto, que continúen sumándose iniciativas que requieren de las administraciones sanitarias actuaciones más acertadas en la gestión de la crisis, como el video-manifiesto que circuló el pasado domingo por las redes sociales. Es cada vez más evidente para todos que hace falta una gestión profesional, participada por los propios profesionales que conocen la “trinchera” en la asistencia al COVID, y cuidadosa con los profesionales, como venimos defendiendo desde AMYTS a lo largo de toda la crisis.

Finalmente, indicar que en la revisión de la página de documentación técnica sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad hemos podido apreciar, durante la semana, las siguientes novedades:

Por otro lado, las páginas del Instituto de Salud Carlos III que se enlazan desde la sección de situación actual de la infección y aportan informes epidemiológicos de la situación, han actualizado su diseño, que ahora es algo más interactivo. Además, incorpora un enlace sobre Pruebas de laboratorio que confirman lo que ya habíamos señalado en anteriores ediciones de este Diario: que Madrid se encuentra entre las Comunidades Autónomas con una mayor tasa poblacional de pruebas PCR, como corresponde a la mayor incidencia de la infección en nuestro territorio, pero que, sorprendentemente, tiene una tasa de utilización de pruebas serológicas de las más bajas entre las comunidades de nuestro país. Aunque es cierto que el indicador usado, el número de test rápidos realizados, tiene importantes limitaciones, entre las que destaca la falta de fiabilidad de ese tipo de tests, frente a los que se realizan mediante técnicas de laboratorio.

Puedes acceder a un listado completo de las entradas del Diario a través de este enlace.

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